Partida Rol por web

Esta partida está en revisión. Si el director no da señales de vida o es aprobada por un cuervo será borrada esta noche

Tierras Altas

Jardines

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28/11/2008, 20:00

La noche estaba aún más fría que antes, se acercaba la media noche y el cielo estaba limpio, sólo las estrellas, besadas por el frío clima resplandecían allá arriba con mucha más fuerza. La pequeña placeta es una estructura redonda, en tonos grisáceos por el paso del tiempo, mudo testigo de miles de encuentros, amorosos y no tantos. Los sonidos de la gran cena llegan hasta allí como un recuerdo del sitio en el que están, como una advertencia también. Las diminutas gárgolas que coronan el sitio, pasan desapercibidas a los ojos de los recién llegados pero fuera de eso, no hay más testigo de aquel encuentro que parece ser de una naturalidad tal que los soldados casi ni reparan en ellos.

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28/11/2008, 20:00
Lady Katherine de Trand

Seguramente hacía mucho frío afuera pero no importaba, ella debía ocuparse de ese ligero malestar, no quería que Zlatan terminara como el capitán de la guardia real. Lo guió por el pasillo a paso lento, con el corazón encogido de preocupación y sus pequeños pasitos puestos en acompañar los de él un poco más largos y rápidos. Sus mejillas estaban encendidas, no se daba tiempo para pensar, prefería siempre la intimidad de sus momentos a solas, donde ella no era su prima intentando comportarse en una cena formal. Cuando salieron a una pequeña placeta que estaba en el jardín y que les cubría un poco del frío con su techo, Katherine lo miró, puso ambas manos en el cuello de su camisa.

Desde allí podían verse casi todas las torres del castillo y tras él, la montaña que como un guardián, cuidaba la tranquilidad de aquel país, de aquel pueblo pero ella no miraba aquello, ni le importaba. No había una sola nube, un murmullo, nada, apenas un poco de viento y algunos soldados que caminaban haciendo su ronda de la noche, pero tampoco se fijaban mucho en la pareja porque aquello sería moneda corriente esa noche y mientras estuvieran dentro de los limites de palacio, era porque habían sido invitados. La grácil figura de la joven se mantuvo alejada por centímetros de Zlatan, apenas lo suficiente pero con sus manos ahora temblorosas por el frío que sentía.

-¿Estáis bien? Ha sido todo ese escándalo con la reina, ¿no es así?

Preguntaba sinceramente, estaba realmente preocupada. El vaho salía de su boca y sus labios comenzaban a denotar que sentía frío pero seguía menteniéndose estoica frente a él. Soltó su camisa y le miró con una amplia sonrisa, no debía sentir aquello, terminaría enloquecida si seguía pensando que él podía amarla.

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30/11/2008, 19:35
Zlatan Iovanos
Sólo para el director

Mentiría si dijese que no me gustaba sentirme cuidado por ella, ¿a quién no le gustaría?, le deje hacer, sentir sus manos sobre mi, pero hasta entonces, las cosas habían sido de una manera, ahora, ella lo había mirado de forma diferente, una forma que me asustaba, por mi, pero sobre todo por ella, casi no tenía secretos con la joven, pero los recuerdos de tiempos pasados me invadieron, yo no era una buena persona…

La sentí temblar cuando la atraje contra mi, rodeando su cuerpo con mis brazos, para darle calor, coloqué una mano sobre su nuca, y la hice apoyar la cabeza contra mi pecho, cerrando los ojos mientras lo hacía, intentando borrar de mi memoria su pregunta, su sonrisa, su bondad, dejando que aparecieran los motivos por los que no la merecía.

Me dolía la cabeza, a horrores, sabía que estaba en mi castillo, en el suelo del salón, en una suave piel de oso, el fuego aún crepitaba en la chimenea, y junto a mi el cuerpo de una joven, ni siquiera recordaba su nombre, y lo que es peor, ni siquiera mi importa, otra mujer crédula, que había sucumbido a mis encantos, que pensaba que ella era especial, a todas se lo decía, cualquier cosa para divertirme, para ver ese brillo de satisfacción en sus ojos, nunca repetía, todas eran diferentes, desde furcias de taberna a jóvenes de familias adineradas, nunca me importó.

Haced con ella lo que queráis, pero dejadle claro que no quiero volver a verla dije al criado que había al otro lado de la puerta cuando salí tras levantarme sin despertarla, me dirigí entonces hasta mi habitación, nunca las llevaba allí, nunca, ese era el único sitio donde me sentía remotamente en paz, si es que eso era posible. Asomado al balcón, rodeado por pesadas pieles, dejando que el frío penetrara en mi cuerpo, que despejara mi mente, morir congelado, una muerte dulce, dicen que no sientes nada, que el final llega sin darse cuenta. La reina de Northumbría ocupa mi mente, Constance, ¿es ella la culpable?, ¿necesito buscar un culpable a mi comportamiento?, desde antes que ella se cruzara en mi camino ya me comportaba así, odiando al mundo, viviendo al margen del mismo, alimentándome de sus placeres y pecados, soy demasiado cobarde para morir siquiera con algo de dignidad, tal vez algún día, estando borracho, ese momento llegue… cerré los ojos y suspiré…

Suspiré, Katherine… no te merezco, ¿lo entiendes?, hay muchos hombres mejores que yo, aunque no consideraré nunca a ninguno digno de ti una leve sonrisa mientras la separo un poco, su aliento en mi corazón es demasiado, He cometido demasiados errores en mi vida, pecados por los que nunca podré pagar, Constance, ella los conoce, y aún así se que siente algo por mí, pero es consciente de la clase de persona que soy, la joven Katherine no tiene ni idea, su corazón es puro, no alberga mal, y sin embargo ella ha sido el antídoto que ha eliminado el veneno de mi espíritu, gracias a sus cuidados conquisté la atención de la reina.

Sabes que te daría todo lo que tengo con sólo pedírmelo, que todo lo mío es tuyo, que únicamente tienes que desear alejarte de mí para hacerlo, lo comprendería, no quiero hacerte daño, antes se acabaría el mundo y por Dios que para eso si tendría valor, pero si ella se va, sé que no podría soportarlo, la sola idea de no ver su sonrisa, de no reflejarme en el brillo de sus ojos, me mataría lenta y dolorosamente. Mi mirada se pierde en la suya mientras aún está en mis brazos, ella ve a través de mí con transparencia, tal vez incluso mejor que yo, ¿qué siento por ella?

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30/11/2008, 21:24
Lady Katherine de Trand

Se separó de él con lentitud, apenas lo suficiente para alejar su rostro del de él, para mirarlo bien de frente como ella sabía mirar, la única manera de mirarlo. Tenía las mejillas encendidas y había olvidado el frío pero volvió pronto a sentirlo cuando escuchó sus palabras. ¿De qué le estaba hablando? Demasiado obvio había sido, lo estaba echando todo a perder y ¿para qué quería todo lo de él? No, ella no necesitaba nada de eso pero eso él no podría entenderlo. ¿Por qué la miraba así? ¿Sentía acaso lástima de ella? ¿Pena por querer al hombre de otra? ¿Es que ella si se lo merecía? Se soltó por completo de él con el alma en un hilo y se alejó bruscamente dándole la espalda. No quería que él la viera llorar si lo hacía y estaba muy a punto de hacerlo.

Respiró profundo y mirando una de las torres del castillo, se obligó a sonreír; a pensar en otra cosa, a recordar los consejos que respecto de Zlatan le había dado su hermano. Entrelazó sus dedos, los miró por largo rato antes de decidirse a responderle nada. No era fácil luchar contra todo aquello que estaba sintiendo y sin embargo, sabía que no quería perderle, que no quería apartarse de él como minutos antes lo había hecho. Se volvió resuelta, con una sonrisa en el rostro que distaba mucho de ser la de siempre, se notaba triste y eso nadie ni nada lo podría cambiar. Desenlazó sus dedos y ladeó la cabeza suavemente, estaba helada.

-No digáis más, bien sabéis que no quiero nada de vos y...-su voz se quebró pero se mantuvo erguida y con la cabeza en alto.-Si vos deseáis que me aleje, lo haré. Podéis estar seguro de que no quiero nada malo para vos y si os hago sentir mal, entonces si que prefiero alejarme de vos.

Sentía un profundo dolor en el pecho, ella lo sabía: lo había echado todo a perder y muy probablemente ahora tendría que alejarse de él para siempre y no sabía de otra vida más que de esa. Cuidando de él, cuidando lo que no era suyo y ese era el gran problema, no era, ni sería nunca suyo. Sus ojos brillaban humedecidos, volvió a sonreír, no tenía ningún sentido seguir pensando, seguir intentando, todo había comenzado y terminado allí. Además, ahora lo sabía, de verdad estaba enamorado.

-Quisiera ir a casa, si no os molesta...-y volvió a darle la espalda para que no la viera llorar.

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30/11/2008, 23:53
Zlatan Iovanos
Sólo para el director

Me sentía estúpido, el verla de esa manera, tal vez fuera la penitencia que se me obligaba a pagar, no lo sé, pero cada gesto que ella hacía se grababa en mi memoria, sabía con certeza que nunca los podría olvidar, el rubor de sus mejillas, aquella sonrisa, y la mirada que se apagaba mientras hablaba.

¿Alejarse de mí?, ¿alejarla de mi lado?, sí, tal vez eso sería lo mejor, lo más apropiado para ella, desangrarme con cada paso que de en una dirección opuesta a la mía, cambiar el contenido de mis venas de nuevo por el veneno que tanto tiempo las ha recorrido. Me acerco a su espalda, tal vez no sea lo apropiado, ¿pero acaso eso me ha detenido alguna vez?, nunca he hecho lo correcto en mi vida, ¿por qué habría de empezar a hacerlo ahora?. Paso mi brazo alrededor de la su cintura, mientras mi otra mano busca esas incipientes lágrimas, no quiero que se condesen en su rostro, incapaz de enfrentarme a ella mientras sus ojos las viertan por mi culpa, por mi mera existencia. El tacto de su piel es frío, suave, terreno resbaladizo, uno sobre el cual soy incapaz de mantener el equilibrio…

De un ligero tirón la enfrento de nuevo a mí, a su destino, estamos unidos de una manera u otra, por mucho que intentemos alejarnos con palabras que no sentimos, mi corazón pertenece a otra, o eso creía, ¿es posible amar a dos mujeres?, una pregunta que me atormenta desde que ella delató sus sentimientos, y en tan poco tiempo ya me ha arrebatado parte de mi esencia. Trago saliva, el poco sentido común que me restaba desaparece, tomo su rostro entre mis manos, los ojos perdidos en los suyos, tan inmensos, tan profundos, y rendido a mi confusión, la beso, buscando la respuesta en la calidad humedad de sus labios…

El eterno instante se termina, y un hombre descubre que se puede amar de maneras diferentes, pero con la misma intensidad, sentimientos que se mezclan, engañar para ser sincero, un traidor en busca de la honestidad. La miro sin saber que decir, deseando que me odie por lo que he hecho, deseando volver a saborearla.

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01/12/2008, 06:08
Lady Katherine de Trand

Sus piernas temblaron levemente, si él no la hubiera tenido sostenida por la cintura, seguramente habría caído pero no entendía nada. Su mente divagaba en cosas tontas mientras sentía su tibio aliento apoderándose de cada uno de sus sentidos, mientras sele iba la vida en ese beso que no sabía en qué momento había iniciado, pudo reconocer toda clase de sentimientos en sí y se estremeció al darse cuenta que lo amaba en verdad, como no había amado a nadie nunca. Su respiración se tornó irregular, tenía miedo porque no sabía por qué lo había hecho. Aguardó unos instantes, recordando aquellos labios rugosos que se prendieron a los suyos, recordando cómo había respondido ella a ese beso.

Cierto era que lo había deseado intensamente pero jamás imaginó que lo obtendría y cuando al fin lo obtuvo, se preguntaba la razón para que él la hubiera besado; no entendía pero tampoco descubría malicia en ese par de ojos que la miraban fijamente. Sus mejillas estaban aún más encendidas y antes de hablar balbuceó un par de palabras que ella misma no pudo entender. Lo abrazó con fuerza pegando nuevamente su rostro al pecho de él que era más alto y cerró los ojos, no quería que él se sintiera obligado, así no. Se mantuvo así unos segundos, sabía que él no la veía como una mujer o al menos eso creía pero para Katherine, eso era una verdad imposible de cambiar.

Se apartó de él en silencio, mirándolo de nuevo a los ojos; se había visto en ellos tantas veces pero ésta era distinta, no se parecía a ninguna otra en ningún momento. Estaba nerviosa, eso no lo podía ocultar, sonrió ligeramente con sus manos en el pecho de él cavilando en sus pensamientos, esos que sólo le pertenecían a ella. Se apartó un cabello de la cara, quizás imaginario, un desvío de atención para apartar su idea de besarlo nuevamente, además, estaban en el castillo, si ella los veía no dudaba que le haría algo. Ella lo había provocado y él, él se había dejado llevar por un momento, lo habría hecho con cualquiera, eso quería pensar.

-Zlatan...-murmuró con ternura, con seguridad como si nada pasara por su cabeza.-No sé qué pensar, yo no entiendo. Vos...

No había reproche en sus palabras y tampoco había intención en su cuerpo de apartarse de él, era como si el mundo hubiera desaparecido de tal manera que sólo aquel jardín existiera. No quería alejarse de él desde ningún punto de vista pero no sabía cómo conservarlo, cómo explicar que lo que sentía por él iba más allá de nada que hubiera sentido antes, cómo obviar que aquel beso le había devuelto el alma al cuerpo; sin embargo sujetó las manos de él con una sonrisa, quizás hasta alegre y se mordió el labio inferior, cosa que hacía siempre que estaba nerviosa.

-¿Por qué?-fueron las dos palabras que salieron de su boca y no aceptaría la falta de respuesta.

Katherine sentía miedo de aquello que sentía y que sin duda se agrandaba a cada momento que el frío se colaba en su cuerpo y ella se aferraba al cuerpo de él. Temía que fuera de tal magnitud lo que él provocaba en ella, que terminara siendo una gran tragedia para los dos, aunque en realidad sabía que eran tres. Le daba miedo intentar robarle aquel hombre que la reina parecía amar y que sin duda no estaba dispuesta a dejar pero el miedo nunca la había detenido, el único que en ese momento podía hacerlo, la tenía cobijada entre sus brazos la noche de los aniversarios de Northumbria, a unos pasos de su amante.

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03/12/2008, 11:24
Zlatan Iovanos
Sólo para el director

Sabía que tenerla tan cerca era peligroso, en todos los sentidos, para mí, para ella, y sin embargo lo último que deseaba era que se apartarse de mí. Mi ángel guardián, enamorada de su protegido, y él que se percata cuando es demasiado tarde, cuando la obra ha comenzado a interpretarse, como en las leyendas antiguas, y lo más curioso de todo, es que no me importa, que no la voy a soltar, que no me quedaría sin ver el final.

Sus nervios era lógicos, la presencia de la reina era demasiado imponente como para obviarla, había besado sus labios en presencia de la joven con sinceridad, despertaba en mi sensaciones que creía haber olvidado, pero en cambio, Katherine, era diferente, imposible obviar su cuerpo, su juventud, su optimismo, ¿acaso había muerto y estaba en los infiernos?, pues era una tortura esto que sentía, muy muy dulce, eso sí, placentera incluso, no, no podía estar muerto, sentía sus manos, oía sus palabras y veía sus ojos. Acaricio el dorso de su mano, con mis dedos, devolviéndole la sonrisa, me siento cómodo con ella, eso no va a cambiar, siempre ha sido así.

¿Por qué?, ¿Acaso no es obvia la respuesta a esa pregunta? levanto la mano para acariciar su hermoso rostro, ¿Creéis que te habría besado si no sintiera algo por ti?, ¿En tan baja estima me tenéis? algo dolorido, pero me lo merecía, mi pasado volvía a golpearme una vez más, era una ilusión por mi parte pensar que ella lo había olvidado. Disculpa, no debí decir eso, sé que no me tenéis en baja estima, y que además es comprensible que penséis mal de mi no me quejaba, incluso la sonrisa se amplia, ¿le he dicho que siento algo por ella? después de todo, tú me conoces mejor que nadie había visto a Katherine de muchas maneras, pero nunca como una mujer terrenal, creo que nunca había borrado aquellas brumas de nuestro primer encuentro, pero ahora, la tenía cerca y se disipaban finalmente, y yo si estaba asustado.

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03/12/2008, 21:35
Lady Katherine de Trand

Katherine no podía entender nada o quizás no quería, lo cierto es que lo que él le estaba diciendo le hacía temblar el corazón. ¿Era posible que él la quisiera de esa manera? ¿Era sólo agradecimiento? Se moría por volver a sentir sus labios, por volver a sentir sus manos con toda su tibieza pegadas a su cintura. Se estremeció recordando que ante ella había besado a Constance y que ella no podría competir con la reina de Northumbria desde ningún punto de vista. No le importaba nada en el mundo más que él pero ¿qué opinión tendría de ella si aceptaba aquella situación? ¿Tendría ella el valor de exigirle que dejara aquel amorío con la reina?

Sonrió francamente y mirándolo a él a los ojos, porque no tenía nada que ocultar porque fuera lo que fuera que él sintiera por ella, ella estaba feliz por ello. Aunque algo en su interior le decía que estaba yendo demasiado lejos, por mucho que Zlatan la quisiera, eso no implicaba que formalizaría o se casaría con ella y aún así, a pesar de saber todo aquello como sabía su nombre, deseaba demasiado el sentirse amada por él sin que nadie les interrumpiera, aún si tuviera que compartirlo aunque aquello le supusiera uno de los mayores esfuerzos de su vida. Pero peor sería alejarse de él, no sentirlo y saberlo cerca, no ver esos hermosos ojos de los que ella vivía prendada y poco a poco sin darse cuenta.

-Sabéis perfectamente que la estima en que os tengo rebasa la que pueda sentir por cualquier persona que conozca…-respiró profundo, tenía un nudo en la garganta.- Ni siquiera puedo explicaros el tamaño de ésta, pero no me hagáis hablar más que no quiero decir algo de lo que pueda arrepentirme y sabéis bien que no me gusta hablar en vano.

Sujetó su mano entre las suyas apartándose ligeramente de él a pesar de que sólo deseaba un abrazo fuerte y si fuera posible, morir en aquel momento cuando él le decía que sentía algo por ella. Lo haló un poco, estaban a la vista de todos y a la vista de nadie, le pareció que la música había cesado y no se equivocaba. Volvió a ponerse frente a él y acariciando una de sus mejillas, le sonrió, ante todo ella quería que él fuese feliz.

-No creo que este sea el mejor lugar para que hablemos de esto vos y yo… Lo mejor será que vayamos a casa, está pronto a amanecer y tenéis una cacería con el rey.

No agregó nada, de nada hubiera servido. Simplemente quería sentirse segura en la casa de él, donde nada nunca le había faltado y donde no había ojos que avisaran a la reina de lo que estaba ocurriendo, era lo mejor, además, cada vez estaba más helada.

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08/12/2008, 22:44
Zlatan Iovanos
Sólo para el director

No quería que se alejara, quería que hablara de más, mi ignorancia de sus sentimientos, deliberada o no, no estaba seguro de nada, aquella mirada tan limpia me enredaba en un hijo que no era incapaz de seguir. El contacto de su mano en mi mejilla, tan suave y peligroso como la hoja de una espada, causando dolor y aprensión, placer y aceptación, mi niña, mi amiga, ¿qué más significas para mí?

A casa, ir con ella con ella a casa, sonaba acogedor, muchas veces me lo había dicho, pero ahora sonaba de una manera diferente. No me podía mover, desconocía el motivo, quiero que Constance nos descubra, quiero tenerlas a las dos, mirarlas, puede que no merezca a ninguna de ellas, no debería tener a ninguna de ellas, y sin embargo el temor a perderlas. Dejé que su mano se deslizara hasta regresar a su lugar, asintiendo a sus palabras con un gesto quedo.

La tomé del brazo, estaba fría, y sin embargo emanaba un calor que no podía describir, su presencia se me antojaba tan necesaria como la del astro rey para la vida, pero no pude evitar una mirada a una de las torres, a una muy concreta, donde había conocido por primera vez los labios de la reina, donde mi corazón se llenó del deseo de lo inalcanzable, el sabor exquisitamente amargo, adecuado para mí, perfecto diría yo. Al regresar mis ojos a la dulce boca de Katherine me doy cuenta de los contrastes tan maravillosamente crueles que nos ofrece este mundo.

Hablar podría haberlo estropeado todo, sobre todo cuando no se que decir, sólo dejarme guiar por mi ángel enamorado, al cielo o al infierno, lo seguiría igualmente.