- Creo que realizar ahora un viaje largo como el que nos espera, sería más peligroso. - Dijo Buta tras recapacitar - Al menos deberiamos intentar hacerlo funcionar...
Esta vez no había opciones... así que debían actuar con presteza antes de ser encontrados por un enemigo al que no pudiesen derrotar.
Nada!
Pues, entonces vamos, no esta lejos de aqui el escondite- en ese momento con la mayor cautela y sigilo posible comienza a moverse* la dragona en busca de la casa en donde fue escondido el espejo, llegado al sitio revisa todo el lugar y pide a su compañera mantenerse alerta, no quiere por nada del mundo verse sorprendida nuevamente
Motivo: perc+inve
Dificultad: 10
Tirada (5): 6, 2, 9, 4, 4
Guardados (2): 9, 6 (Se tiran de nuevo solo los dieces guardados)
Total: 15, Éxito
(imagino seguida por yogo)
bueno.... no fue el mejor lanzamiento pero algo es algo, no creo que con eso sepa si nos siguen (o si??, si es así genial) pero si por lo menos quiero ver cambios que hayan ocurrido en el lugar... gente que este por ahí, que se yo, lo básico para entrar sin muchas sorpresas desagradables al lugar.
Buta e Ienari caminaron hacia el pueblo. Las gentes se encontraban ociosas y bajaban la cabeza cuando las samurai-ko pasaban. Por norma general nadie podía dirigirse a un samurai a menos que éste se dirigiese a ellos y tentar la ira del Orden celestial no era algo que los heimin de esta aldea deseasen.
Sin dificultad Ienari encontró la casa donde había dejado el espejo. Ante la presencia de Yogo Buta, un brillo surgió de entre los pliegues del lugar donde ocultaba el artefacto que había rescatado, e igualmente un brillo emanó del suelo donde se encontraba el espejo. Encontrarlo había resultado más fácil de lo esperado.
El espejo brilló con una poderosa intensidad hasta estar en manos de Ienari, que tuvo que cerrar los ojos y dejarse guiar por la fuente del brillo que teñía sus párpados de blanco aun cerrados los ojos. Una vez en su posesión, Ienari salió de debajo de la casa y le mostró a Buta el extraño espejo de metal, con su extraño jardín en relieve.
Ambas miraron el espejo cuando de repente volvió a activarse. En el centro de la zona pulida se reflejaba la imagen del resto de compañeros de Ienari, a los que había dejado en Kyuden Taduchi, aunque ya no estaban allí, estaban en un extraño lugar rodeado de agua, puede que el mar, junto a un alto acantilado de roca negra.
Perdón, tenía que esperar a que el otro grupo estuviese preparado.... ains.
- ¿El espejo... - Buta estaba sorprendida del poder de semejantes objetos - Permite el viaje a la tierra lejana o solo la visión de esta?
Maravillada con la visión, se preguntaba cuanto poder tenían los artefactos y que uso se le podía dar a estos. Para bien o para mal.
pues hasta donde he podido ver te lleva a donde te muestra, pero no se si sea buena idea ir a esa tierra, cuando deberíamos es buscar ayuda, a nuestros compañeros. hizo una pausa. Tetsu-san y yo tomamos al tiempo el espejo en tierras libélula y nos trajo a este lugar, seguro si hacemos lo mismo nos puede transportar. meditando lo que iba a preguntar, ¿te arriesgas a ir a donde nos lleve?
Ienari sintió una picazón en la mano, en el mismo lugar en el que la extraña marca le había parecido, y todo sucedió de repente.
El espejo comenzó a engullir a ambas mujeres. El espacio alrededor de ellas se volvió gris y opaco y lentamente cayeron por un sumidero que les causaba nauseas. Giraban ellas... o giraba el mundo gris que las rodeaba. Sus pies ya no sentían el suelo. Durante largo tiempo parecía que se encontraban girando y girando, hasta que sus cuerpos se acostumbraron a ello, cuando de repente el mundo dejó de girar. Todo volvió a hacerse nítido, como al despertar de una noche sin sueños, y el rumor del mundo volvió a rodearlas.
Tras recuperar el aliento y sosteniendo el espejo con fuerza Ienari miró a su compañera y dijo:
Detesto que pase esto- miró su mano y continúo- últimamente si que han sucedido cosas extrañas. ¿estas bien?
- Al menos no he tenído que decidir por mi misma - Sonrió sabiendo que el destíno la había llevado hacia allá. ¿Sería una muerte gloriosa lo que le aguardara? En su corazón, quería seguir viviendo.