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El corazón de Caín

[20.2] El psiquiátrico

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15/12/2019, 22:48
.=Corazón de Caín=.

La sala de examen era, desde luego, mucho mejor que la siniestra cámara de las calderas en la que se habían encontrado por primera vez con Isolino. Era una sala de color gris neutro, con una mesa de metal en el centro y una puerta de acero reforzado. Dos policías nacionales y un celador especializado estaban al otro lado de la puerta, en el pasillo.

En el interior de la cámara estaban Gustavo, Patricia y uno de los médicos del psiquiátrico. El médico permanecía en una esquina, intentando disimular su nerviosismo. Aunque era un hombre entrado en años, con experiencia, ambos detectives estaban seguros de que gustosamente habría abandonado la sala si no fuera porque legalmente estaba obligado a permanecer allí durante el interrogatorio.

Miraron a Isolino. Estaba sentado en un taburete de metal, con las manos esposadas la mesa, vestido con un pijama de un color gris plomizo que parecía a juego con la habitación. Pese a su edad y a los evidentes maltratos a los que lo habían sometido su cuerpo seguía siendo una mole intimidante. Pero más que su físico era su mirada, su rostro deforme, que parecía concentrar la oscuridad incluso en aquella sala diáfana y bien iluminada. Aquella sonrisa de depredador que mantenía firme, con dientes oscurecidos completaban un cuadro inquietante. Era como si la locura que se concentraba en aquel hombre tuviera una forma de vida propia, como si se pudiera ver a un montón de fantasmas que rodeasen aquel cuerpo inmenso.

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15/12/2019, 22:55
Isolino García

—Debo decir que estoy sorprendido. Después de nuestro anterior encuentro no tenía esperanzas de que me sacasen del infierno.

Su sonrisa se amplió.

—Tienen que estar realmente desesperados para intentar esto conmigo.

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16/12/2019, 16:13
Gustavo Cortés

- Estamos casi en la última jugada, Isolino. - sentenció Gustavo.

El agente de policía miró de hito en hito aquella habitación. No le gustaba. Se sentía amenazado por Isolino allí. En el cuarto de calderas... allí en Galicia, resultaba más propicio. Más lógico ver a aquel despojo de ser humano. Allí era como un pez fuera del agua. Como una ballena blanca moribunda en medio del desierto. Resultaba amenazante aún a sabiendas de que estaba en las últimas.

Y luego estaba el asunto del médico. Cortés no quería hablar de todo lo que tenía que hablar delante de alguien que no tuviera el grado de locura que exigía la conversación. Pero eran lentejas...

- Durás ha sido capturado y hemos encontrado los pentáculos con los corazones vivos "flotando" en el interior de frascos. Tres. Tres... ¿cerceleros? Diría que aún faltan dos. Un carcelero más y... un alma pura.

Gustavo tragó saliva no sin esfuerzo. No podía creer las palabras que salían de su boca y aún así las pronunciaba con todo el aplomo que podía reunir. Instintivamente se pasó la mano por la frente y comprobó que sudaba a pesar de que tenía el cuerpo encogido de frío. Las gafas se le empañaban por la diferencia de temperatura.

- Podríamos decir que hemos parado eso que supuestamente iba a suceder. Pero faltan cosas... qué, quién y por qué. Para empezar. Y por eso estás aquí. Por eso te he traído a Madrid y por eso te he sacado del infierno que mencionabas. Soy hombre de palabra. Ya lo sabes. Lo he demostrado. Habla y este será tu nuevo hogar. Calla y volverás al sitio que te corresponde.

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17/12/2019, 22:15
Isolino García

Isolino mantuvo esa sonrisa depredadora, como si hubiera quedado congelado en tal gesto. Finalmente asintió.

—Lo que intenta Durás ya lo han intentado otros antes. ¿Lo has sentido? Me cuentas que has visto cosas... inexplicables. Pero es algo más que eso.— un arrebato de tos tísica interrumpió su charla. Cuando se recuperó mantenía esa sonrisa condescendiente —Como si todos tus sentidos te quisieran gritar que algo no encaja, que todo está mal. ¿Sabes lo que es? Es una membrana tan fina como el ala de una mosca. Es lo que separa nuestro mundo de la Realidad. De la Magia.

Tosió nuevamente y el médico a cargo se acercó preocupado, pero levantó una mano y el otro se retiró de nuevo a la pared.

—La mayoría de los mortales nunca llegan a sentir algo así. Ese imbécil que nos vigila nunca lo ha sentido y por lo tanto puede mantenerse a salvo pensando que estamos locos. Pero si tocas la membrana... entonces date por jodido. Porque todo a tu alrededor empezará a resquebrajarse. Y eso es lo que los Carceleros no quieren.

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20/12/2019, 12:38
Gustavo Cortés

- ¿Y ahora...? - preguntó Cortés sabiendo la ambigüedad de la cuestión. - ¿Es de esperar que esto detendrá a quien quiera que esté con Durás? O no. ¿Va a parar esta locura? Porque... yo... en verdad no sé si quiero que pare.

Los ojos del Policía estaban clavados en las pupilas macilentas de Isolino que eran como dos pozos insondables de oscuridad. Cortés apenas susurraba. Temblaba y sudaba presa de un extraño pánico. Con la mirada casi suplicaba una respuesta. Aunque no fuese coherente. Aunque le arrastrase a él mismo a esa locura. Pero una respuesta que pudiera calmar ese ansia que le corroía la boca del estómago.

- Quiero tocar esa membrana. Siento que la tengo al alcance de la mano, Isolino.

Notas de juego

* Chemo... voy tirando que Aldara no sé dónde anda.

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21/12/2019, 13:37
Aldara Seoane

Yo miré a mi compañero...- Gustavo, no hagas ninguna tontería, lo que quiera que sea esta locura que estamos viviendo, no tiene que ver con la magia, son meros juegos visuales y el estrés acumulado, la membrana de la que hable ese sujeto no está al alcance de tu mano, todo debe tener una explicación lógica y definitiva.

Notas de juego

De evaluaciones finales de trimestre, andaba.

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23/12/2019, 17:46
Isolino García

—Eso es lo que todos... cogh... los que despiertan temen y desean... cogh... tocar la membrana, atreverse a mirar al otro lado.

Miró condescendientemente a Aldara.

—Y luego está la gente como ella. La que quierer permanecer dormida, no despertar. La que mantiene las jaulas de la realidad en su sitio porque cualquier otra opción les da mucho más... cogh... miedo que la Mentira en la que viven.

Se encogió de hombros:

—Los Carceleros se harán cargo de Durás. Si os quedáis de brazos cruzados lo suficiente ellos se harán cargo del problema. Y puede que ni siquiera os molesten... cogh... no querrán levantar más polvareda... cogh.... Pero nunca más sabrás lo que hay al otro lado... cogh... Si queréis seguir adelante tendréis que hablar con Durás... cogh... Pero es una decisión que no tiene marcha atrás... cogh...

De alguna manera Gustavo sabía que aquel hombre tenía razón. Incluso Aldara, en su escepticismo, sentía que estaban al borde de un abismo muy peligroso. Un abismo al que podían asomarse pero que probablemente les devolvería la mirada.

¿Querían de verdad correr ese riesgo?

Notas de juego

Lo sabremos a la vuelta del período vacacional.

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07/01/2020, 21:43
Director

Isolino mantenía la mirada rota en sus interlocutores esperando una respuesta.

Pero ¿cuál sería esa respuesta?

Notas de juego

¡Retomamos!

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09/01/2020, 11:03
Gustavo Cortés

Cortés mantuvo la mirada un poco más. Pero ya no estaba allí. Estaba en otro lugar... sus pensamientos fluían de un lugar a otro. Como yonkis en busca de una pizca de la droga que tanto mal le hacía: la verdad. Nada tenía sentido. Llegados a aquel punto el cielo y el suelo se habían dado la vuelta del revés hasta el punto de que el agente ya no sabía dónde estaba ni cual era el objetivo de su investigación. Finalmente sacudió la cabeza y se secó unas lágrimas que habían estado expectantes en las cuencas de sus ojos sin atreverse a saltar al vacío.

- Tienes razón, Adara... Esto es demencial. Tengo que salir a tomar el aire. Te espero fuera.

Se levantó de un respingo y salió precipitadamente de la habitación. Justo en el quicio de la puerta se giró hacia Isolino para hablarle por última vez con total sinceridad.

- Disfruta de tu nueva vida. Hicimos un trato y has cumplido tu parte. Gracias.

La puerta se cerró tras de sí y echó a andar hacia el exterior a toda prisa.

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09/01/2020, 11:09
Gustavo Cortés

Los pasillos del Hospital pasaron rápidos. Mientras, el agente rebuscó en el bolsillo de su chaqueta hasta encontrar su teléfono móvil. Marcó a toda velocidad el teléfono de Gutiérrez... si todo había ido bien en el traslado a la comisaría ahora debería estar con Durás en una sala de interrogatorios. Y Cortés necesitaba hablar con el.

- Gutiérrez... soy Cortés. Ya he acabado con Isolino pero necesito hablar con Durás. Pásame con él, por favor. Es importante.

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12/01/2020, 18:53
Aldara Seoane

Más víctima de mis sentimientos que de mi labor, salí de la habitación avisando, para ir tras Gustavo, me preocupaba por él más que lo que debería, quizás por aquella noche en Galicia o por el sentimiento de protección entre compañeros del cuerpo de policia, supongo que el motivo ahora mismo era lo de menos.