Bayushi Ino te mira al presentarte y ella bien educada se apoya de rodilla sen el suelo y su frante roza la tarima del suelo junto con sus manos.
-Mi nombre es Bayushi Ino, y como bien dice mi compañero nos dirigimos las tierras Fenix a la Corte de Invierno incidida por el Emperador
La joven insistióen las ultimas palabras pues sabia de la importancia del Emperador para los leones.Pero seria en vano, bien era conocido el Daimyo Leon por su calma hasta que debiera saltar a por su presa.
-Bien - dijo el Leon - -Os quedareis a cenar, junto conmigo, y mis invitados. Los Cangrejo se alegraran de verles - sonrie mirando a Ino-san con una sonrisa malevola--Si me disculpan debo hacer algo de la cena...les veré alli
El leon hace una pequeña reverencia a Neko-san antes de irse y sale de la sala. Un sirviente os pide que le sigais y os lleva a un salon, donde estban preparando la mesa, y allí estaba sentado un Leon ya en la mesa, junto al sitio que sabiais que el Daimyo ocuparia. Quizas fuera alguien importante para él. No seria recomendable faltar el respeto.
Una muchacha se acerca a vosotros y con una sonrisa os lleva hacia unos asientos, Neko-san junto al Daimyo leon, Luego Lee e Ino por ultimo, todos frente al leon desconocido que bebia sake.
Mientras epserabas bebiendo tu sake, en el salon entran tres personas, extrañas personas, ya que te habian dicho que esperabais cangrejos, y aquellos eran....escorpiones.
Aquellos seres ruines y deseoso de poder y muerte, se sentaban frente a tu, y uno de ellos con la cara enmascra te mira desde la profundidad de la mascara y ves que sus ojos se entrecierran, mostrando que sonreia al verte y hacia una reverencia.
Te resultaba familiar, piensas que lo has visto antes, pero no sabes demasiado bien donde o en que situacion.
Le acompañaba un hombre y una hermosisima mujer, de cuerpo esbelto, piel tersa y palida, y una mirada intimidatoria pero que darian ganar de sumirla bajo las manos.
repectivamente son ellos.
Desde que entran por la puerta los escrutino de arriba a abajo, intentando ver todos los detalles: blasón de la casa, si van armados, si traen séquito, si vienen solos o algún sirviente los ha acompañado...etc. Cuando ya están a un par de metros mía:
-Bienvenidos a la casa del Daimyo León, por favor, acomodaos - digo mientras pongo 4 vasos de saque en los lugares donde yo quiero que se siente, y no donde ellos deseen, a pesar de mis palabras- bebed conmigo un poco de sake, samurai-samas, seguramente el viaje os ha dejado exhaustos - digo mientras relleno sus vasos-
Al terminar de servir los vasos lo levanto en alto inclinando levemente la cabeza, a modo de saludo, y bebo mi vaso de un solo trago, esperando que los demás beban el suyo.
Lee realizó un rápido escrutinio de todo el lugar. Disposición de las mesas y las sillas, personas, guardias, todo. Sobre todo, lugares por dónde se puede esconder o escapar llegado el caso de una intervención de algún enemigo. No había lugar en Rokugan dónde un Escorpión se podía dar el lujo de relajarse, ni siquiera en su propia casa.
Se inclinó ante el León que lo saludaba a él y a su acompañante y esbozó una sutil sonrisa.
- Me siento honrado de estar aquí, León-san. - Dijo serio.
Después, se sentó en la mesa.
Ino mira de arriba abajo al León que habia en la mesa.
-Si, estas en un lugar privilegiado, pero tu educacion es mas que pesima pensó la escorpion mientras se sentaba junto a Lee, en el lugar que se les habia asignado.
-Es un placer conocerle, señor leon, mi nombre es Neko - dijo tendiendo una mano enguantada en cuero hacia el samurai leon - -Veo que compartiremos mesa esta noche , en breve, ¿Y los demas invitados, aun no llegan?
Preguntaba el hombre con curiosidad. Mientras que la mujer quedaba en silencio, llevandose la taza a los labios pero no llegando a beber y dejandolo de nuevo en la mesa.
-es un placer que Yoshino-sama nos permita quedarnos aqui por esta noche, es un lugar hermoso, ademas ví que estan de fiesta, adelantaron la entrada del invierno una semana por la Corte de Invierno ¿Verdad?
Matsu escuchó a todos sus contertulios, los que le habían tocado para esa noche. Después de las primeras palabras de enmascarado y su otro acompañante varón, se quedo mirando por unos instantes a la dama que les acompañaba, esperando que esta se pronunciase. No obstante, parecía no querer decir nada, habría que estar atentos, los mas callados suelen ser los más peligrosos.
En Rokungan, había que estar atento siempre, y mas cuando hay escorpiones cerca.
- El placer es mío samuráis samas - dijo mintiendo, aquello le aborrecía, esa falsa cortesía - Estáis en vuestra casa - dijo mirando al enmascarado - y sí, se ha adelantado la fiesta por las cortes de invierno, espero que todo este de vuestro gusto.-Dijo mientras levantaba su vaso de saque tras servir a sus invitados, y bebía de un trago-
- Todo es de mi agrado, samurai-sama. Muchas gracias. - Dijo Lee levantando la taza de sake y bebiendo también un poco.
La opulencia de la Casa León es impresionante, no como el Castillo Escorpión, pero casi rozando su inmensidad. La comida es buena y el sake tambíen es bastante bueno, por lo que no me puedo quejar. Lo que aún me incomoda es la presencia del Neko a nuestro lado.
La forma que le abrieron las puertas al entrar ha sido... como si el mismísimo Emperador Hantei entrara por esas puertas.
Todo con un simple pergamino.
- Leon-san, ¿usted también partirá hacia la corte de las Tierras Fénix? -
- Me temo que si, samurai sama, me temo que sí. Pero eso, es asunto del futuro, de momento, disfrutemos de este banquete.
Meyoken estaba exhausto después de la última misión y tenía mucha hambre, aunque jamás lo diría en alto ni lo reconocería, era un León, y los leones aguantan lo que haga falta.
En ese momento, las puertas del salon se abrieron pero no era el daimyo aun, por lo que no se podia empezar a comer todavia, vuestros estomagos debian esperar aun un poco mas.
Por la puerta entraron fuertes y enormes cangrejos, ataviados con sus armaduras y sus tetsubos tras de sí.
Esos dos samurais acompañaban a Hiruma Changcheng, conocido en las tierras de Rokugan por su mesticidad, habia pocos samurais reconocidos que fueran mestidos de gainin, pero el Daimyo Cangrejo habia amparado al joven convirtiendolo en un honroso samurai Cangrejo, y lo demostraba su valia, su fuerza y destreza.
ChángChéng mira de hito en hito a los 4 ocupantes previos y les analiza con la mirada, sus músculos se tensan y su mandíbula se cierra fuertemente, pero ni una palabra sale de sus labios. Busca un punto donde quede entre el daimyo (obviamente la plataforma superior) y los que no son del clan león.
Recuerda brevemente las enseñanzas de su maestro y muy lentamente hace una corta reverencia a cada uno, con su puño izquierdo sobre su palma y se adentra en el salón, al punto designado. Mira a sus compañeros cangrejo con la complicidad de los camaradas de batalla y se arrodilla en el puesto.
Un cangrejo.
Interesante.
Al final nos encontraremos todos aquí.
Ya tenemos un poco de fuerza bruta y la menor inteligencia de Rokugan sobre la mesa. Ahora, ya podemos decir que estamos casi completos. Falta que se nos acerque un Dragón y la velada estará lista para finalizar.
Por lo menos, espero que el Cangrejo sepa comer con la boca cerrada.
Lee saludó de manera respetuosa a los que acababan de entrar y continuó bebiendo el sake que aún tenía en su taza.
Al breve de estar en aquel lugar, el daimyo leon no se hizo de rogar, entró con su armadura, pues parecia que jamas se la quitaba, y se sentó mirando a sus invitados tan pintorescos, y empezó la charla que tenia preparada para ellos.
-Bienvenidos a las tierras matsu, cangrejos y escorpiones. Veo que el camino a la Corte os ha unido en el viaje, y si asi lo deseais continuar el camino por mis tierras juntos, o separados, eso pooc me importa, solo os confio a mi sobrino Matsu Mayoken para que llegue en buen estado a la Corte Fenix, es un favor que os hago, pues no puedo prescindir de mas guerreros, y llevarle una escolta leon no me es rentable. No es porque no te quiera sobrino mio, pero ya comprendes la situacion en estas tierras. Ahora mientras nuestra conversacion perdure, comed, perdonad la tardanza ....comed comed
Dijo mientras cogia un bol de arroz y esperaba la respuesta de sus invitados.
ChangCheng repasa sus opciones y observa al león. Ha escuchado que son guerreros poderosos y honorables, seguramente no estorbaría en el camino, pero la presencia del escorpión le causaba, cuanto menos, escozor.
Matsu-han, los cangrejo estaríamos honrados en tener a su valiente sobrino acompañarnos a la corte fénix.
Luego de esta interjeción hay un silencio incómodo, ya que en vez de continuar hablando, el gran hombre se entrega a su plato de gohan. Para sorpresa del escorpión, el cangrejo sabe usar los palillos.
Matsu apura sus palabras, pues su estómago se lo pide. No obstante, cuida de ser educado y respetuoso:
- No te preocupes tío, lo entiendo a la perfección, acataré mi deber como un León debe hacerlo. Muchas gracias por vuestra aceptación Cangrejo-sama, pero el honor es mío. la labor de los cangrejos en las tierras sombrías es de alto valor para todos. En cuanto a vos, compañeros escorpión-sama, desconozco mucho sobre vuestro clan, será un honor también compartir el camino con vosotros, así os podré conocer mejor.
Y acto seguido, el león se pone a su quehacer más importante en ese momento: comer.
Lee comía tranquilamente.
Pero su mente trabajaba a toda velocidad.
¡Pero que falsos son!
Si pudieran, se matarían entre ellos para ver quién la tiene más larga... son... insufribles.
Miró a Ino con el rostro serio y después al Neko y siguió comiendo.
Esa mirada le dijo a la Samurai-Ko todo lo que pensaba, en pocos segundos.