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La Fuente de la Buena Fortuna [HP]

-Epílogo-

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07/03/2021, 12:09
Director

 

Epílogos

 

Notas de juego

Post de finalización. Basado en el futuro que le ha deparado a vuestro personaje su estancia en el colegio

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09/06/2021, 02:09
Annelie Grindelwald

Un eco lejano se escuchó cuando estaba allí en medio de aquel hermoso paisaje, era el pasado que entre susurros me contó algunas historias de amor muy curiosas. Incluso al principio no quise escuchar aquello hasta que descubrí poco a poco como había sido mi vida antes de conocer a Linus, aquel destino que sellado en sangre sería para siempre. ¿Quién lo hubiera imaginado? Ese chico rubio, soberbio, inteligente, uno de mis mejores amigos y un compañero de estudio que por una tontería de un beso se abrieron tantas puertas que apenas pudimos centrarnos en una siquiera. 

Todo esto desató una ola de conflictos, penurias, traiciones y llantos mientras que a escondidas nos profesamos amor eterno. Nunca faltaron las noches de fulgor, los encuentros en la Torre de Astronomía y aquella Casa de los gritos que la habíamos convertido en un nido temporario. Burlamos al destino con nuestros sentimientos y tuvimos que aceptar las consecuencias de habernos elegido. Pero jamás hubo arrepentimiento, la pasión nos envolvía y la necesidad de conectarnos aún más. Teníamos proyectos en tan poco tiempo mientras un halo lúgubre me acompañaba en cada día de mi existencia y el precio a pagar fue su muerte tan prematura cuando en mis manos la sangre tuvo nombre mientras la oscuridad besaba mis labios. 

Y allí dos ángeles caídos del cielo vinieron hacia mi, Agatha para asumir un rol por derecho ya que se había ganado a puño ser mi madre y Circe, mis ojos, el futuro envuelto en grandeza, la única que me dió una posibilidad de oro que no pude rechazar. Tuve miedo, miedo al saber que sería la guardiana de su secreto, que miraría cada día de mi vida a este hombre que amo sabiendo que jamás podré decirle la verdad. Pero lo acepté, no hubo alternativa. 

Los años pasaron y pudimos ser una familia con todo lo que conlleva a esa edad. Incluso embarazada pudimos viajar a Medio Oriente y allí Linus me pidió la mano mientras mi madre renegaba de  por la falta de escrúpulos que solíamos tener los dos con estas cosas. Aprendí cada maldición antigua como si fuera una extensión de mi y lo que poco a poco crecía en mi vientre, bebió sorbo a sorbo cada lección aunque tenía miedo. Mi destino estaba maldito por mi condición y sería igual para nuestro hija. Pero ya habíamos dado el paso y durante esos meses de alegrías, estudios y consejos de mis padres, pude dar a luz a mi pequeña niña: Lisa Avery. 

Ya no seríamos dos en este mundo lleno de recuerdos, ahora éramos tres los que llenos de anhelos teníamos un futuro que no se veía tan extraño ni tan malo. Hasta puedo confesar que poco a poco lo he olvidado, Linus de alguna manera siguió siendo el mismo y me prometí tantas veces a mi misma cerrar aquello que de alguna manera se convirtió en verbo. Teníamos que darle un futuro bonito a nuestra pequeña así que decidí seguir mi sueño, pero de una forma diferente a lo que mi padre quería conmigo ya que ocupo el mismo lugar que Edward en el Ministerio desde otra actitud, quizás soñando con mis ojos abiertos en aquella posibilidad de que exista igualdad y equilibrio. 

No más traiciones, no más diferencias, aunque eso signifique que deba tener muchísimos dolores de cabeza. De igual manera, cuento con los mejores amigos y padres que la vida me ha dado, el amor de mi vida y la luz de mis ojos. ¿Qué más podía pedir? 

Ya no era una Grindelwald, no. Soy Annelie Avery y les confieso de todo corazón que soy inmensamente feliz. Muy feliz. 

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15/06/2021, 11:06
Sándor Buzánszky

En camiseta de tirantes y fumándose un pito, Buzánszky fijaba la vista en su propia imagen reflejada en el espejo*. Se llevó la mano al cigarro y, tras tocarlo con los dedos:

- Alohomora - dijo, sin levantar la voz y evitando brusquedades.

Entonces el espejo se abrió, dejando a la vista una serie de cajones repletos de... ropa interior. Buzánszky suspiró de alivio y se apoyó contra la pared. Por fin lo había conseguido, sin usar la varita ni apuntar con la mano: sólo con el sutil toque a su cigarro encantado. Era un hechizo demasiado fácil pero servía como piedra de toque. Ahora sólo tendría que perfeccionarlo.

Una semana después

Sólo la triste luz de un solitario farol le iluminaba en medio de la oscura calle. Miró al cielo para comprobar, una vez más, cómo la terrible contaminación lumínica de la capital del Reino Unido ocultaba no sólo las estrellas sino incluso a la propia oscuridad nocturna, teñido el cielo en un pálido ocre. En cambio, podía distinguirse sin riesgo a equivocarse la enorme silueta de la antigua planta de energía de Battersea, ahora vetusta reliquia del pasado industrial de la ciudad y retratada para la posteridad en un disco de Pink Floyd. Gran grupo, sin duda, pero prefería mil veces más a Supertramp.

Caminó por aquella insípida calle de uno de los barrios obreros con más solera de Londres hasta llegar a una antigua fábrica abandonada. Se plantó frente a la puerta, escupió la agonizante colilla que fumaba y colocó un nuevo cigarro entre sus labios. Sin despegar sus dedos de éste, se fijó en la cadena sin decir nada, y una lluvia de chispas prendió alrededor y se rompió la cadena. Buzánszky sonrió satisfecho y abrió la puerta con la mano. 

Tomó su mechero, lo abrió y éste se encendió con una extraña luz que nada tenía que ver con la tintineante luz de una llama. Volvió a sonreír satisfecho. Cruzó todo el primer piso. Sólo había porquería alrededor y restos de viejos muebles destrozados, restos de basura, cagallones y pintadas. Subió al segundo piso y allí la cosa mejoró: sólo habían cagallones, jeringuillas y algunas pintadas y muebles abandonados. Encontró entonces una puerta cerrada, aún virgen. Toda una reliquia en un lugar como aquel. 

Buzánszky fijó su vista en ella y tocó un botón de su gabardina, haciendo un gesto circular con el dedo. La puerta reventó en pedazos. Sonrió con suma satisfacción. Entró en la habitación y encontró armarios, sillones y una mesa sin tocar, llenos de polvo y olor a cerrado. Una rata se escabulló bajo un sillón y un grupo de cucarachas le observaban desde el escritorio con curiosidad. El húngaro se fijó en el escritorio y tocó otro botón pero no pasó nada. Gesticuló levemente, disgustado, pero repitió la operación y...

- ¡Reducto!

El escritorio estalló en mil pedazos, reduciéndose a polvo. Sonrió con suma satisfacción.

.....................

Corinna Ferreira estaba en fuga y busca y captura. Su hermano Yago, otrora el "criminal" más buscado del país, ahora estaba exculpado y participaba en la investigación. Pero aquello ya no importaba a Buzánzsky, que sólo colaboraba puntualmente con los aurores en la captura de la pérfida envenenadora. Con sus nuevos hallazgos, enseñó a los aurores a adentrarse en el mundo muggle y usar magia pasando desapercibidos, no necesitando sus varitas en la mayoría de casos. Ello permitió capturar a algunos magos oscuros que se ocultaban entre los muggles o que pretendían atentar contra algunos de ellos. 

También escribió un libro, un manual para magos profanos en el mundo muggle para que pudiesen actuar en él sin parecer bichos raros. Y elaboró algunas pocas recetas de pociones para facilitar discretos subterfugios y ¿por qué no? algunas pociones bromistas para convertirse en el alma de la fiesta. 

Pero no todo iba a ser trabajo para Buzánszky, quien seguía debatiendo con muggles sobre si eran mejor Iron Maiden o Judas Priest, Sad Wings of Destiny o Sreaming For Vengeance, Arsenal o Manchester United, si el desuso de los mediapuntas vaticinaban el fin del fútbol y cosas así, de gran peso y profundidad intelectual. 

De vez en cuando se pasaba por el colegio a saludar a sus viejos amigos e incordiar a Circe, a quien ya trataba con más amabilidad aunque sin prescindir de las puyas. Sus "animalitos" le habían ciertamente servido de gran ayuda y no sólo contra mortífagos u hombres lobo: se quitó de encima a una vecina puñetera y pesada cuando vio que "un inspector de hacienda" pululaba frecuentemente por el pasillo de su planta. Por fin Buzánszky pudo pasar las noches tranquilo. 

Con todo, y aunque la oscura bruja se mostraba esquiva, a veces incluso quedaban para cenar o dar paseos, siendo el más memorable el que dieron por el Bosque Prohibido y en el que el agente del Ministerio pensó que aquello sólo podía acabar en polvo o muerte...

Además del sagrado ritual de incordiar a la nigromante, Buzánszky tuvo sus roces con una becaria del ministerio, Zoa Kingsley, con quien participó en algunas investigaciones sobre el uso de objetos mágicos. 

...y con una profesora muggle que conoció en una frutería y que nada sospecha del misterioso brujo, o al menos eso piensa el húngaro.

A pesar de todo lo dicho, sus apariciones por Hogwarts eran contadas y casi siempre acarreaban un cambio de domicilio del agente del ministerio. 

No era famoso ni tenía una gloriosa vida. Ni siquiera los libros que escribió llevaban su nombre sino un pseudónimo. Trató de vivir lo más discretamente posible para continuar con sus investigaciones pero habían cosas que no pudo evitar: poner de moda la pálinká en el mundo mágico británico. 

Notas de juego

*escena sexy que te cagas.

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21/06/2021, 17:49
Ulfric von Hoggen

Ulfric comenzó el verano con infinidad de cosas que hacer. Pero curiosamente, ninguna de ellas estaba en su biblioteca, en sus escritos a medio terminar, en los nuevos objetos que le habían llegado de Escocia ni en alguna tumba oculta mágicamente entre los fiordos noruegos. No. Aquel anillo le hacía sentir que tenía algo que era mucho más importante. No tenía ojos ni mente para nada más, ni siquiera sus amados descubrimientos e investigaciones. 

Agatha. 

Quedaban unos meses para la boda, pero le dedicaron mucho tiempo. Viajaron en verano a conocer a sus padres, y Ulfric viajó muy nervioso, mitad por conocer a la familia de su querida Agatha, mitad por estar por primera vez en medio del mundo muggle (no-mag) de manera completa y sin modo de esconderse. La verdad debió ser bastante divertido para Agatha ver cómo el pobre Ulfric se esforzaba e intentaba ser uno más, pero tras la famosa experiencia del cine... sencillamente sólo podía intentarlo. 

Agatha. 

Ella hizo que fuera fácil, en realidad, restando importancia a aquellos errores, presentándole a sus padres, explicándole todo, enseñándole lo que había sido su vida allí en América. Hizo fácil también, aunque era un ambiente bastante diferente, el conocer a los von Hoggen. Ulfric no tuvo ningún miedo ni reparo en hacerlo, pero sabía que podían ser algo estirados, incluso más que él. Sin embargo Agatha consiguió ganarse a buena parte de la familia, y la boda comenzó a estar cada vez más cerca. 

Agatha. 

En aquel vestido estuvo preciosa. Bella. No tenía palabras. En realidad, le costó unos segundos poder volver a hablar. Ulfric estaba plenamente feliz aquel día, en los terrenos del colegio, cerca de dónde se habían conocido. No se acordó de nada más en aquel momento. La verdad, todo aquello le parecía increíble, y seguía considerándose muy afortunado. 

[...]

Ulfric y Agatha cuidaron con cariño a Annelie y toda la carga que ella llevaba. La que estaba en su corazón, la que luego traería consigo, y la del apellido que ya había abandonado, primero por Agatha, luego por Linus. En lo que pudo, estuvo a su lado, ayudando como podía, intentándo además ser discreto, cuidadoso, con los detalles de la relación dejándoselos a Agatha, pero hablando continuamente y preocupándose siempre. Crecieron e hicieron locuras, y verdaderamente, muchas veces Ulfric tenía que acompañar y estar al lado de Agatha, preocupada con todo lo de su hija, ahora también la de él. 

Ulfric siguió investigando. Sin embargo, dejó de hacer largos viajes solitarios, y se centró más en los descubrimientos que había comenzado a hacer en Escocia, y siempre se llevaba a Agatha, disfrutando de ratos en sus diferentes viajes. Seguían dando clases, y era divertido encontrarse por los pasillos y cruzar miradas cómplices, y de vez en cuando, tener algunos furtivos encuentros en alguno de los despachos, compartir cenas íntimas en alguna de las salas más desconocidas de Hogwarts, o pasear por los jardines en los días con menos trabajo. 

A los pocos años, comenzaron el que quizás sería su mayor proyecto, tener un hijo juntos... 

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23/06/2021, 15:25
Randall Lestrange

Para Randall Lestrange, el fin del curso marcaba también el final de una etapa de su vida que ahora se cerraba. Había pasado siete años estudiando en la que probablemente fuera la escuela de magia más prestigiosa de toda Europa, sintiendo cómo sus compañeros y amigos habían sido para él prácticamente como una segunda familia.

No era desde luego el mismo Randall que había comenzado sus estudios siete años atrás, que daba una enorme importancia a la pureza de la sangre y buscaba la provocación y la confrontación directa con los estudiantes mestizos e hijos de muggles. Había aprendido que había cosas mucho más importantes y definitorias en una persona. Aunque no había sido hasta la noche del baile de graduación cuando había sabido la verdad sobre su ascendencia a través del recuerdo que le había proporcionado Cliodna. El secreto en el que la directora McGonagall y el señor Potter mencionaban que era un mestizo y que su madre había tenido una aventura con el "hombre del Ministerio".

Randall a menudo había sospechado acerca de ello, pero ahora lo sabía con seguridad. Aquel era el motivo por el que Edward Grindelwald había ordenado a su hija que le asesinase durante la segunda prueba. Era un mestizo. Y siempre lo había sido. Pero pese a ello, a Randall no le importaba. Ser un mestizo no cambiaba quien era, y el hecho de saber que su madre había tenido un romance con alguien del Ministerio de Magia le hacía entrever que probablemente ese fuera el motivo por el que sus padres nunca habían sido vinculado con los mortífagos. Randall sabía que si quería averiguar la identidad de su padre tan solo tendría que encarar directamente a su madre y preguntárselo, pero no lo haría. Sabía que aquello solo le distanciaría aún más de su orgullosa madre y que seguramente enfriaría totalmente la relación con su padre. No, no era la mejor vía para llegar a la verdad.

Por otra parte, la noche en que había tenido que luchar por su vida para sobrevivir a Grindelwald y los mortífagos, Lestrange había llegado a la conclusión de que él nunca tendría cabida entre aquellos magos, tan distintos a él. No. Él estaría justo en el frente contrario, encargándose de llevar ante la justicia a magos tenebrosos como Grindelwald. Puede que Grindelwald y Gaunt estuviesen muertos, pero Randall recordaba que el supuesto Keith Blumer había dado muestras de conocerle. Randall no sabía quien se ocultó esa noche bajo la apariencia del jefe auror, pero se había propuesto averiguarlo y dar caza a los mortífagos que aún seguían en activo. Poco después de terminar sus estudios en Hogwarts, Randall se centró en tratar de opositar para convertirse en auror. Sentía que su estaba en el Ministerio, donde trataría de encontrar a su padre biológico.

En cuanto a Cliodna, el joven Slytherin había formalizado su relación con la Hufflepuff la noche del baile de graduación. Una vez terminado el curso, tal y como le prometió a la chica, realizó continuos viajes a la casa de Cliodna utilizando los Polvos Flu para pasar tiempo con ella. A menudo le hablaba de sus sueños y de sus esfuerzos por convertirse en auror, motivado por sus deseos de llevar a los mortífagos ante la justicia. Para Randall, Cliodna poseía una bondad, inocencia y valentía que no había visto en persona alguna, y no podía imaginar una mejor compañera con la que compartir su vida.

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24/06/2021, 16:32
Agatha Presley

Cuando tomé la decisión de viajar a Reino Unido y aceptar la posición como profesora de Transformaciones en el prestigioso colegio de Hogwarts, no llegó a cruzarse por mi mente que encontraría en ese lugar mucho más de lo que yo había imaginado. Debo admitir que Annelie era una de las razones principales por la que estaba aceptando, pues últimamente me preocupaba más por ella, por saber que estaba ocurriendo en su vida. No tardé en descubrir que había mucho más que su madre y ella no me habían contado.

No llegué a pensar que el amor llegaría a aparecer en mi vida. No era algo que buscara realmente, pues la vida como profesora me llenaba y el cuidar de mi ahijada cumplía con el rol materno que pudiera llegar a sentir. Entonces conocí a Ulfric, y puso mi mundo de cabeza. Detrás de la seriedad de sus gestos, de la elegancia y porte de nobleza que le acompaña, descubrí a un hombre apasionado y romántico, con una vida colmada de aventuras que no tardó en desear compartir conmigo. Sin previo aviso, Ulfric fue colándose dentro de mi mente y mi corazón hasta ocupar un espacio que no sabía que tenía dentro de mi, hasta darme cuenta de pronto que mi vida ya no tenía sentido si él no estaba allí.

No todo en este cambio de un continente a otro ha sido lleno de sorpresas agradables. Ver el estado deprimente en que se encontraba la madre de Annelie y descubrir los actos terribles que Edward Grindelwald había cometido en su hija me llevó a tomar medidas radicales para alejarlos de ellos y poder darle la vida que mi ahijada, ahora legalmente mi hija, se merecía. Habíamos tenido que enfrentar peligros insospechados, y aún hoy, sabiendo que todo ha terminado, aún me queda la sensación de que quedaron cosas por descubrir, que el peligro no ha desaparecido por completo. Pero me siento segura: Anne ha conseguido ser feliz en compañía de su amor, enfrentando incluso la tragedia que les acompañó poco antes de la graduación. Ulfric es mi soporte, me da tranquilidad y seguridad, me hace inmensamente feliz. Ahora también soy abuela, algo que no llegué a imaginar que pasaría. Sé que nada en la vida es perfecto, pero puedo decir que en este momento se le parece mucho a la perfección. Sólo le hace falta una alegría más.

Esta noche, le confesaré a mi esposo, el subdirector Von Hoggen, que tengo unas semanas de retraso en mi menstruación...

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01/07/2021, 18:31
Altair Black

A la mañana siguiente del torneo, Altair desapareció de la torre de Gryffindor dejando tan solo una carta sellada para la directora de la escuela y otra para sus padres.

Querida Profesora McGonagall y docentes en general:

Muchas gracias por el tiempo que dedicaron a mi educación, pero ha llegado la hora de partir, vine a Londres con un sólo propósito y ahora, no le encuentro sentido a continuar en este lugar, es por ello que cuando lean esto ya me habré marchado de regreso a mi libertad.

Muy probablemente esté de vuelta ya con mis amigos o surcando el cielo de la majestuosa sabana africana con mis propias alas, disculpen si no me despido en persona pero este país tan lleno de piedra y cielos grises no es para mi.

Me marcho satisfecho con todo lo vivido, pero a la vez con la necesidad de encontrarle un nuevo sentido a mi vida, pues, si bien es cierto, conseguí en parte mi venganza, al final no resulto tan satisfactorio como creía, no me busquen, pues África es enorme y yo ya cumplí los 17, por lo que su chivato no funcionará conmigo.

Cuiden de sus alumnos y sigan con sus tradiciones, mientras yo buscaré mi libertad.

Altair Black

Queridos padres:

Esto se acabó, aunque al final todo esto me deja un pésimo sabor en los labios, vuelvo a mi hogar, ustedes saben donde hallarme si lo desean, pero no esperen que vuelva, no los culpo por la muerte de mi hermano, pero buena parte de mi murió con él y ahora vuelvo a la tierra que me vio nacer para iniciar una nueva vida.

Espero lo sepan comprender, nos vemos pronto o tal vez no, quién sabe, ustedes tienen sus vidas y yo la mía y nuestros caminos no van en la misma dirección, cuídense y aménse mucho, pero sobre todo, no culpen a la escuela por mi desaparición, ellos no sabían que era un animago y poco pudieron hacer para retenerme

Con cariño

Altair Black

Algunos días después tres jóvenes magos recorren la sabana africana mientras intentan colarse en una partida de caza de un poderoso Nundú, no como cazadores, pues eso sería una locura, sino como meros observadores, pues los grandes magos africanos tenían  formas muy particulares de actuar, ellos no usaban las varitas para canalizar su magia, no, ellos tomaban la fuerza de la tierra y la moldeaban a su gusto.

Al inicio los jovenes corrían a toda velocidad para mantener el ritmo de la partida de caza, pero luego seis piernas se convirtieron en ocho y dos alas y en donde antes habían tres jóvenes que a duras penas alcanzaban los 18 años ahora habían dos grandes felinos que corrían uno al lado del otro mientras un halcón peregrino volaba sobre ellos observando el panorama y advirtiéndoles sobre la distancia segura.

Y es que en África, las cosas son muy distintas que en Europa, por eso, si decides venir a mi hogar, recuerda mantener siempre los ojos abiertos, pues nunca sabras si las fieras que observas son meros animales o magos ocultos a plena vista mientras se ponen en comunión con la naturaleza para fortalecerse, pues África siempre ha sido y será la cuna de la magia.

Es por ello que nuestros magos siempre serán espíritus libres que requieren de la madre tierra para traer balance a sus vidas.

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01/07/2021, 18:49
Cliodna Black

¿De qué sirve la magia si no es para intentar hacer tus sueños realidad?

Durante mi estancia en el colegio de Hogwarts no supe responder a esa pregunta porque nada me traería de vuelta a quien fue mi obsesión, mi guía, mi progenitor.

Siempre pasé desapercibida, adoré perderme a solas y revivir una y otra vez por medio de la imaginación los pasos que recorrió mi padre. De hecho, esto fue así durante muchos años.

Después la vida siguió cuando los estudios obligatorios se acabaron y, me tocó elegir una ruta. Una elección difícil para alguien como yo, que se liaba hasta hablando en voz alta por la vergüenza de pronunciar una frase poco correcta. Y vale, sí, me confundía incluso en los saludos.

Sin embargo, como amante de la naturaleza, animales y "brebajes" (como a veces decía) decidí seguir por ahí.

Con mucho trabajo y noches enteras en vela, finalmente logré ocupar el puesto de profesora de pociones en el que un día fue mi hogar. ¿Quién lo diría? Supongo que nadie. Ni siquiera yo. Eso sí, aprendí a no tartamudear ante momentos de vergüenza. Cliodna, sé sincera. O al menos lo disimulaba mejor. Eso sí.

Puede que ese fuera mi camino previamente marcado, aunque puede que se debiera a lo que, tanto el pasado como el presente, me desembocó.

Ya que nunca olvidé a mi padre (incluso lo sentía totalmente presente) y jamás me distancié de mi madre. Mis dos pilares siguieron siendo inalterables. Pero lo cierto era que la aparición de Randall me mejoró (tal y como literalmente le solía decir).

Encontré el amor junto al Slytherin. Nos apoyamos, confiamos y ayudamos.

Él venía a verme y yo también iba. Cumplimos con lo que nos dijimos en la graduación, formalizando algo que me costó entender como “relación”. Y es que ¿Cómo iba a saber lo que era una pareja si no entendía verdaderamente lo que significaba tener un amigo?

Esperad, o el kneazle acabará destrozando lo que estoy escribiendo.

¿Por dónde iba? vale, ya.

Admitiré que soy feliz. Que no todo sale como crees, porque…acaba siendo mucho mejor. Las sorpresas son buenas. El pasado te define, no obstante no es fijo, si no que le da rienda suelta a conseguir lo que de verdad deseas ser.

Por mi parte siempre portaré la sangre Black corriendo por mis venas. Con lo que ello significa, sus vaivenes.

Aunque ¿Qué sentido tendría vivir sin esas emociones? (decía mi madre para que no me agobiase. Y Randall la apoyaba. Se hicieron ciertamente inseparables, como si fuese su familia propia también. Lo cual les hacía estar de acuerdo incluso en regañinas hacia mi. Y esto ya no era tan guay. O bueno, vale, me gustaba cuando lo pensaba).

Por lo demás, a pesar de momentos que en su día vi como malos, después se fueron convirtiendo en recuerdos perfectos por el aporte y significado dado. Y esto va desde lo complejo, hasta lo más sencillo. Desde las clases, aquella visita a la feria muggle donde un asesor de indescifrable apellido en el ministerio me metió miedo con una motosierra, los amigos de Lestrange (Annelie y el rubio. Nunca se me dieron demasiado bien los nombres)... u otras anécdotas trascendentales.

Hasta el momento no hay "sucesor del legado". Pero tenemos un elfo doméstico que adoro mimar y darle chuches. Es adorable bajo mis ojos. Y me quiere tanto como yo. Cumpliendo un ideal que hace un guiño de nuevo a él, mi padre. Aludiendo al fuerte lazo que tuvo con su fiel confidente.

Y ¿Qué más podría decir? pues... que sí, que sé que los segundos son etapas, que no entendemos ni disfrutamos del presente en ocasiones. Lo que ocurre es que os confesaré algo que aprendí con los años: si la magia me ha enseñado una lección, es que todo será posible si verdaderamente decides vivir el mayor regalo mágico, que es la vida.

Cliodna Black Macmillan

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01/07/2021, 23:38
Director

 

Fin de la partida