Partida Rol por web

Proyecto Arpa de Oro

1.5. Entrega a los necesitados

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07/04/2015, 23:39
Director

25.01.1377

El mediodía de un soleado aunque frío día ya había quedado atrás cuando el barco en el que Nerissa había hecho la última parte de su viaje atracaba en Delzhuntel. Tras la reunión, la genasí había decidido marcharse hasta la ciudad aglarondana, esperando que la reunión que tendría junto a Kazumi con Tormenta y Paloma se retrasara lo máximo posible. Y así fue cuando Chester le envió a ella un nuevo mensaje en la que le indicaba que se reunirían el 25 de Febrero. El tiempo justo para poder regresar.

El viaje había sido rápido y plácido, sobretodo si se tiene en cuenta que la maga había cruzado prácticamente todo Faerûn de Oeste a Este. No hubo nada reseñable durante éste, excepto una noticia que parecía correr casi tan rápido como ella. El poblado de Daunil, en la Marca Argéntea, había aparecido completamente calcinado de la noche a la mañana. No había testigos, nadie había sobrevivido y no había muestras de que un ejército ni una banda de mercenarios se viera involucrado en ello.

Tras haberse bajado del barco, la genasí de fuego se dirigió al distrito khessentano. Las autoridades de Altumbel, pese a haberse mantenido durante muchos años aislados del mundo excepto por su informal alianza con Aglarond, se vieron obligadas a ceder un espacio al este de Delzhuntel con el fin de evitar incidentes con los refugiados khessentanos.

Al llegar al distrito, Nerissa comprendió cuán necesaria era la labor de Helena. Al principio del barrio, las casas eran de construcción decente, con toda seguridad ya estaban en pie antes de la llegada de los refugiados y serían los más adinerados de los khessentanos los que las habitaban. Pero conforme la maga se internaba en el lugar, los edificios daban paso a una serie de chabolas y tiendas de campaña, organizadas sin orden ni concierto.

Mirara donde mirara, Nerissa solo encontraba pobreza y necesidad. Madres que repartían la poca comida que tenían entre sus hijos y ayunaban, ancianos llenos de pústulas y miradas de desesperanza y eso en pleno invierno era aún más desolador.. Justo cuando la maga se veía rodeada de todo aquello fue cuando vio a Helena.

La descripción facilitada por Chester encajaba completamente. Vestía una gastada túnica gris como lo hacían los clérigos de Ilmater y con una cuerda se la ceñía a la cintura. Iba acompañada por un hombre barbudo y robusto, que vestía una túnica similar. La mujer, estaba en ese momento agachada frente a una anciana a la que le tendía un trozo de pan. Sin duda tenía que ser ella.

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13/04/2015, 18:36
Nerissa

Nerissa se conformaba con que nadie le hubiese echado las culpas del incendio por el mero hecho de existir, más que nada porque era tan absurdo como que ella ni si quiera había estado allí cuando pasó lo que fuera que hubiese pasado en aquel sitio. Pero si había algo que no pensaba hacer nunca era subestimar los límites de la estupidez del ser humano; prefería ir a lo suyo y que la dejaran en paz.

Aquel lugar no era más que otro ejemplo del resultado de la obra de toda aquella escoria repartida por el mundo que se creía mejor que los demás o con derecho a hacer lo que le viniera en gana sin importar a quién hundía en el fango. Le hacía hervir la sangre.

No tardó mucho en reconocer a Helena; aparte de ser tremendamente joven, era la única persona allí que no estaba arrastrándose por los suelos o ignorando a los demás. De hecho, era la única que estaba haciendo algo. Bueno, y el barbas, pero ese fijo que no era Helena.

La maga se quedó quieta en un principio con los brazos cruzados por comodidad, observando aquella escena mientras pensaba vagamente en cuál de la cantidad de reacciones distintas que solía tener la gente tocaría ahora; después de todo, un genasí de fuego no es algo precisamente común. Algunas personas se asombraban, otras se asustan, y otras directamente los mataban al nacer por considerarlas criaturas el infierno, o eso había oído. 

Nerissa se reafirmó en su anterior conclusión: ¿no era increible la envergadura de la estupidez humana?

Carraspeó diplomáticamente para llamar la atención de ambos, descruzando los brazos y dejándolos caer con suavidad a ambos lados. Una vez la hubo captado añadió:

¿Helena Panoukos?

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14/04/2015, 21:44
Helena Panoukos

El hombre barbudo hizo un ademán de colocarse de forma protectora entre Helena y Nerissa, cuando la joven posó su brazo suavemente para apartarlo.

No es necesario Ioannis, ya te lo he dicho—dijo con una sonrisa y una voz serena, asintiendo con la cabeza continuó hablando—. Sí, soy yo. ¿Cómo es que me conoces? Y más importante, ¿en qué puedo ayudarte?

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19/04/2015, 12:42
Nerissa

—¿Cómo es que no te conozco?—suspiró Nerissa echando un vistazo en derredor—. En este lugar hacen falta una docena más como tú. O varias...

Sonrió de medio lado con resignación. A fin de cuentas, era la triste verdad.

Me llamo Nerissa, maga y viajera por la gracia de Mystra—dijo tendiendo una mano para presentarse. Luego añadió:—. Precisamente por eso estoy aquí; Faerun necesita que se note más la labor de la gente que trata de convertirlo en un lugar mejor que la de que lo llena de miseria impunemente. ¿Qué me dirías si te digo que hay una forma de poder hacer lo mismo que haces aquí pero a gran escala?

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19/04/2015, 23:32
Helena Panoukos

Helena tomó la mano de Nerissa con delicadeza para devolverle el saludo y la escuchó con atención. A continuación miró a su compañero barbudo.

Ioannis, ¿puedes seguir con el reparto?—y como si esperara que el hombre fuera a replicarle añadio— Tranquilo, no va a pasarme nada, daré un paseo con Nerissa y luego iré a buscarte, ¿de acuerdo?

La ilmaterina y Nerissa se separaron de Ioannis y empezaron a dar una vuelta por el barrio de chabolas. Se mirara dónde se mirara, no había otra cosa que no fuera necesidad.

Claro que me gustaría que mis acciones tuvieran gran alcance. De todas formas aunque me sienta un poco escéptica al respecto, quiero escucharte, si has hecho este viaje será por algo.

Helena hablaba con una tranquilidad y una dulzura que chocaban con el infierno con el que tenía que lidiar cada día. Cualquiera en su posición se habría mostrado más duro, mas desgastado, pero precisamente era eso lo que la hacía especial.

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25/04/2015, 12:25
Nerissa

En un principio, Nerissa miró hacia atrás; ¿era su padre? ¿su abuelo? A juzgar por cómo lo trataba, se le antojaba que el anciano debía ser un amigo. Porque le costaba pensar que fuera su esposo.

Luego se dedicó a mirar hacia adelante, y en nada terminó mirando hacia los lados; allá donde posaba la vista sólo veía miseria y aquello la hizo tensar todos los músculos de la cara.

Gente que no tiene poder alguno sufriendo las consecuencias de que alguien que sí lo tiene no hace nada por ellos. O que directamente es quien los mete en esto por cosas con las que seguramente no tienen nada que ver—dijo a nadie en particular—. Eso es lo que veo aquí.

Hizo una pausa para controlar las ascuas que empezaban a arderle en las tripas y luego volvió a mirar a la ilmaterina. Aquella era la parte difícil; tenía que explicarle de qué iba la cosa sin dar detalles de los Arpistas.

Para evitar estas cosas hace falta que las personas que son como tú no trabajen solas. Eso es lo que te ofrezco: yo y otros formamos parte de un pequeño proyecto que busca velar porque Faerun sea un lugar mejor—explicó—. Y necesitamos a gente buena, gente altruista que quiera hacer eso posible.

Se encogió de hombros.

—No buscamos imponer nada, ni gloria, ni fama, por eso no nos damos a conocer a bombo y platillo; nuestro toque es sutil, la idea es sólo inmiscuirnos en situaciones en las que es evidente que hace falta ayuda—añadió—. Y si la recompensa es saber que he ayudado a hacer justicia, para mí al menos es suficiente.

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27/04/2015, 12:40
Helena Panoukos

Helena escuchó a Nerissa mientras paseaban, y cuando la genasí hubo terminado de hablar, tomó la palabra.

No serás otra arpista, ¿verdad?—antes de que Nerissa pudiera responder, la ilmaterita pasó a explicarse— Hace unas semanas recibí la visita de un hombre que venía de parte de los arpistas. Quería que me uniera a su causa, pero...—Helena hizo una pausa—no tengo muy clara su implicación para los necesitados y mi lugar está con ellos. El hombre me dijo que me lo pensara con calma y que más adelante él u otra persona volvería. ¿Eres tú?

De pronto, como si la joven pensara que había dicho algo mal, levantó las manos.

No me malinterpretes, ni mucho menos estoy en contra de lo que hacen. Pero siempre me ha dado la sensación de que su camino es distinto al mío. Yo no soy una luchadora o una aventurera—Helena no parecía tener muy claro si se estaba explicando bien—. No sé si me entiendes.

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30/04/2015, 22:57
Nerissa

Nerissa rió entre dientes.

No, no vengo en nombre de los Arpistas. Somos un grupo distinto—dijo. Aunque no pudo por menos que pensar que quien fuera que le hubiese hecho la oferta a aquella muchacha era un chapuzas—.  Si no hubiera empezado diciéndote algo en plan de si te habías pensado la oferta, ¿no?

Se encogió de hombros. Al menos ellos podían permitirse el lujo de ser más específicos.

Lo que quiero decir es que no se te va a pedir nada que no quisieras hacer; de las aventuras ya se encargará quien esté acostumbrado a ellas—añadió—. No estamos reclutando ningún ejército; hacen falta más cosas que guerreros. Hace falta gente que se oponga a este caos, y hay muchas formas de oponerse a él. La tuya es una, y muy valiosa.

Se paró y tras unos segundos suspiró.

Un viaje de mil millas empieza con un simple paso, Helena—sonrió de lado—. Y si caminas sóla irás más rápido, pero si caminas acompañada, llegarás más lejos.

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01/05/2015, 13:54
Helena Panoukos

Por la expresión de Helena, la clériga parecía que había algo de lo que Nerissa pretendía decirle que no tenía claro. Aún así sonrió ante la última frase de la genasí.

Entiendo lo que me quieres decir pero, ¿cómo crees que puedo ayudaros? ¿Qué diferencia puedo marcar junto a vosotros que no pueda hacer aquí?

La joven quedó en silencio un rato mientras miraba las calles.

Me necesitan aquí. No puedo sencillamente cambiarles a ellos por otros. Lo entiendes, ¿verdad?

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01/05/2015, 17:10
Nerissa

Tranquila, no te estoy pidiendo que los abandones. De hecho, ni si quiera tendrías por qué moverte de aquí—respondió Nerissa—. ¿Cómo podrías ayudarnos entonces a marcar esa diferencia? Pues, aparte de seguir con lo que estás haciendo ya, te enviaríamos gente para que cuidases de ella, por ejemplo, gente que está por aquí luchando por ideales elevados para acabar guerras y reestablecer el orden, si sanas sus heridas para que puedan sacar de circulación a los malnacidos que provocan esta miseria, podrán evitar que haya más víctimas civiles.

Suspiró.

»Cuando dije que tu ayuda era valiosa es porque eres pacifista, y es lo que necesitan las víctimas de esto, pero la paz tiene un precio, para evitar más violencia y proteger mejor a los nuestros tenemos que empezar a dar golpes contra los malos de verdad.

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07/05/2015, 16:44
Helena Panoukos

Helena sonrió al terminar de escuchar a Nerissa y asintió inconscientemente con la cabeza.

No puedo rechazar la oferta que me haces. El mundo necesita héroes que confronten dragones, pero entre los necesitados hay un monstruo invisible que se extiende como el moho y pervierte a los seres más inocentes. Y seguramente esta lucha sea menos peligrosa, pero es más agotadora.

La sierva de Ilmater se sacudió el pelo.

Ayudaré a tus héroes a luchar contra dragones, si ellos me ayudan a combatir a mi monstruo—sentenció.

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11/05/2015, 16:21
Nerissa

Nerissa esbozó una sonrisa sesgada.

—Por supuesto, Helena—respondió—. Hay grandes males, hay males peores...

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11/05/2015, 16:29
Sahloknir

Pero bueno, ¿ya estais otra vez poniendo a los dragones de ejemplo villano?—protestó Sahloknir asomando la cabecita escamosa sobre uno de los hombros de la maga y apañándoselas para hacer lo que en versión reptil debía ser un adorable puchero—. ¡Los humanos sois unos generalistas!

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11/05/2015, 16:30
Nerissa

— ... y luego está mi Familiar—resopló la genasí poniendo los ojos en blanco al hacerlos girar. El pseudodragón fue a decir algo pero la maga lo derribó de nuevo la interior de la capucha con un capirotazo flojo. Luego esbozó la cómica sonrisa forzada de quien no ha oído nada y le tendió la mano a la ilmaterina—. Como iba diciendo, cuenta con ello. Gracias por ayudarnos.

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12/05/2015, 13:54
Helena Panoukos

La clériga se sorprendió al ver aparecer al pequeño dragón, pero tras escucharlo no pudo evitar esbozar una sonrisa.

Lo siento pequeño. Sé que hay dragones buenos, pero fueron dragones los que hicieron arder nuestras ciudades y nos expulsaron hace unos meses. Espero que lo entiendas.

Después miró a Nerissa y le estrechó la mano.

Soy yo quién debe de darte las gracias Nerissa. Juntas sumaremos—la ilmaterina se quedó en silencio observando la calle un rato—. Supongo que querrás que te acompañe, al menos para conocer al resto de nuestros compañeros. ¿Te importará darme uno o dos días para preparar mi marcha?

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14/07/2015, 12:45
Director

Nerissa continúa aquí