Masumi asintió lentamente. Durante todo el raro, no había desaparecido la sensación de que la muchacha se guardaba algo que no quería contar. Daba la impresión ahora que se lo estaba pensando.
La... sangre es el fluido vital que normalmente mantiene a los vampiros. Empezó, dando algunas vueltas. Eso lo sabe todo el mundo, claro... Pero cuando fui a intentar... Morder, me resultó bastante más... complicado de lo esperado. Fue muy desagradable, mordí varias veces en músculo, haciendo daño sin sacar nada... Y lo intenté por primera vez con Marian, que se ofreció voluntaria. Simplemente... No quería morder. Miró al cielo nocturno, casi se la podía sentir inspirando profundamente para conseguir algo de 'decisión'
Por... suerte Beth es... un poco especial entre los vampiros. No es el único fluido del que puede alimentarse... Bajó la mirada. Y toda su... progenie hemos heredado esa característica. Conociendo a Beth, imagino que ya supones de qué hablo. Dijo.
Beth era una fiera sexual insaciable, muy aficionada a las felaciones, sobretodo, no era ningún secreto ni se avergonzaba de ello. Ahí debía estar la respuesta.
Escucho lo que dice Masumi con curiosidad. Realmente no me esperaba algo así, aunque tiene sentido que no sea solo la sangre la que alimente al vampiro. Puede que simplemente sea la más nutritiva de las secreciones, y por eso es la que suelen utilizar.
Su confesión me hace sonreír y afirmar. Pues sinceramente me gusta mucho que no tengas que morder a la gente para sobrevivir. Eso protegerá tu alma más que muchas cosas.
Respecto al otro, ¿sabes si te sirve cualquier fluido o tiene que ser el de los hombres? Porque si vale cualquiera reitero mi oferta de que te alimentes de mí siempre que quieras.
Masumi carraspeó un poco.
S-sí, bueno... no es que estuviera muy acostumbrada a... ya sabes... Y-y menos por necesidad, y a diario... Se encogió de hombros.
Al menos no hago daño a nadie, precisamente. Sonrió un poco, y la escuchó preguntar si servían los fluidos femeninos.
En... principio sí... Dijo mirándola, poniéndose un poco colorada, pero sin alejarse de Aznabar.
Acaricio suavemente el pelo de Masumi mientras escucho su respuesta. Comprendo que puede ser difícil para tí. Esencialmente es convertirte en una súcubo, poco más o menos. Pero al menos estoy segura de que voluntarios no te van a faltar, hombres y mujeres añado sonriendo.
Cuando dice que también los fluidos de las mujeres pueden valer mi sonrisa se vuelve pícara. ¿Entonces quiere que te invite a cenar hoy? le digo con una risita para luego buscar sus labios y darle un apasionado beso, uno que empezara tranquilo y relajado pero que pronto se me descontrolará ante las ganas que le tengo a esta chiquilla.
Una... súcubo...? Dijo, tragando saliva. Bueno, no lo había pensado tan así, pero... s-supongo que si... Dijo pensándolo un poco, y luego la miró, escuchando la preguntita, que hizo que se pusiera repentinamente roja como un tomate.
U-uh... El beso la pilló de sorpresa, y aunque tardó un poco en empezar a devolverlo, finalmente lo continuó con pasión, incluso acariciando los hombros principalmente, y un poco las alas de Aznabar. Al terminar el beso, la miró a los ojos relamiéndose.
S-s-sí... Te... acepto esa invitación... Dijo algo entrecortada, mientras reseguía el borde de un ala, acariciándolo con dos dedos. Si respirase, probablemente estaría jadeando.
Un gemido que muere en sus labios sale de los míos cuando durante el beso acaricia mi ala. Y al separarnos todavía siguen mis jadeos por la acaricia que sigue dando en, para mí, tan erógena zona. Supongo que con el tiempo se te quitará esa vergüenza. A mí me pasó... Bueno, ya sé que fui una creación de Kermen, pero ya me entiendes. El caso es que, cuando un celestial cae, va perdiendo poco a poco su inocencia.
Mis manos pasan a recorrer la espalda de la ex-ángel, bajando lentamente hasta llegar a sus nalgas que cojo con las dos manos. Mientras tanto llevo mi boca a su oído. Con tu permiso voy a empezar yo y luego ya tú sigues le digo antes de mordisquear suavemente el lóbulo de su oreja para luego ir bajando con pequeños besos a lo largo de su cuello.
Si no hay ninguna reacción negativa de su parte, mis manos eran hacia la parte de arriba de su ropa para quitársela y que mi boca pueda seguir su recorrido.
Masumi no necesitaba respirar más deprisa, ni le latía más rápido ni más fuerte el corazón, pero se notaba más tensa... Placenteramente tensa.
Asintió a su propuesta, y soltó aire en un suspiro cuando Aznabar le fue quitando la ropa. Su cuerpo juvenil estaba pálido, pero seguía viéndose bello, y tanto su trasero como sus pechos eran firmes y juveniles, como su sonrisa tímida y nerviosa.
A medida que Aznabar iba bajando, las caricias de Masumi se iban haciendo más atrevidas, jugando con los hombros y alas de la ángel.
U-ummm.... v-vaya, tú si que sabes...
Tengo experiencia respondo a Masumi lo que me hace pensar que, de mi grupo, la única a la que no me he tirado es a la madre de Sue.
Mis besos siguen bajando hasta llegar a sus pechos donde me detengo un rato para jugar haciendo caricias circulares con mi lengua que se van concentrando en el pezón lentamente para luego amorrarme a él y acariciar con la lengua mientras succiono como si quisiera que saliera leche.
Mientras tanto mis manos siguen bajando por su cuerpo hasta llegar a la parte inferior de su ropa que voy haciendo descender lentamente para tenerla ahora desnuda.
Al cabo de un rato mi boca abandona su pecho para seguir su camino descendente mientras de vez en cuando levanto la vista la mirada con una sonrisa pícara.
Masumi temblaba de emoción y de placer mientras los labios de Aznabar acariciaban sus pechos. La chica soltaba gemiditos cada pocos segundos, y sus alas se agitaban un poco, fruto de la excitación.
Ella misma, tratando de devolver aunque fuera una fracción de ese placer, acariciaba suavemente las alas de Aznabar con ambas manos.
Para cuando llegó 'abajo', tuvo que usar una mano para contener sus grititos, y las piernas le temblaban visiblemente. Su sexo juvenil, terso y pálido, de vello suave y rubio estaba húmedo y lubricado, completamente dispuesto a lo que fuera.
Si Aznabar se empleaba a fondo, y a juzgar por los gemiditos ahogados, Masumi iba a durarle muy, muy poco.
Las reacciones de Masumi me dejan claro que mucha experiencia con mujeres no tiene. O eso o es que yo tengo demasiada, que también puede ser.
En cualquier caso una sonrisa traviesa se dibuja en mi cara. Estoy decidida a hacer que se corra todo lo fuerte que pueda. Así pues según llego a su coñito lo acaricio con la lengua de abajo arriba en una suave caricia lenta mientras con los dedos de una mano abro los labios vaginales para que la caricias se vuelva más interna.
Luego empiezo a jugar especialmente con su clítoris pero haciendo también frecuentes visitas a su rajita para llevarme los jugos que suelte. De hecho si veo que va bastante caliente la penetraré con un par de dedos mientras mi lengua se queda en su clítoris buscando que se corra y luego seguiré con los dedos dentro intentando prolongar todo lo que pueda el orgasmo.
Cuando por fin consiga que llegue me levantaré llevando los dedos a mi boca para limpiarlos y luego llevaré mi boca a su oído. Una buena forma de dar placer a una mujer si no se tiene experiencia es utilizar el truco del alfabeto rúnico. Este consiste en dibujar las letras del alfabeto rúnico sobre el clítoris con la lengua. En cualquier caso ahora te toca a ti comer añado sentándome y abriendo las piernas para exponer mi sexo a sus deseos.