Partida Rol por web

Proyecto Arpa de Oro

1.6. La Dama Radiante

Cargando editor
08/06/2015, 16:09
Rohellec Eremir Sigäel Do'Ahrail

Mientras Evan continuaba narrando su historia, la mente inconsciente de Rohellec no pudo menos que ir en busca de los integrantes de la tripulación de Myla. El bardo, que nunca olvidaba una cara, los recordaba a todos, uno a uno. ¿Muertos? ¿Todos? No era posible... no podía serlo. 

Pero lo era. El relato de su amigo continuó adelante, y allí no había sobrevivido nadie salvo él. 

El aasimar dejó escapar medio bufido, esbozando una sonrisa sesgada, cuando su amigo mencionó su cinismo exacerbado acerca de la existencia de los dioses. Él, por propia experiencia también, tenía una opinión bien diferente, pero no dijo nada, no era el momento. Se limitó a mirarlo fijamente levantando de forma holgada una ceja. 

Cuando apareció el tal Okler la historia se volvió, si cabía, más interesante. Sí, asintió el bardo a las palabras de su amigo, haciéndole comprender que sabía de quién le estaba hablando; sé quién es... Forghen, curioso... pensó. Antes ni se me habría ocurrido pensarlo, pero ahora, después de esta historia... Y ¿a qué lleva todo esto en última instancia? Al fin y al cabo, a mí me lo enseñó Shondakul a través de Emmengheim, pero si lo piensas detenidamente, no es muy diferente a mi concepción de libertad.

Entonces el aasimar sonrió por completo. Y después su sonrisa se congeló en el rostro. Él había pensado mucho a lo largo de todo ese tiempo que había vagado solo tras la muerte de Elianor. Había pensado mucho durante sus viajes antes de conocerla. Había pensado mucho durante su huida de niño, tras el asesinato de sus padres... pero jamás había pensado en el mundo de aquella manera. Elminster, al igual que Alustriel y alguna otra persona que él conocía, gobernaba Faerun a su manera, buscando la justicia, el bien y —¿por qué no?— la libertad de todos sus habitantes. Jamás se le había ocurrido pensar en el continente como una marioneta bajo los hilos de los más grandes... y sin embargo...

—En cierto sentido tienes razón —tuvo que reconocer, finalmente, el bardo, abriendo la boca por primera vez en toda la historia—; y, sin embargo, no tengo muy claro si ésa es la solución mejor. Está claro que se ha roto el equilibrio y que los "malos" —hizo el gesto con las manos— gobernantes han de caer para que el mundo pueda volver a ser justo y libre, porque se va a armar una buena tras la muerte de Elminster... y sin embargo... Hay personas en este mundo, personas buenas por naturaleza, que ayudan a hacer del mundo un lugar mejor, que ayudan a que todo el mundo pueda disfrutar de esa libertad y ésta no sea sólo el privilegio de unos pocos de aptitudes o actitudes superiores, que cuidan de que mi libertad empiece donde acaba la tuya, que evitan problemas que, a mi juicio, serían crímenes... si esas personas también caen, Evan, entonces no habrá libertad para nadie.

La mirada del bardo se perdió en la ventana, en el cielo azul celeste; su mente se permitió errar unos momentos por el concurrido ajetreo del trascurrir de un casi medio día de mercado. Sus ojos se cerraron y el aasimar se mantuvo en silencio. 

Después Rohellec suspiró, abrió los ojos y miró a su amigo, sonriendo de corazón.

—Me alegro de que, fuera lo que fuese la razón, salieras vivo de aquella —dijo con total sinceridad—; me alegro de que quien fuera te salvase y de que pudieses volver. Me alegro de todo corazón —terminó mientras se acercaba y le colocaba una mano en el hombro a Evan, apretándolo ligeramente—; y me alegro de que me lo hayas contado. La verdad, amigo mío, ahora estoy mucho más perdido que antes... y cada vez lo estoy más. Creía que lo que yo defendía era justo y que mi forma de actuar era la correcta, pero la gente a mi alrededor no hace más que morir y muchas veces me he preguntado... ¿estaré haciendo algo mal? ¿habrá algo que no debería ser así en este mundo? No lo sé. Ni quiero saberlo ahora mismo. Sólo quiero centrarme en hacer del mundo un lugar mejor y si eso implica ayudar a Chester, lo haré. Y si implica derrocar el resto de poderes en la sombra, lo haré. Y, si algún día me doy cuenta de que implica hacer caer a todos los poderes en la sombra... entonces también lo haré. Pero, si te digo la verdad, aún veo eso muy lejano y aún muchas cosas han de suceder antes... —entonces, durante unos instantes más, sus ojos amatista se clavaron en los oscuros jaspes de Ewander, mientras comentaba— ¿sabes? ahora entiendo perfectamente las palabras de Alustriel. 

 

Cargando editor
11/06/2015, 00:06
Ewander Hössner

Evan abrió la boca para replicar a Rohe en su alegato, pero apenas tuvo tiempo antes de que el bardo continuase con su intervención. Y es que se podría decir que después de tanto tiempo sin decir palabra, momentos en los que el cautivador se había convertido en el cautivado, Rohellec necesitaba compensar sus silencios con un torrente de reflexiones.

Comprendió entonces el pirata que ya habría más tiempo para discutir sobre las posiciones ideológicas de ambos, tan próximas y a la vez tan lejanas. Ahora lo que imperaba era poner fin a la primera etapa de su viaje y seguir adelante con su titánica empresa.

 Y eso pensaba decirle a su amigo, pero justo en ese instante el bardo invocó el nombre de la Dama, haciendo que los ojos jaspeados de Evan se abriesen de par en par y tornando su expresión de la más absoluta seriad a la más genuina sorpresa.

¿Sí? Desembucha, canalla, que yo sigo sin enterarme qué diantres nos ha contado —le dijo en referencia a su comentario sobre Alustriel.

Debería de haberse detenido en los pormenores de la misión; o en las preocupaciones que el aasimar acaba de mostrarle, o incluso en los potenciales puntos de desacuerdo entre ambos. Pero no, en ese momento lo único que salió de la boca del pirata fue aquella pregunta básica, zafia y encima mal formulada. 

Cargando editor
17/06/2015, 15:18
Rohellec Eremir Sigäel Do'Ahrail

Rohellec sabía que su amigo discrepaba en algunos puntos con su opinión, lo había ido viendo en su cara según hablaba. Y supuso que le sacaría el tema en otro momento, dando lugar a alguno de sus interminables debates de viaje, pero le parecía bien. ¿Para qué estaba un mejor amigo si no era para discutir y luego invitarlo a uno a un par de rondas por las molestias? 

El bardo sonrió con la perspectiva y, perdido como estaba en su imaginación, la pregunta del pirata lo pilló desprevenido. 

—Si te soy sincero, no sé muy bien cómo explicarlo... —respondió al cabo, mientras terminaba de recoger sus cosas y guardarlas en su petate— además, creo sinceramente que la idea es que lo descubras tú mismo.

Y con estas enigmáticas palabras se dio la vuelta y se dirigió hacia la entrada de su habitación, esbozando una sonrisa sesgada cuando daba la espalda a su amigo. Sin girarse y caminando con parsimonia, añadió:

—Vamos, pedazo de lento, deja de embobarte con tonterías de las que ya nos ocuparemos más adelante y recoge, que tenemos camino aún por delante.

El aasimar se detuvo en la puerta unos segundos, esperando a Evan mientras se miraba fijamente la mano que sujetaba el pomo. No podía quitarse de la cabeza que había habido un momento en la historia en la que casi, por los pelos, podría no haber vuelto a ver a Ewander Hössner nunca más. Y no se había enterado hasta ahora. Aquello lo preocupaba y lo alegraba a la vez. Por encima de todo estaba el sentimiento de alegría de que su amigo estuviese bien y volviese a patear los caminos a su lado, eso seguro... sin embargo, debajo, de fondo, una pregunta —en parte, algo egoísta— no dejaba de rondarle los sesos... Si Evan no lo hubiera encontrado vagando errabundo por ahí tras la muerte de Elianor y lo hubiera sacado de aquella vorágine de sufrimiento a fuerza de cervezas, aventuras y una gran dosis de cabezonería... ¿qué habría sido de él?

Notas de juego

Yujuuuu!!! ¡saqué un rato!^^

Cargando editor
14/07/2015, 12:46
Director

Ewander continúa aquí

Rohellec continúa aquí