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Fragmentos de Humanidad

[Faith Kane] Prólogo: Día de Trabajo

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17/10/2018, 23:36
-Silver-

15 de mayo, 2018

 

Beeep beep, beeep beeep.

 

Beep beep, beeep beeep.

 

-¡Eh oye, para! ¡No te pongas así que te acabo de sacar a la calle!

 

Aunque el despertador poco podía hacer por despertar a Faith, ya que las pezuñas del enorme perro que la acompañaba ya habían hecho aquella tarea, la voz de Leslie, su compañera de piso, hizo el resto para finalmente despegar sus parpados. 7AM y ya en pie. Día de trabajo en la cantina, hoy se esperaba más trabajo que nunca porque seguramente los nuevos trabajadores se pasarían a desayunar tras una entrevista, y aunque esta vez pagasen, serían los nuevos rostros que Faith empezaría a ver todos los días. Ahora solo había visto a los muchachos de mantenimiento y obra, a los de electricidad, y algunos que venían con bata y casco. Había una especie de código entre los trabajadores según su casco y color, pero Faith no había logrado discernir cual, simplemente unos parecían más ingenieros y otros trabajadores por las ropas que llevaban. Pero a partir de hoy, seguro que empezaría el caos, y el trabajo de verdad.

 

Beeep beeep. Las patas rascaron la puerta de la habitación de Faith.

 

-¡Oye chico que te vas a cargar la madera! ¡Faith!, ¡dile que pare!- La voz de Leslie pedia auxilio desde el otro lado de la puerta.

 

Vestida y medianamente arreglada, Faith recibió al enorme perro, que zarandeaba su cola al ver a su ama. Leslie ya se había tirado en el sofá. Ding-dong-dang-ding. Windows iniciaba sesión en su portátil; 7:15 AM, buen momento para el café y empezar a currar de buena mañana. La había ido bien con ese curso de Community Manager, la mayoría del trabajo lo hacía desde casa.

 

-Tienes café en la cocina y aún nos quedan algunas magdalenas de esas que no saben a nada… ¡ah! y he sacado al sabueso a regar farolas, porque estaba meneándose de aquí para allá nervioso. He pensado que querrías arañar hasta la última hora de sueño, sabiendo que…bueno. Espera.-La mujer alargó el brazo para encender el televisor, las noticias mostraban una cola de personas ya en la puerta del recinto a la mina.- Hay más gente que en la guerra, tía.- Ciertamente la cola se hacía más grande por momentos a la espalda del reportero de turno que cubría la noticia sobre el reclutamiento de trabajadores más grande que había visto Silver City en años.

 

La zona de trabajo de Leslie, es decir, casi todo el maldito salón, estaba hecha unos zorros. Se había olvidado de tirar los restos de comida china de la noche anterior, y aun tenía que recoger la sudadera que dejó anteayer colgada de una silla. No era la mejor compañera de piso, pero salvo el salón y su propia habitación, lo demás se mantenía en mejor orden y estado. El alquiler era un poco más caro de lo que había encontrado en otros sitios de Silver City, pero estaba bien situado y Leslie ya casi estaba tan acostumbrada a vivir sola, que hacia las cosas de manera automática. No se pensaba si tenía que hacer los baños o fregar la cocina; simplemente lo hacía, silbaba alegremente y se volvía a tirar en ese sofá que tenía cogida su forma.

 

 

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18/10/2018, 00:06
Leslie

-El sábado salgo con Andy, y su amigo Ron ha estado preguntando por ti. ¿Te apuntas? Si lo haces Andy y yo cambiamos el plan y quedamos en Stacy’s para tomarnos algo y que os conozcáis…algo más- Andy era el interés romántico de Leslie, estaban tonteando desde hace semana y poco. Ron era el amigo tímido de Andy, había conocido a Faith de pura casualidad cuando el ultimo día ambos acompañaron a Leslie a la puerta de casa y Faith salía casi a saltos para sacar al perro. Era casi tradición hacerlo en Silver City, acompañar a una chica a su casa si se salía algo tarde no era cortesía, era una necesidad.

 

Había planes flotando en el aire, pero el más importante ahora sería tomar la decisión de ir al trabajo en moto o patinando. ¿Habría caravana para llegar con toda esa gente queriendo trabajar?, las noticias no mencionaban nada al respecto. Que puta basura de década, ahora todo se mueve por el sensacionalismo y no se informa de nada a derechas.

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18/10/2018, 11:12
Faith Kane

Como siempre el despertador no había tenido tiempo de sonar cuando Hope ya rascaba la puerta. El nombre había surgido como una broma de mi madre con referencia al mío pero el perro sólo respondía a ese nombre desde entonces.

- ¡Hope, por dios! ¡Siéntate y espérame fuera!

No le dejé entrar hasta que no estaba medianamente preparada. Era difícil vestirse con una bestia que casi te duplicaba en peso y fuerza dando vueltas por la habitación y “buscando mimitos”. Salí aún medio dormida tan sólo para encontrarme el salón como si acabara de terminar una guerra. Como siempre. Escuché a Leslie mientras me servía una taza de café sin azúcar. Dentro de unas horas, seguramente odiaría aquella oscura sustancia pero ahora la necesitaba desesperadamente.

- Vaya... - suspiré hastiada al ver la infinita cola en televisión. Apuré un largo trago de café.- Y a lo mejor tengo que servirle café a la mitad de esa gente esta mañana.

Viendo aquello, sin duda sería imposible llegar hasta allí en coche o moto y mucho menos encontrar aparcamiento en la zona. Posiblemente había más del doble de personas de lo que estaba pensado que aparecieran por aquellas instalaciones y aún quedaban zonas por terminar. Tendría que salir temprano y llevar los patines.

- Claro, me vendrá bien salir un rato el fin de semana y así podréis ser Andy y tú los que os... “conozcáis” algo mejor. - respondí mientras comprobaba el contenido de mi pequeña mochila. Parecía que estaba todo en orden. - Aunque te lo advierto, si ese Ron resulta ser el tío más aburrido o rarito de todo Silver City, me agarraré a tu brazo y no os dejaré solos en toda la noche. - concluí entre risas.

Antes de salir, cogí una de esas horribles magdalenas que eran bastante parecidas a comer papel pero con un toque más esponjoso para el camino.

- Bueno, me marcho. - dije ya justo en el umbral de la puerta. - Deséame suerte.

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19/10/2018, 06:59
-Silver-

Leslie se echó a reír, despidiéndose con la mano de Faith desde el sofá.

 

-¡Suerteeee!

 

 

Saludó a la señora Donovan, que tenía la costumbre de salir en chándal a dar un paseo casi a la misma hora que Faith bajaba a trabajar. Todo un prodigio de señora.

 

Y luego el atajo por la Avenida Tackletown.

 

Y la carretera.

 

Y los cientos de coches avanzando unos metros antes de parar, avanzar, parar, avanzar, parar. La gente de los coches casi miraba con envidia a Faith; algunos se desesperaban y tocaban el claxon, y otros respondían. Había gente que se bajaba del coche para hacer el camino a pie, mientras los conductores se veían obligados a sufrir el agobio de estar en el coche.

 

Normalmente Faith podía atajar por el propio asfalto, pero hoy parecía un día imposible. Tenía que sortear todas las baldosas de la calzada que estaban en mal estado, a veces pararse porque algún matojo de hierba había invadido todo el paso, o había un charco de barro, o algún viandante estaba en el medio. El tiempo apremiaba.

 

7:35AM

 

Recinto de la mina de Calebourne.

 

El segurata de la puerta andaba hasta las cejas de trabajo, era el quinto coche que mandaba a aparcar al descampado, y el conductor le estaba replicando.

 

-¡Pero qué dices, si hay sitio en el aparcamiento!, mi primo ya está dentro.

 

-Lo siento son plazas reservadas para empleados, ejecutivos y personal de of… ¡oiga!-El vigilante tuvo el valor de plantarse delante del vehículo que arrancaba para colarse en el aparcamiento, y puso una mano en el capó del coche- ¡Que le he dicho que aparque en la tierra!

 

Iba a ser un día duro. Otro de los empleados, el que normalmente estaba vigilando la entrada a la propia mina, llevaba las entradas del personal. Asintió a Faith e hizo una anotación en su tablet.

 

-Buenos días señorita Faith.

 

Finalmente el coche giró a la izquierda y se salió del asfalto para buscar un sitio donde aparcar.

 

Llegaba 5 minutos tarde y su jefa era de las de llegar siempre 10 minutos antes al trabajo.

 

El edificio del recinto era de una sola planta, la cantina/bar era lo primero que uno veía al llegar al sitio, y a mano izquierda estaba el aparcamiento, con el doble de vehículos estacionados que en un día normal. Había una gran cola de gente en el recinto, en las puertas dobles que daban a las oficinas, por suerte no estaba en el camino de Faith. Habia gente desayunando en la cantina, no empleados, si no gente que había guardado el sitio en la cola gracias a alguien más, y había aprovechado para tomar algo, las cristaleras dejaban ver las figuras, pero estas estaban los suficientemente viejas y arañadas como para no dar detalle exacto de estas.

 

 

 

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21/10/2018, 14:26
Faith Kane

Se había montado en la puerta una multitud bastante impresionante y eso sólo hacía atrasarme aún más. Al menos no había venido en coche. “Sorprendentemente”, mi puesto de camarera no de daba plaza de aparcamiento.

Saludé al pobre desgraciado que tenía que lidiar con la muchedumbre y corrí hacia el bar. Lo rodeé a paso ligero mientras que miraba lamentándome el reloj del móvil. Era la segunda vez que llegaba tarde a causa del tráfico y el mal tiempo. No tenía ganas de volver a soportar la interminable bronca de mi jefa ni de inventar una buena escusa.

Afiné mis sentidos justo antes de abrir la puerta de servicio para tratar de evitar a cualquiera que pudiera hacer notar mi presencia. No es que tuviera entrenamiento ninja pero tampoco se me daba mal pasar inadvertida. Si lograba ponerme a trabajar antes de que me pillaran, podría hacerme la tonta si me encontraba con mi jefa. Desde detrás de los cristales, había visto que el ambiente estaba bastante animado. Eso estaría manteniendo a todo el mundo bien ocupado y me serviría de distracción.

O al menos, eso esperaba...

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21/10/2018, 16:14
-Silver-

No hubo manera de ponerse a trabajar sin que la cazara la jefa. Estaba ahí, con el móvil en la mano y mirando la hora, montando drama con una de las compañeras de trabajo de Faith por lo que se retrasaba su empleada más reciente. Y la otra ponía esa cara de “habla lo que puedas que estoy liada” mientras servía a una y otra persona.

 

Tras la bronca de turno que incluía unos “No eres consciente de que hora es y la de trabajo que tenemos, y de lo cerca que queda cualquier otro restaurante como para que mantengan la cantina abierta si la gente se empieza a ir fuera por el mal servicio” y otros “No se puede ser tan irresponsable jovencita, a tu edad yo…”, finalmente todo se puso a funcionar.

 

8AM

 

Cantina de la mina de Calebourne

 

Para aquella hora solo quedaban algunos acompañantes y personas que no estarían en las entrevistas, la mayoría de la gente había optado por un café rápido para llevar. Una madre con su niño en brazos, desayunando algo de chocolate y magdalenas, el padre de uno de los jóvenes de Silver City que había venido a traerle en coche, y dos de los ingenieros más zascandiles (pero mejor cualificados) de la zona, que hacían como que estaban mirando unos proyectos pero en realidad estaban viendo algunos videos graciosos en sus teléfonos móviles.

 

Un ruido infernal avisó de que las compuertas a la renovada mina de Calebourne se estaban abriendo, se escuchaba en todo el recinto y avisaba incluso en la cantina con una de esas lucecitas naranjas que giraban. MEEEEC MEEEC MEEEEEEC MEEEEC.

 

Por favor, despejen la zona de entrada a la mina. Apertura de compuertas inminente”. Decía la voz pregrabada, de mujer, por la megafonía exterior, que calaba fácilmente en la cantina.

 

MEEEC MEEEC MEEEC.

 

Algunas de las personas presentes se alarmaron. Como para no hacerlo. El niño se puso a llorar en brazos de su madre y esta le susurraba y le tapaba los oídos para calmarlo, mirando con gesto de reproche a Faith que acababa de llevarles las magdalenas a su mesa, como si ella pudiera de repente apagar todo aviso.

 

-¿Qué es ese ruido…?-El hombre más mayor se acercó a la barra donde atendían, ajustándose las lentes que había estado limpiando con un paño momentos antes.

 

El par de ingenieros se puso en pie y recogieron sus bártulos de una de la mesas, comentando que ya era hora de ponerse manos a la obra.

- Tiradas (1)
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21/10/2018, 20:18
Faith Kane

No me quedó otra que aguantar el chaparrón alternando entre asentir repetidamente con cara de preocupación, poner los ojos en blanco y resoplar mientras cambiaba el peso de un pie a otro. Hubiéramos aprovechado bastante más el tiempo si me hubiera dejado trabajar directamente en lugar de perderlo en una absurda reprimenda pero así era mi maravilloso empleo.

En menos de media hora, el ambiente se había normalizado bastante, dejando paso a un servicio más o menos rutinario. De pronto, como si estuviéramos a punto de sufrir un ataque nuclear saltaron todas las alarmas. Sólo para avisar que se abrían las puertas de la mina. Incluso teníamos una alarma en la cantina.

Le dediqué una sonrisa forzada y un encogimiento de hombros a la madre del niño a modo de disculpa aunque bien hubiera preferido meterle una magdalena al niño en la boca. Desde luego tenían mejor pinta que la que me había desayunado esa misma mañana. Luego me acerqué al anciano de la barra.

- Pues yo diría que están a punto de abrir las puertas de la mina, pero no le aseguro nada. - respondí tratando de cargar lo mínimo posible la frase de ironía. A continuación, me reprendí mentalmente. Aquel pobre hombre no tenía culpa de que estuviera teniendo una mañana de mierda.

Agité la mano para despedirme de los ingenieros que se marchaban aunque tenía la sospecha de que no me echarían ni la más mínima cuenta.

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22/10/2018, 13:01
-Silver-

Los ingenieros sudaron de Faith y se encaminaron hacia la mina, muy típico de ellos. De pronto una terrible explosión sacudió los cristales de la cantina y provocó una reacción en cadena de gritos y gente llevándose las manos a la cabeza, la puñetera alarma se calló en ese mismo instante y los cristales seguían temblando junto a platos, vasos y demás chismes de la cantina.

 

La gente salió a ver que estaba pasando, una de las compañeras empujó a Faith hacia la puerta susurrando que lo mismo se les caía el techo encima, y que era un terremoto o algo así. Lo mismo no le faltaba razón.

 

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