Kakita Kay se cruza de brazos ante lo acontecido, y bufa al mirar al Cangrejo.
-No te fuis de esas bestias, cuanto menos lo esperes un cangrejo puede convertirse en un depravado escorpion y clavarte la katana por la espalda
Dijo el Grulla haciaendo como si clavara algo en el aire.
-será mejor que vayas a preparar tu equipaje, porque supongo que Kakita Ghuon te habrá dicho que vamos a las Tierras Fenix. asique preparate en cuanto la vidente Miyu esté lista partiremos hacia las Tierras de los Shugenjas.
Dicho esto se da la vuelta para irse.
-Ah! y otra cosa, no lleves demasiado, el viaje es largo, pero no podemos cargar con todo lo que tenemos, aunque estemos encerrados en un castillo 3 meses. Ya alli compraremos algo si lo necesitas.¿De acuerdo?
La amabilidadde Kay era extraña aunque reconfortaba, parecia incluso comportarse contigo, como un hermano.
Tsuki no hizo comentario alguno ante la advertencia de Kakita Kay. Únicamente asintió con la cabeza antes sus palabras. Aunque no pudo evitar lanzar una rápida mirada hacia dónde se había ido Hida Kyoga. A ella le había parecido muy agradable...
- ¿¡Entonces salimos hoy!? - Preguntó la joven sorprendida. En ningún momento se llegó a plantear que partieran ese mismo día. - Sí, maestro, enseguida voy a hacer el equipaje. - Se despidió Tsuki con una nueva reverencia, y cuando Kakita Kay se giró, la joven empezó a correr hacia sus aposentos.
Tsuki era una joven bastante impulsiva. Su entrenamiento duro, y su gran fuerza de voluntad hacían que consiguiera controlarse la mayoría de veces. Pero ahora mismo se sentía feliz. Su padre y Kay parecían confiar en ella. Aquel día estaba siendo el mejor de los últimos años. Sentía su corazón con ganas de bailar, cómo brincaba dentro de su pecho al son de una música que empezó a tararear en cuanto entró en sus aposentos.
Además, no podía parar de pensar en Hida Kyoga... Su rostro ya no mostraba aquel sonrojo que había acentuado sus pálidas mejillas, pero su recuerdo todavía se encontraba en cada pálpito de su corazón. Kakita Kay podía decir sobre los cangrejos lo que quisiera, pero a ella no le había parecido un animal. Además, también decían que los ronin eran basura, y allí estaba Tsuki, luchando para demostrar que estaban equivocados.
Cuando terminaste de coger lo imprescindible para tu viaje, te dirigiste hacia donde habias quedado con Kay-san. Alli te esperaba él, junto con los ponis que llevariais. Y alli intentado no escuchar las palabras del Grulla se encontraba tambien Hida Kyoga. El cual miraba a todos lados, mientras kay le sermoneaba de como debia comportarse en una corte. Hijo de Daimyo contra hijo de Daimyo. Pero el Cangrejo parecia no querer escuchar o su Tetsubo podria aplastar el craneo del Grulla.
-Bueno... - dijo Kay mientras te veia llegar - -Al menos no eres la ultima en llegar. Tenemos que esperar a Yasuki Miyu - explicó.
Hida Kyoga te sonrie al verte llegar, pero no abre sus labios ya que Kay no paraba de hacerlo. Le habian entrado los nervios, y eso lo expulsaba hablando, hablando y hablando.
La joven, intentando no llegar tarde, fue corriendo por el camino. Se cruzó con varios samurais a los que ignoró. Su corazón ahora estaba repleto de buenos sentimientos. No tenía cabida para los insultos y burlas de los demás.
Al llegar al lugar donde había quedado con Kay-san se paró en seco. Allí ya se encontraba Hida Kyoga. Tsuki continuó caminando esperando que no hubieran visto su carrera desenfrenada por los jardines. Aunque su rostro algo acalorado era muestra de ello. Al llegar saludó a ambos y dejó que kay continuara hablando. Observó como su hermano se encontraba algo nervioso y no podía parar de hablar. Así que no lo interrumpió y se acercó a uno de los ponis. Ella también estaba nerviosa, pero era distinto. Miró sin que Kay se diera cuenta a Kyoga y le devolvió la sonrisa mientras colocaba sus bultos en el animal.
Kyoga suspira ante tanta palabreria del joven Grulla.
-En serio voy a tener que aguantar tu palabreria todo el viaje?, espero que mi Tetsubo no tenga que acallar tu boca. - dijo entre enfadado y divertido. Le gustaba meterse en el Grulla ya que sabia que en aquel momento saltaria a la primera de cambio.
-Deja tu Tetsubo lejos de mi, bestia. Un poco de respeto por los que ahora son los anfitriones. - dijo Kay mirando al Cangrejo con el ceño fruncido.
-Vale vale, Grullita, tranquilo. No quiero problemas, solo estaba bromeando... - replicó Kyoga.
Kay quedó en silencio, parecia haberse enfadado bien. y Kyoga pasaba olimpicamente de su actitud. Por lo que silbo unas cuantas veces y un trote se escucho tras de tí. Un enorme caballo, mas grandes de los que habias visto en visiantes Unicornios a aquellas tierras, trotaba en tu direccion.
El caballo se paró junto a Kyoga, eran ms o menos de la misma altura, ojos con ojos quedaban. era un animal enorme al igual que el Cangrejo.
Luego te mira con curiosidad y luego al caballo.
-Su nombre es Rai, fue un regalo de los Unicornios - sabias que los Unicornios no regalaban caballos de tal indole asi como asi, algo de peso tenian pactado con los cangrejos para que le otorgaran al hijo del daimyo aquel ejemplar.
Tsuki miró sorprendida al enorme ejemplar que se acercó tras la llamada del Cangrejo. Sus ojos brillaban emocionados. Siempre le habían gustado los animales y aquel caballo era enorme a la par de hermoso.
Se acercó sin mostrar temor alguno, y alargando una mano acarició la testuz de Rai.
- Es muy hermoso. - Dijo la joven con una sonrisa. Sentía en su bolsillo interior la pequeña figura de Kami. En aquel momento sintió el deseo de sacarla y mostrárselo a Kyoga, poder ver su mirada sorprendida ante su hermoso halcón. Pero se contuvo, ya llegaría el momento en el que pudiera sorprender al Cangrejo.
Se apartó del caballo al sentir la mirada de Kay-san, rápidamente, antes de que su maestro le dijera nada, volvió junto a su poni para terminar de prepararlo.