Partida Rol por web

Historias de Horror II.

CC: Schloss Caromarc.

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21/02/2025, 22:00
(CC) Gruñido.

MITAD DEL INVIERNO DE 4711 RA.

DÍA DE LAS ESTRELLAS, 22 DE ABADIO.

DESPUÉS DEL MEDIODÍA. - EN SCHLOSS CAROMARC.

TIEMPO INVERNAL. ASOMA EL SOL ENTRE LAS NUBES.


Tras la respuesta por parte de la Bestia de Lepistadt, el semiorco se tranquilizó definitivamente. Con la mente entre dos mundos pensar en la posibilidad de que haya segundas intenciones siempre está ahí.

«Si atacantes dejar trampas poder haber dejado más cosas... ¿podrán escuchar? ¿Sabrán que nosotros ir al bosque ese?», pensó; mas no era momento para pensar tanto. Se encargó de comer lo más silencioso posible pero tanto como pudiera, no siendo tan comunes los momentos así. Quizá la comida no era la mejor pero, por lo menos, la bebida sí que era de la más alta calidad. Quizá, con las suficientes copas —o botellas—, el frío desaparecería de su mente y de su cuerpo, de sus dos interiores.

No se entrometió en la conversación, sin darle mayor importancia. No era él el que tenía que opinar ni escoger el camino a seguir, no era él el que tenía que pensar en cómo avanzar, hacia dónde, contra qué o contra quién. Nada de eso le importaba al semiorco y ni tan siquiera lo quería pues este ya estaba enfocado en la que, para él, ya era la misión más importante de todas: sea donde sea que vayan, juntos, él se encargaría de que Ithaqua no les alcanzara, fuera como fuera. Saerenrae, por medio de Janos, le había apoyado lo suficiente como para que el cochero pensara que podía tener la oportunidad de hallar la luz entre tanta oscuridad.

Entonces llegó el brindis. Gruñido se mostró reticente durante unos instantes a formar parte del mismo pero no tardó en decidir unirse. Brindó, junto a todos, por la compañía y el futuro y, en su interior, brindó también por todos aquellos que no pudo salvar.

Por todos aquellos que son tomados por monstruos cuando, en realidad, solo tienen miedo. Como él, como seguramente el perro guardián, el de los muchos brazos o el mismo Prometeo. Brindó también por sus compañeros, que aún permitían que se sentara en la misma mesa que ellos pese a no haber sido apenas útil desde que se fue a traer a los caballos al casillo para que estuvieran resguardados.

Brindó por todo ello y, después, pese al calor que el alcohol le proporcionaba sintió como las puntas de sus dedos se congelaban. Un vistazo rápido le devolvió la imagen de un cristal escarchado, quemándole los dedos hasta que la soltó y se quebró sobre la larga mesa.

Tras unos instantes de perplejidad, el semiorco se encogió de hombros y enganchó la botella que tuviera más cerca para dar un largo e intenso trago.

—¡Por la familia! —gritó el semiorco levantando la botella sobre su cabeza y derramando algunas gotas de ese preciado jugo sobre su cabeza.

«Mañana poder ser último día pero hoy... esta noche... descansar. Descansar para poder correr mañana y proteger, ser como ser. Yo deber», pensó mientras se sentaba, de nuevo, con una sonrisa de oreja a oreja y procedía a retomar sus cubiertos mientras escuchaba y observaba al resto. Sin entrometerse pero estando ahí por y para ellos.

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22/02/2025, 03:50
(CC) Janos Dimitriev Mykerinos.

MITAD DEL INVIERNO DE 4711 RA.

DÍA DE LAS ESTRELLAS, 22 DE ABADIO.

DESPUÉS DEL MEDIODÍA. - EN SCHLOSS CAROMARC.

TIEMPO INVERNAL. ASOMA EL SOL ENTRE LAS NUBES.

De forma tácita, el Conde Caromarc prometió no continuar con sus morbosas investigaciones y aquello me deja más tranquilo. Hubiese preferido una declaración a viva voz pero, considerando todo lo vivido, tanto por nosotros como por él mismo, con aquello me basta.

"Ahora debemos mirar al frente y, por lo que veo, nos queda un largo camino para detener al Camino Susurrante."

Aquel grupo de impíos está suelto por el mundo causando estragos en nombre de sus misteriosos y malignos fines, por lo que deben ser detenidos, no solo por justicia por sus crímenes, entre los que está el asesinato de nuestro querido Profesor Lorrimor, sino para evitar el daño que sin duda causarán si nadie les detiene.

"¿Bosque del Estremecimiento? El nombre no augura nada bueno."

A veces los nombres que los habitantes ponen a las locaciones exageran ciertos rasgos y espero que solo se refiera a que el lugar es tétrico o comunique alguna sensación de temor pero, conociendo la noche en Ustalav, probablemente algún mal se esconda entre la espesura y, de seguro, nos toparemos con él. Solo pido porque la luz de Sarenrae me acompañe e ilumine cuando nos paremos frente a las sombras y podamos disiparlas como mi diosa manda.

Salgo un momento de mis pensamientos para levantar mi copa, contagiándome de la alegría que inunda el salón:

 - "¡Por los amigos y el camino que hemos elegido seguir!"

Bebo del brindis, más tranquilo aunque en mis pensamientos baila el incierto futuro que tenemos delante y las dudas de si seremos capaces de estar a la altura de aquel enemigo que ya tenemos declarado y que, tarde o temprano, tendremos que enfrentar directamente. Hasta el momento hemos sufrido con tan solo el caos y destrucción que dejan a su paso. El día en que finalmente podamos enfrentarlos se sabrá realmente si este camino que hemos tomado al seguirles es el camino correcto de rectitud que debemos tomar o solo una senda de muerte que estamos condenados a transitar hasta caer... para siempre.

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22/02/2025, 07:31
(CC) Konrad Mykephoros.

MITAD DEL INVIERNO DE 4711 RA.

DÍA DE LAS ESTRELLAS, 22 DE ABADIO.

DESPUÉS DEL MEDIODÍA. - EN SCHLOSS CAROMARC.

TIEMPO INVERNAL. ASOMA EL SOL ENTRE LAS NUBES.

 - ¡Por los amigos y el camino que hemos elegido seguir!- Repitió Konrad volviendo a vaciar el contenido de su copa. Un ligero rubor tintaba ya sus mejillas. Sonrió al mirar la escena como desde la distancia, olvidando por un momento todas las penalidades , rencores y rencillas  que podía tener entre los miembros de su grupo. Habían sobrevivido y ahora se merecían un descanso. Posiblemente sería uno muy corto, pero algo era algo.