Partida Rol por web

Tercera Génesis: Los extraviados

Anna Suri y la vida ejemplar del Leviatán

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03/10/2013, 02:29
Director

Aquí es donde se va a narrar tu historia. Siento esta semana de retraso. 

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04/10/2013, 14:17
Sólo para el director

No te preocupes, aquí estoy esperando :-)      

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05/10/2013, 23:13
Director

El Engendro del Leviatán nació hace setenta años. Aunque por su aspecto no pareciera que tuviera más de treinta y cinco años. Por eso, otro de los nombres que daban al Engendro era la Bruja Aulladora o simplemente La Bruja. 

Su madre le había dado otro nombre: Anna. Junto al resto de los Suri vivía de la pesca y la recolección de frutas al norte de la isla Malaita en el Reino de las Islas Salomón. Un conjunto de islas en el Pacífico que acababa de convertirse en un disputado territorio entre las tropas japonesas y las norteamericanas en la Segunda Guerra Mundial, que alteró la vida de todos los indígenas de la isla, no sólo durante la guerra sino durante los años de la infancia de Anna, cuando las islas seguían ocupadas por las tropas aliadas. 

En el caso de los pacíficos habitantes de la Isla aquello supuso una transformación porque el mundo moderno se introdujo de golpe en aquellas islas selváticas paradisiacas. 

Pero para Anna supuso también el empezar a ir a la escuela, aprender a leer y escribir, saber más de la lejana Inglaterra cuya Reina lo era también de todos ellos... Soñar con un futuro distinto al de todas las generaciones de sus antepasados. Daba miedo pero también la misma sensación que a Anna le producía el cantar en la pequeña misión o el cruzar con la canoa hacia las playas más alejadas, sorteando el peligro constante que suponía vivir cerca del Leviatán.

La maestra norteamericana decía que el Leviatán no existía, que ese gigantesca serpiente que habitaba en el Océano bajo las islas melanésicas eran solo leyendas de los nativos... o de los piratas occidentales o de las mezcla de los relatos bíblicos con el folclore local. Pero casi todos los Suri habían visto alguna vez a aquella criatura surcar por el mar. Su tío materno incluso le había visto las fauces al devorar a una ballena. 

Ninguno de los Suri habían participado en los sacrificios humanos que otras tribus en otras islas hacían al Leviatán para aplacar su furia. Ellos, al igual que otros pacíficos habitantes, consideraban una barbarie aquellos actos pero seguro que todos ellos habrían visto al Leviatán de cerca y se reían de las mentes occidentales que negaban su existencia. 

¿Quién le iba a decir a aquella niña que un día todos considerarían que ella misma era hija de aquel monstruo? 

Notas de juego

Voy por partes. El vídeo aparte de ambientar ofrece cantos e imágenes reales de las Islas Salomón 

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06/10/2013, 03:11
Director

El problema surgió cuando con apenas quince años, la chamana de las islas vecinas visitó Malaita. Tal vez iba buscando la causa de por qué el Leviatán apenas se dejaba ver por aquella isla. Su padre les había prevenido de aquellas envidias y les había dicho que permanecieran discretas y obedientes cuando aquella mujer las examinara. Decían que era capaz de inducir el sueño a quien miraba y podía provocar pesadillas. Cuando le llegó el turno, Anna sintió la desconfianza de aquella mujer

- Mírame a los ojos, niña, hay algo en ti... 

Anna levantó la cabeza asustada. Y allí, en el pecho de aquel cuerpo huesudo vio una luz. Una luz que podía dormir a las personas. No sabía cómo sabía eso, como también sabía que pronto aquella mujer iba a sumirle en un profundo sueño... tal vez la elegiría para un sacrificio humano. Podía notar el terror en los ojos de sus padres y de sus hermanas. Entonces se limitó a decir

- No, no quiero, no quiero...

La mujer cayó fulminada al suelo, dormida profundamente y sin que jamás pudiese despertar. Las otras tribus no tuvieron pruebas para acusar a Anna pero por las islas se comentaba el suceso y las habladurías empezaron a marcar a Anne como sólo otra cosa haría después. Ella sabía que tarde o temprano alguien la señalaría con el dedo. 

Mientras siguió estudiando y se convirtió en una hábil cazadora. Manejaba con soltura las redes y la lanza con la que aún los Suri atrapaban a sus presas, y aprendió a leer y a escribir. Los años pasaban pero su cuerpo no parecía envejecer al mismo ritmo que los demás. Eso complicó aún más la difícil tarea de su familia de darle un esposo. Cada vez su nombre era más conocido y el que el tiempo pareciera pasar de lado sobre su piel no acrecentaba sino su leyenda. 

En los años 70, Malaita pasó a ser un destino turístico cada vez mayor. Occidente se abría paso en la isla y construía ciudades y cada vez los pueblos se iban integrando más, o acababan extinguiéndose. Los Suri aún vivían en la playa más al norte, donde aún las grúas y la mano del hombre apenas había llegado. 

Sus padres murieron de ancianos casi a la vez. Sus hermanas se habían casado todas y movido junto a sus familias. Ella tuvo que hacerlo junto a uno de sus hermanos, aunque Anna tenía una mente mucho más moderna que las anquilosadas tradiciones antiguas y así se lo transmitía a sus sobrinos.

Una noche, de madrugada, asaltaron la casa y la raptaron. Un barco había sido engullido por el Leviatán y aunque hacía años que las autoridades vigilaban para que no se hicieran más sacrificios, los creyentes tenían claro quién debería ser la víctima que podría parar la furia de aquel monstruo: Aquella chica que apenas envejecía y que decían que una vez mató a una chamana. 

Furtivamente fue colocada en un altar. Anne lloraba y gritaba. 

- ¡Ningún sacrificio ha servido jamás para contener a esa criatura. Es un monstruo marino. No actúa para castigarnos! ¿No lo entendéis? 

Pero aquella turba humana no quiso escuchar las que serían casi sus últimas palabras. 

Anna sintió el miedo cuando las olas empezaron a agitarse y de entre las aguas surgió una criatura que debía medir más de treinta metros. Sus enormes fauces podían devorar barcos y ahora iban a acabar con ella. Iba a ser devorada por la criatura que siempre temió. 

Despidiéndose de la vida, Anna comenzó a cantar. Es lo que se le ocurrió. Probablemente si hubiera hecho otra cosa el final hubiera sido distinto. Tal vez peor. Pero en aquel momento no sabía cómo funcionaba su poder. Así que cantó. Pronto los gritos y tambores empezaron a parar y su voz se hizo más audible en la noche. Abrió los ojos y entendió por qué todos habían dejado de gritar y contemplaban absortos y aterrorizados la escena: El Leviatán erguido la escuchaba. Su cuerpo aún en el mar mientras aquellos ojos draconianos la oscultaban. También una luz brillaba en en interior del monstruo. La luz tintineaba con su canto. 

El Leviatán entonces arremetió contra sus captores. Sólo fueron dos bandazos y un crujir de mandíbulas pero una docena de personas pereció instantáneamente contra el poder del monstruo. Un hombre, el que estaba más cerca de ella y por tanto se había librado del ataque no se lo pensó: Si aquella criatura les atacaba en vez de aceptar el sacrifico es porque Anna era una bruja y estaba hechizando con su canto. Con un rápido movimiento cortó la garganta de Anne, acallando su voz para siempre. 

Anne despertó en el hospital. Las milicias habían llegado a tiempo de que se desangrara. Hasta los periódicos de Australia relataron aquella masacre aludiendo a la existencia de un monstruo, puesto que era la única explicación para detallar aquellos cadáveres, aunque la versión oficial hablaba de ritos humanos. 

El norte de la isla se volvió inhóspito para los turistas. Anna se recuperó pero jamás volvería a hablar y los Suri quedaron marcados por siempre por ser la familia del Engendro del Leviatán, la hija de aquel monstruo que había comandado desde siempre a aquella criatura para sembrar el terror en las islas... 

 

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08/10/2013, 02:23
Director

Anna pasó las siguientes décadas como una ermitaña. Y en silencio.

Deseosa de no transmitir la maldición que otros habían creado en torno a ella, se alejó de los descendientes de sus hermanos cuando estos poco a poco también fueron sucumbiendo a la vejez. 

Ya no podía hablar, ni cantar y junto a su deseado destierro, esto la hizo ser cada vez menos sociable. Disfrutaba en cambio de cazar y se hizo más diestra con la lanza. ¡En su dilatada existencia se había dado cuenta que era capaz de aprender tantas disciplinas...!
 

También empezó a disfrutar del nombre que le daba su propia leyenda. Odiaba que le llamaran La Bruja. Más aún la Bruja Aulladora. Había maldad en aquel mote a quién habían privado de la voz por odio y miedo. Pero lo del Engendro del Leviatán le gustaba. Sobre todo, porque en aquellas playas del norte, deshabitadas y cada vez más inhóspitas, empezó a sentir la compañía de aquel monstruo cada vez más a menudo. 

Ella sabía que aquel ser no era su padre, ni su aliado. Más de una vez había aullentado su pesca y en una ocasión derribó con su enorme cuerpo el pequeño muelle que se había construido. El Leviatán seguía siendo un monstruo feroz e indomable y sin embargo. ¿Qué daño le había hecho a ella? ¿Acaso el Leviatán le había intentado hechizar, condenado, maldecido, señalado con el dedo, abandonado, secuestrado, cortado su garganta? No. Eso lo habían hecho los humanos. 

Y ella cada vez se consideraba menos uno de los suyos y daba más rienda suelta a que la trataran como a un ser sobrenatural: A veces familias con niños enfermos se aproximaban a su playa y le rendían tributo a cambio de salud. Ella les atendía, en silencio, a veces preguntando con una pequeña pizzara que portaba colgada de su lanza ceremoniosa, que iba creciendo en amuletos y transformándose con mejores materiales que le obsequiaban sus seguidores por sus milagros. Y no es que Anna tuviera dones curativos. Pero sabía de cuidados y seguía estudiando y el que todos confiaran con tanta fe en que ella podía ayudarles hacía que muchas veces sanaran solos. Otras veces no podía ayudarles. Pero aún así parecía que su presencia les daba una buscada paz. 

Parecía que con el tiempo las supersticiones en torno al Leviatán habían acabado. No más sacrificios humanos. Ahora veneraban a la Hija del Leviatán y aquellas visitas y ofrendas, sin duda, eran mucho menos sangrientas y peligrosas así que Anna abrazaba el cambio. 

¿Estaría celoso el Leviatán de ella? ¿La odiaría por usurpar así su culto? No lo parecía. El monstruo cazaba, surcaba las profundidades, a veces hasta entonaba canciones como hacían las ballenas. No parecía propietario de ninguna de las emociones humanas que habían acabado con tantas vidas en la isla. 

Todo esto volvió a cambiar hace casi tres meses. 

Cuando conoció a Cedric, El Cuco. 

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14/10/2013, 00:44
Director

Notas de juego

No. Es que hay varias escenas iguales y por eso te debiste confundir. Borro todas las otras para que no haya líos

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15/10/2013, 01:08
Director

Primero oyó los disparos en la selva. Anna salió de su cabaña con su lanza, por si debía imponer la autoridad que su leyenda le otorgaba o si necesitaba defenderse. Pero pronto vio que aquellos hombres eran paramilitares extranjeros así que probablemente el ser La Hija del Leviatán no significara nada. Se escondió y volvió sobre sus pasos. ¿Que querrían? No parecía que le buscaran a ella pero el peligro era real? 

Fue entonces cuando al llegar a la playa vio un rastro de sangre, y entre la arena y el mar que le golpeaba vio un hombre herido. Le habían disparado en la pierna y tras salir de la selva había perdido la conciencia. El que estuviera medio desnudo y sin armas le hizo pensar que no era uno de los militares sino tal vez su presa. 

Aferraba el puño con fuerza como si incluso inconsciente quisiera proteger algo. Pero eso no fue lo que hizo a Anna Suri acudir en su ayuda. Vio en el cuerpo del hombre la luz, la misma que había visto en muy contadas ocasiones, la misma que tenía aquella bruja y el Leviatán. La luz le decía que aquel hombre podía volverse invisible e intangible. Pero ahora esa capacidad estaba lejos de la voluntad herida de aquel hombre rubio que parecía americano. 

Sus perseguidores entonces aparecieron. Iban con cascos y armamento tan avanzado que ni estando las bases navales cerca, Suri había visto algo parecido. 

- Ahí está. ¡Le tenemos, finalmente le tenemos! Rematar y abatir a la testigo. 

La lanza de Anna era inútil contra aquellos hombres que ahora también querían tirotearla. Sólo tenía una oportunidad. El poder que podría salvarlos no estaba en ella, sino en él. Pero ella podía utilizarlo

Con su voz muda le habló a la luz

- Hazle invisible e intangible- dijo mientras iba entendiendo cada vez más el don de aquel hombre, por lo que añadió- Y a mi también

Un segundo es lo que tardaron ambos en desaparecer. Había funcionado. 

Los hombres maldijeron. Les oyó gritar mientras barrían la zona y ella se lo llevaba a rastras a través de todos los objetos y sin que nadie pudiera verles. Le extrañó aquello que dijeron

- Es imposible localizarle por radar o usando cualquier aparato. ¡Maldito Cuco! De nuevo se ha esfumado. ¡Estábamos tan cerca! 

- Tranquilo, está herido. Y sus poderes ya están al límite. Daremos con él.

El Cuco, que más tarde se presentaría como Cedric, se despertó en la cabaña de Anna Suri. Al principio se hizo invisible y asustado trató de escapar pero Anna volvió a hablar a la luz

- Hazle visible

Cedric se hizo visible pero aún así puso una mesa de distancia entre ella y él y trató de saltar por la ventana. Anna volvió a hablar sin voz. 

- En vez de intangible hazle tan sólido que no pueda moverse. 

Y entonces Cedric no tuvo escapatoria, afortunadamente, para que pudiera entender que no estaba ante una enemiga. 

Un poco de caldo de pescado más tarde, Cedric se presentó mientras Anna le hizo saber con su pizarra que ella no podía hablar

- Gracias Anna. Creí que iban a atraparme cuando por fin estaba a punto de acabar mi misión. Hubiera sido una putada ¿no crees? Bueno... seguro que si supieras toda mi historia lo entenderías. Pero... ¿cómo lograste que escapáramos de allí? A ver qué pones... "No fue tu don, fue el mío" ¿Me hice invisible? Es imposible... estaba inconsciente y llevo un tiempo sin que pueda... ¿Cómo? ¿Tú lo activaste? Entonces... ¿Tú también eres un Mytho? 

Entonces durante horas Cedric le habló de los mythos, gente como ella y él, que habitaban la tierra desde hace siglos. Gente que tenía el don de la extrema longevidad y de otras capacidades de leyenda. De cómo desde el génesis ambas partes se habían dividido en El Consejo, que trataban de proteger a la Humanidad y La Sombra, que pretendía gobernarla. 

Pero luego estamos los que ya no creemos en bandos de buenos o malos. Los que pensamos que a la humanidad nadie le ha preguntado qué quiere y que está harto de guerras. Me ha costado siglos de existencia llegar a esa conclusión pero ahora estoy tratando de enmendar el daño. He logrado dar con un objeto. Este que ves aquí

Anna fue de las pocas personas en contemplar aquel objeto. Una Aguja de Oro, diminuta y sencilla, que Cedric guardaba en una bolsa de cuero

Ahora iba a esconderlo. En una Gruta Mítica que se halla bajo tus islas. Dicen que la custodia un enorme Guardían un monstruo legendario. ¿Sabes si existe? 

Anna sonrió y asintió

Si te digo la verdad ahora mismo no sé si eso es una buena noticia o la peor. Que exista ayudará a proteger el legado que pienso dejar a mis descendientes, pero también significa que trataré de que no me coma a mi. 

Nadie ha sabido  jamás de tu existencia ¿verdad? Aquí en este Paraíso Perdido se haya una extraviada... Probablemente que tu don tenga que ver con alterar los que los demás tenemos no haya llamado demasiado la atención si estuviste rodeada de humanos... Tranquila, tu secreto estará guardado conmigo. Al menos si quieres seguir oculta. Ahora que sabes de nuestra existencia tienes otra opción... 

Sea como sea tu,  ayuda ha sido vital para impedir que esta Aguja caiga en las peores manos. Esos que viste en la selva son Los Correctores. Son humanos que en el pasado se han encargado de borrar nuestras huellas y de que permaneciéramos ocultos. Pero ya no. ¡Ahora a quien quieren borrar es a nosotros! Llevan cazándome por medio mundo, allí donde he ido dejando pistas ocultas que lleven a un grupo de elegidos a llegar a este objeto. 

Gracias Anna. 

Cedric le dio algunos datos más sobre dónde encontrar a otros como ella y se despidió. Pero si pensaba que iba a dejar que aquella noche, aquel hombre fuera sólo se equivocaba. Ella también estaba en su derecho. Ella era La Hija del Leviatán. 

 

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15/10/2013, 18:57
Sólo para el director

Notas de juego

Me encaaaaaantaaaaaa!!! ¿¿empezamos ya??

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16/10/2013, 01:10
Director

Esa misma noche ella le siguió aunque fue difícil: Los dones del Cuco le hacían literalmente esquivo a los sentidos. Sin embargo ella sabía dónde vivía el Leviatán. Sabía que bajo el islote de Ramos se hallaba una red de cuevas subterráneas a las que nadie se atrevía a entrar jamás, ni con equipo submarino o arriesgándose a encontrar un pasadizo desde tierra que descendiera hasta el fondo del océano. 

Decían que esas grutas eran mágicas y que por ello el Leviatán las guardaba, tanto de los vivos, como de los muertos. 

No llegó a su destino. Cuando estaba en su barca de remos, aprovechando las mareas, cerca de Mbathakana Island, el ruido de disparos y explosiones y el aumento del oleaje le hizo temer lo peor.

Así era: Desembarcando en mitad de aquella batalla campal descubrió que Cedric había sido de nuevo rodeado. Dos escuadrones de hombres le habían cercado usando una tecnología que parecía tan mágica como sus propios poderes. Parecía que Cedric estaba dispuesto a morir antes de entregar la Aguja que le reclamaban. Pero había otro contendiente en aquella disputa: El Leviatán. El enorme monstruo estaba al acecho de la isla pero cegado por focos y enormes máquinas que hacían ruido y le ahuyentaban de la zona. 

Su única oportunidad era tratar de dominar a la bestia y dirigirla contra sus enemigos. Corriendo mientras era tiroteada Anna llegó a uno de los acantilados de la isla y llamó con su poder al monstruo. Pero esta vez algo falló. Notó como el mytho del interior del dragón marino no obedecía a su voz. Es más, se rebelaba contra ello haciendo que el Leviatán, en su huída gruñera y se revolviera en el mar. 

Capturada, entonces, fue llevada para su ejecución junto al rubio Cedric.

- No debiste venir niña. Si alguna vez salías a la luz, debiste hacerlo para encontrar respuestas, no para caer en la misma emboscada que yo. Tenías mucho aún que demostrar a los nuestros. 

Eso fue lo último que le dijo. Y también hubiera sido lo último que Anna Suri hubiera oído antes de ser eliminada por Los Correctores si no fuera porque estos tentaron su suerte

- Matadlos, pero acabad también con el monstruo ahora que parece confundido. 

Anna no vio todo el combate pero puede imaginar que dos helicópteros y una gran lancha de asalto salieron contra el Leviatán. Entonces este se volvió con una inusitada ferocidad, como si entendiera que hasta él podía morir y luchara contra esa idea. Aplastó la lancha y saltó de manera inimaginable hasta que su enorme cuerpo destrozó el helicóptero. 

Después se dirigió a los que estaban en la playa: Cedric, Anna y sus captores. Ella vio como Cedric corría en la confusión mientras le dirigía una última mirada y agarraba un bote. Ella, mientras tanto, trató de entrar en la selva mientras el enorme monstruo devoraba a todos y cada uno de los soldados, buscándolos con instinto de cazador, devorándolos y aplastándolos hasta que sólo quedó ella. 

Entonces la miró. Resopló sobre ella, creando una nube de azufre y mar, pero sin hacerla daño. Se quedó allí mirando aquel ojo gigante hasta que el Leviatán volvió a sumergirse en el mar. 

Anna entendió que el monstruo había vuelto sin que su poder tuviera nada que ver con ello. Había vuelto contra los que le habían atacado y no contra los que pudieran suponer una amenaza no cumplida sobre él. Ese era el código del Leviatán. A diferencia de los humanos era justo como la ley de la naturaleza, libre de prejuicios y de odios. Mataba a quien le atacaba o entraba en su territorio pero jamás sería celoso, temoso, o cargado de injurias. 

Anna escapó de la isla antes de que las autoridades llegaran pero no escuchó a nadie hablar de aquella masacre. Tampoco supo nunca si Cedric tuvo éxito en su misión y fue capaz de esconder la Aguja en la guarida del Leviatán. 

Lo que sabía es que no podía permanecer más tiempo ajena a su origen y su destino. Tenía que encontrar a sus semejantes y saber cuál era su papel en este nuevo universo. 

Tras descansar un par de semanas y dejar todo organizado se dispuso a partir. Pasó un último día en el hogar de sus sobrino nietos que la acogieron con resignación y miedo y no parecían del todo entusiasmados con que aquella leyenda viva ahora decidiera volver a la civilización. 

Después pasó otro par de días viajando al sur de la isla mientras descansaba y aprendía de todo lo que veía. Llegó al pueblo turístico de Auki. 

En el primer puesto que vio se compró ropa adecuada y se cubrió el rostro con una pasmina. Escondió su lanza ceremonial y de combate en un hatillo junto a otras prendas y disfrutó por primera vez en años de una taza de te y algo de comida que no fuera la que ella misma cazaba. El helado debía ser considerado otro paraíso.

Eso fue ayer. Justo antes de escuchar en las noticias locales que sus descendientes, aquellos que la habían acogido, habían sido tiroteados por un grupo paramilitar no identificado. Anna soltó su helado furiosa y triste a la vez. ¡Los habían matado por seguirle a ella! ¡La estaban buscando y si se hubiera quedado un día más probablemente la hubieran matado también a ella! 

Ahora toda la isla parecía inhóspita. Esos hombres, Los Correctores, podían estar en cualquier parte. Veinte día después de la masacre debían haber vuelto a cobrar su venganza. O peor aún. A recuperar la Aguja. 

Tenía que actuar. Seguir su instinto y hallar cuanto antes quien pudiera ayudarla a salir de allí o hacer cara a sus enemigos. 

Notas de juego

Si buscas Malaita en el Google Maps te será fácil situarte

- La Playa Norte donde se encontraba tu casa estaría al norte donde pone Gou Ulu. Es una zona inhóspita, poco turística y de difícil acceso al encontrarse cerca de las ciénagas al este y de una zona peligrosa de selva al sur. 

- El lugar de la cueva del Leviatán está bastante al oeste de la Isla, en una zona oscura y profunda de la que sólo emerge un pequeño islote llamado Ramos

- Los Correctores han establecido su base en Mbathakana Island, entre medias de tu localización y la cueva donde está guardada la Aguja. 

- La civilización se encuentra más al sur, alrededor de las costas y de los puertos señalados. Auki está en la costa oeste a mitad de camino. 

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16/10/2013, 01:52
Director

Notas de juego

Pues ya está :)

Si te ha quedado claro tu poder permite anular el de otros, aumentarlo, activarlo o distorsionarlo, de momento. Ya sabes que luego se podrá ir aumentando, etc, etc... 

Empiezas en un nivel 3 así que ya cositas podrás hacer. Ahora pondré tus porcentajes. 

Usado con originalidad tu poder sí puede ser ofensivo y defensivo. 

Me imagino luchando contra Moe y estos en la típica confusión de cómic donde harías un gran despliegue de tu poder. 

Imagina que activas el poder de Adrien para que se le teleporte un coche encima, el de Ethan para que se haga daño así mismo o el del hombre que se convierte en piedra para que se quede petrificado... 

Yummm

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16/10/2013, 19:48
Sólo para el director

Notas de juego

Ains, qué ganas!

Tengo una pregunta sobre la interpretación, dado que soy muda y mis monólogos son mentales... ¿cuando interactúe con los otros pongo también mis pensamientos o te copio a tí un hilo paralelo donde te diga qué es lo que estoy pensando??

 

Te he dicho que me encaaaaaaaanta mi personaje??

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16/10/2013, 20:49
Director

Buena pregunta

Pues es el mismo problema que veo en el posteo de otros personajes, sean mudos o no. 

Como cuando uno escribe

"Asustado y tratando de que me entienda porque lo que le digo es sincero y si no me hace caso podría morir le digo: 

- Ven conmigo y confía en mí"

 

Así se hace meta rol y se está dejando claro que no le miente, y sin tirar dados ni nada, por la cara. Al final, de forma más descarada o más sutil muchos personajes hacen eso. Dejan ver a los otros jugadores sus intenciones, sin tener que explicarlas. Aunque claro, también se supone que eso suple otras cosas que los personajes podrían ver: su expresión, su lenguaje no verbal... 

Ya si es mucho canteo el Máster puede forzarle a hacer una tirada para ver si el otro le cree o no. 

 

Por otra parte el narrar lo que uno siente o piensa antes de hablar, además de ser una práctica común, enriquece mucho el juego así que por supuesto que lo puedes usar como todos. 

Lo que yo trataría es que eso no supla nunca el lenguaje. Puedes narrar tus pensamientos o emociones previas pero trata de no hacer telepatía. Yo si veo que te canteas mucho te lo diré o se lo haré ver al otro que tire pero, por ejemplo, yo no veo problema alguno en que escribas algo así:

"Me acerco a él asustada, sin saber si es amigo o enemigo. Le miro y trato de permanecer seria pese a mis nervios. Luego extiendo mi mano y se la acerco en señal de saludo"

Eso está perfecto y aunque con tu narración añadas cosas a "Le extiendo la mano" se entiende que tu personaje sabe expresar eso y que además todos lo hacen así. 

Lo que no vería adecuado es que pusieras algo así como

"Le miro haciéndole ver que tiene que salir de ahí cuanto antes porque está en peligro sin saberlo" 

Eso ya sería canteo XD

 

Me alegro mucho que te guste tu personaje. La verdad es que ha quedado muy chulo y fíjate que empezamos con tiradas bajas y un contexto muy bizarro. 

Ya puedes empezar, por cierto, en el hilo de todos y solo marcándome a mí hasta que te encuentres con el resto. Por cierto, a lo mejor tengo que cambiar algo de tu localización para que no estéis como el perro y el gato por toda la isla sin encontraros jamás.