Saiko fue el primero en salir de su cuarto. El humano había sido un lujoso esclavo y guía para las gaarti, una raza sin machos... así que había estado más que hastiado de sexo desde que lo conociera. Sin embargo, la dulzura de sus tres compañeras (y la falta de presión al respecto) habían reavivado su interés últimamente, como para plantearse entrar "a jugar" con Sanya y Ciele. Nimbus parecía aún tímida.
Ummm... Bueno, si eso te va a animar... Mencionó. La súcubo se sonrió muchísimo, pues había deseado echarle mano desde hacía tiempo, siendo el único hombre del grupo, pero tampoco quería presionarle mucho, por ser algo que su nueva moralidad no aprobaba.
La súcubo se hundió un poco en el agua soplando burbujitas, y volvió a salir mirándoos a los dos.
Huy... creo que me voy a animar muuuuchooo muuucho.... Dijo entre risillas. Saiko era un hombre muy bien dotado y atlético. Así que por eso era el esclavo de la reina... uuuhh... Vaya... tu ya estás animado, eh...?
El guerrero se metió en el agua cerca de Sanya, acariciándola un hombro. Que no quisiera estar en el menú no significa que sea de piedra... jajaja.
Sanya posó su mano sobre la de Saiko que descansaba en el hombro de la naga y se giró para sonreír con picardía al bien dotado humano. Tras ello, aprovechando que estaba en su elemento, nadó describiendo un semicírculo hasta avanzar y situarse tras la espalda de la súcubo.
- Si, creo que se alegra de vernos, Ciele.- Le dijo cerca del oído, abrazando con ambas manos a la mujer y pegando su figura a la de ella desde atrás.
- Nos alegramos que no seas de piedra, ya pensábamos que no te gustan las mujeres.- Se tomó la libertad de agarrar con sus palmas los bonitos y generosos pechos de Ciele. Los apretó entre sí elevando los mismos para que asomaran por encima del agua, como si fueran una ofrenda esquisita para el que el hombre se acercara.
Besó con dulzura el cuello de ella, cerca de su nuca y la fue empujando al nadar con su cola inquieta hacía delante hasta que chocaron contra el hombre. De esa forma Ciele quedaba en medio de las atenciones de ambos.
Saiko sonrió al ver cómo venían hacia él, y cuando llegaron, acarició las caderas de Ciele por debajo del agua, dándole un largo y fogoso beso.
La purificada ya venía acelerando la respiración desde que Sanya empezase a tocarla. Sentir los pechos de la capitana en su espalda y sus manos acariciando sus senos había puesto sus pezones duros también.
Tras acabar el beso, el humano se apretó contra ella para poder darle otro largo y sensual beso a la capitana, aprovechando para acariciarle lo que para él era el trasero y dándole un buen apretón en la "nalga"
No os preocupeis... no me voy a olvidar de nadie. Dijo guiñando un ojo, de repente bastante animado. Miró a Ciele, que se mordía el labio inferior, y se puso a besarla el cuello, bajando a las dos jugosas ofrendas que le presentaba Sanya entre sus manos. Y posiblemente las caricias con una de las manos estaban subiendo mucho el tono, pues Ciele se revolvía y trataba de contener gemiditos de ansiedad y placer, disfrutando ese momento pero no por ello menos deseosa de ir a más...
Sanya estaba muy caliente, la tórrida escena era una delicía con el dotado Saiko entretenido besuqueando los pechos de Ciele y deslizando sus manos para acariciar y proporcionar placer.
Ella, como buena naga que era podía llevar los juegos mas allá pues podía contener la respiración bajo el agua cuanto quería, mas que nadie. Así que se puso bajo ellos y comenzó a usar su traviesa lengua de serpiente, primero en la súcubo. La deslizo entre sus tiernas nalgas para subir y bajar hasta sentir su hendidura femenina. Un lugar ocupado pues Saiko tenía varios dedos juguetones en aquella vagina.
Así que volvió a virar bajo el agua y encaró el enorme falo de Saiko. Lo tomó entre sus manos y comenzó a estimularlo para que terminara de quedar erecto. Se ayudó con la boca... besos, lamidas hasta atrapar el falo en su interior al comenzar a chuparla como si fuera un dulce y enorme plátano.
No recuerdo se si se permiten este tipo de imágenes, desnudos parciales sin sexo explícito. Si no lo ves bien edita borro please
Saiko se sorprendió muy gratamente de la capacidad pulmonar de Sanya, y su miembro pronto alcanzó todo su esplendor, mientras la capitana le arrancaba gemidos y jadeos con cada lametón. Una de sus manos acariciaba el sexo de Ciele, que estaba perfectamente lubricado y ansioso, y la otra acariciaba el rostro o un pecho de la súcubo mientras se besaban ardientemente, entre los gemiditos de placer de ambos.
Las manos de Ciele no paraban, yendo de uno de los amantes a otro, a veces acariciando la mejilla de Sanya, y a veces sus orejas o su cabeza, pues desgraciadamente para la excitadísima súcubo, no alcanzaba sus pechos.
Oohh... Joder esto es nuevo... mmm....!
Ummmm... S-se nota que has... practicado un mmMMM...ontón con esos dedos.... aaahh...
Ningún problema con las imágenes ^^
Después de haber podido cuidar nada menos que de una diosa, Sanya se desvaneció al acabar su tiempo de poscombate, apareciendo luego en su habitación, otra vez con su cuerpo de naga.
Cuando salió a la sala compartida, estaban Nimbus y Ciele charlando del combate del día anterior. Al verla, saludaron, y Ciele le empezó a preparar el desayuno a la capitana.
Hola, Sanya. ¿Cómo fue todo? Preguntó. ¿Y... tienes idea de dónde está Saiko? No estaba aquí cuando llegamos.
Después de que hable Sanya, se siente un breve pero intenso temblor en todo el templo, por si quieres abreviar :P
Y poco después, Aznabar y Kan llaman a la puerta....
¡Que te pilla el toro! XD
Lo siento XD. Estos días de medio puente me quedo sin tiempo absorbido por la vida de afuera. Hasta la noche no puedo postear ya :/
OK pues, a la noche avanzamos. ^^
Y si, las fiestas lo vuelven todo muy loco :P
Se miró el cuerpo con hastío, ahora que se había acostumbrado a caminar usando unas piernas, regresaba a su forma de naga. Sacudió la cabeza y atendió a su querido grupo a quienes se alegraba de ver.
- Hubo mucho movimiento de soldados, me alegra ver que no estais malheridas. Pero tal y como evidenciara Nimbus, faltaba uno del equipo.
- .... Saiko. No, debería estar aquí, con nosotras. ¿ Habéis podido mirar fuera de los aposentos?. Ciele, ¿ puedes acercarte a la taberna por si esta Saiko, o por si alguien lo ha visto?.- En ese momento se siente un breve pero intenso temblor en todo el templo. - ¿Qué ha sido eso?- Preguntó alarmada, y casi al momento, pican a la puerta y la naga mismo se acerca a abrir, mientras acompaña a la súcubo a la salida.
Puedes abrir escena con Aznabar y Khan si quieres director