Sanya agradeció el gesto de Hécate, el trato de favor hacia ella y en especial hacia sus compañeras y compañeros. Se frotó las muñecas, no le gustaba la sensación dolorida que dejaban los grilletes en ellas.
- Es una buena regla gladiador, muy de agradecer. Sonrió serpenteando tranquilamente hacia el hombre, aunque se detuvo junto a la orilla. Contempló algo distraída el bonito paisaje quedando embelesada en sus recuerdos.
- Orión, tengo entendido que el ganador de un combate consigue poderes casi divinos.. ¿Sería muy egoísta por mi parte si os pidiera un favor?. La naga se volvió para mirarle en cuanto hizo aquella petición.
- Me gustaría que me devolvieras a mi verdadera forma, ya que la que ves ante tí es fruto de una antigua maldición.
La miré a los ojos y asentí.
No sé cómo funciona esto aún... Pero si está dentro de mis posibilidades, puedes darlo por hecho. Dije, y cerré los ojos para concentrarme y pensar en deshacer la maldición. Cuando los abrí, me encontré delante de mí a una hermosa mujer de prominentes curvas y aspecto delicado, aunque con la misma mirada decidida.
Por Zeus, eres verdaderamente hermosa. Dije, y recorté la distancia entre nosotros. Quizás Hécate y Tiamat puedan ayudarte con la maldición luego de que terminemos aquí... Entonces, cómo te gustaría pasar las siguientes horas?
Dejo a tu criterio el aspecto de la Sanya humana ^^
Un haz de luz recorrió el cuerpo de la naga de forma deslumbrante, y a medida que este se alejaba revelaba los profundos cambios en su apariencia. Su estatura menguaba de forma que era una muchacha joven que le llegaba a Orión a la altura de sus fornidos hombros.
La melena de la muchacha se hizo larga, mas allá de su trasero, de un exótico tinte violeta. Su piel morena, la de una campesina que había bronceado al trabajo bajo el sol.
El rostro de Sanya se iluminó radiante, feliz de comprobar como el deseo del gladiador se había cumplido.
- ¡ No puedo creerlo, vuelvo a ser yo!. Miró incrédula comprobando como en lugar de su cola con aleta volvía a tener piernas.
Dejó al gladiador con la palabra en la boca y corrió hasta la orilla para contemplar su reflejo en las aguas cristalinas. Estaba muy contenta, feliz y entró chapoteando donde apenas cubría, casi llorando de la emoción. Cuando se relajó volvió su atención a quien había hecho posible el cambio. Se acercó a las rocas casi saliendo de las aguas para hablar con el.
- No sabes cuanto tiempo había soñado con este momento. Mi gratitud hacia ti es eterna campeón. Su sonrisa era tan radiante como el sol, sus grandes ojos hipnotizaban como la serpiente que había sido y su cuerpo era el pecado en persona.
- Solo tengo esta noche y mañana lloraré cuando vuelva a ser el monstruo en el que me convirtieron. Me gustaría disfrutar ese tiempo junto a un hombre que me haga recordar el gozo perdido, que me haga sentirme viva. Pero no quiero abusar de tu generosidad.. tal vez tengas a alguien especial que te espera y lo que te pido sea algo horrendo que te obligaría a traicionar tus sentimientos. Su voz era una melodía de dulces susurros seductores que no escondían segundas intenciones ni la falsedad.
No me importaría poder continuar el torneo con mi forma de mujer humana :)
Si te lo pasas mejor, para escenas de roleo no hay problema ^^ Podemos hacer que ahora tienes la posibilidad de convertirte, y que la propia Sanya no lo termina de controlar, de tal forma que en Pruebas o combates sigue siendo naga, pero en escenas de roleo se esfuerza y concentra y Plop! Piernas.
¿Explicación? "Lo hizo un mago" XD
Se sintió gratificante poder darle semejante alegría a nuestra nueva compañera. Después de tantas penas vividas, ese tipo de goce era algo que me hacía cambiar mis perspectivas.
Me honraría pasar la noche contigo, y creo que puedo darte ese gozo perdido. Siento y he sentido cosas por varias personas, pero creo en la libertad para amar y compartir placer. Si hubo alguien que me hizo sentir particularmente especial, pero ese es otro cuento. Por ahora, te ofrezco la mejor experiencia que pueda darte.
Tomé una botella de ambrosía y una de néctar y me acerqué a las rocas.
Estas son bebidas de los dioses olímpicos. En mi mano izquierda tengo una que hará que no te agotes física o sexualmente... En mi mano derecha una que destraba las sensaciones del cuerpo y multiplica cualquier placer, dolor, sufrimiento o gozo.
Bebí un sorbo de cada una y se las tendí, mientras me bajaba de la roca para quedar junto a ella.
Sanya sonrió complacida con la buena disposición del gladiador que parecía dispuesto a disfrutar tanto como ella.
- Eres muy considerado. Le dijo aceptando aquellos brebajes a los que llevó a sus labios para dar un breve trago.
Relamió el sabor que el líquido había dejado en la comisura exterior mientras se acercaba, pegando su cuerpo al del hombre.
- Tienes unas músculos muy desarrollados. Alabó aquellos pectorales fuertes palpando con sus manos con picardía. Cuando hizo lo propio con los bíceps pegó más su cuerpo haciendo que sus grandes pechos se aplastaran contra el torso de Orión.
- Así que sentiste algo hacia alguien, pero no quieres hablar de ello. Y te rodeas de muchas mujeres hermosas. Cualquiera diría que ya no crees en el amor. Coqueta y traviesa llevó una mano a uno de tantos mechones de su curiosa melena violeta con el que tapó cubriendo parte de su rostro, parte de aquella boca sonriente y provocativa que parecía estar pidiendo un buen beso.
Si te lo pasas mejor, para escenas de roleo no hay problema ^^ Podemos hacer que ahora tienes la posibilidad de convertirte, y que la propia Sanya no lo termina de controlar, de tal forma que en Pruebas o combates sigue siendo naga, pero en escenas de roleo se esfuerza y concentra y Plop! Piernas.
¿Explicación? "Lo hizo un mago" XD
No quiero tocarlo, ya que es el motivo de que esté en el torneo y si ya lo ha conseguido, aunque no controlandolo le quitaría sentido. Dejo esta opción de volver a ser ella para cuando gane o pierda combates.
La tomé con una de mis manos por la cintura y disfruté de ella pegándose a mí con una sonrisa complacida.
Podríamos hablarlo en otro momento. Dije, y negué con la cabeza. De hecho, no me rodeo de mujeres hermosas, a una de ellas le debo la vida, otra me debe la vida a mí y las amazonas... digamos que si las conoces, sabrás que tú no las eliges a ellas, simplemente estás en su camino en el lugar y momentos indicado... o en el equivocado.
Con mi mano libre, corrí el cabello de su rostro y me acerqué a su boca.
Y, sobre el amor... puedes dar por hecho que creo en él. Dije, y la besé con la pasión que esa experiencia sensorial estimulaba. Sentía sus manos en mi cuerpo como si mis brazos fueran zonas erógenas. Su tacto y sus labios hacían que mi hombría comenzara a insinuar que, en cuestión de unas pocas prendas, habría una enorme sorpresa para mi otrora rival.
Sanya rodeó con sus brazos la espalda ancha y fornida del gladiador, describiendo círculos entre sus dedos a la par que recorría las líneas maestras que delimitaban unos músculos de otros.
Lo miró fijamente con una sonrisa tentadora que tan solo se desdibujó cuando sus besos, largos y apasionados dejaron a ambos sin aliento y sin palabras.
Se separó, se notaba que disfrutaba de su compañía, aunque tal vez más de haber recuperado su cuerpo de mujer humana. Desató el nudo a su espalda liberando sus pechos que rebotaron con hipnótica firmeza. Y es que eran grandes, bien formados y redondos, coronados de unos exóticos pezones de aureola rosada. Entre sus manos se deformaron cuando los amasó de una forma que parecía una ofrenda al gladiador.
- Sí dejemos la charla para otro momento.
Siento mi desaparición, he padecido una enfermedad esta semana y sin muchos ánimos.
Me pongo pronto al día, poco a poco ^^
Sus manos dibujaban mis músculos, y yo sentía su tacto suave y decidido como la más tentadora provocación. Sus besos, su respiración, su corazón latiendo... Todo me invitaba a seguir más allá.
Se separó de mí, ante mi mirada excitada, y me mostró sus pechos. Su piel tostada y su mirada encendida tentaban a mi lado salvaje. Pude contenerme para disfrutarla con mis ojos, mientras me quitaba todo excepto mi túnica. Pero, cuando tomó sus pechos y me los ofreció, recorté la distancia entre nosotros y la tomé por el trasero, mientras volvía a besarla, disfrutando del sabor a néctar y ambrosía de su boca, y el sabor a expectativa de sus besos.
Mis manos se aferraron a sus nalgas solo cubiertas por esa pieza de ropa interior, mientras que mi boca bajaba por su cuello. La besé, mientras mi mano derecha subía por su costado acariciando todo a su paso, y con destino a su pecho izquierdo. Mis labios se fueron a un lado, para llegar a su oreja, y metí el lóbulo en mi boca, para luego susurrar.
Haré que disfrutes cada segundo de tu transformación.
La sensual mujer de tez morena pudo sentir las poderosas manos del atlante abarcando su generosos y respingones glúteos. El como agarraban amasando su trasero, probando así con la destreza del tacto tanto firmeza como suavidad de la piel de ambos cachetes.
- Mmm.. travieso. Me gustas. Si Sanya hubiera sido una gata probablemente hubiera ronroneado sin duda ante aquel comentario susurrado en su oído.
Volvió a besar a Orión mientras adivinaba el recorrido de la palma curiosa que le subía por las caderas cintura arriba, por lo que no se sorprendió cuando esta se aferró a uno de sus pechos. Entonces separó su rostro con una sonrisa de quien deja a un niño descubrir y jugar con un juguete nuevo. De esa forma permitía al bravo guerrero usar ambas manos sobre sus pechos, descubriendo con la experimentación tanto el obsceno tamaño de estos como su lasciva firmeza, una que por mucho que puso a prueba deformando sus bonitas y perfectas curvas y giros siempre regresaba a su posición rebotando ligeramente.
- Uhmm.. dime cuanto disfrutas tocando mi cuerpo. Se mordió el labio inferior tan solo mirando mientras se dejaba hacer, aunque lejos de permanecer quieta ella también se mantuvo ociosa. Quiso satisfacer su curiosidad, palpando la entrepierna del atlante para intuir que escondía su varonía.
- Veamos que tienes reservado para mi aquí abajo..
Tomé su pecho y lo masajeé con su complacencia. Aún en su oído, susurré.
Comenzarás a notar que sientes más de lo que deberías... no tengas miedo y solo disfruta. El néctar multiplica diez veces las sensaciones. Y, sobre tu cuerpo, disfruto de recorrerlo como solo un hombre que vivió en cautiverio durante medio siglo puede disfrutarlo.
Luego tomé suavemente su pezón entre mi pulgar y mi dedo índice y lo acaricié mientras sentía cómo se endurecía con mi tacto.
Cuando preguntó por mi hombría, sonreí con orgullo y pedantería. El mío no era un falo monstruoso como el del minotauro torturador, pero mi enorme virilidad sería seguramente el más imponente que hubiese visto.
Espero que disfrutes de tu enorme sorpresa...
- Mmmm aaahh Se le escaparon gemiditos de placer, involuntarios lo que le hacía preguntarse si aquello que le había dicho el gladiador era cierto y las sensaciones se magnificaban. Debía serlo, pues con tan solo tocarla, sobando como hacía con sus pechos su cuerpo había reaccionado por ella de forma rápida. La tirantez en sus sensibles pezones se acrecentó a medida que jugaba con ellos entre sus dedos.
- Por los dioses.. esto que tienes aquí abajo es... no es normal.- Se le escapó una risilla nerviosa, con los ojos clavados, sin poder perder detalle de aquel enorme miembro. Un hilo de lubricación chorreó como respuesta bajo sus braguitas, resbalando cristalino por la cara interna del muslo. Estaba muy cachonda, tremendamente mojada y se sentía arder.
Dejando al curtido luchador el espacio que necesitaba para que se deleitara con su tremendo par de senos, movió la traviesa mano libre, su diestra con la que descubriera la enorme sorpresa entre las piernas de Orion. Comenzó a masajearla siguiendo así el duro recorrido erguido que poseía aquel pene. La agarró, aunque le costó abarcar en su delicada mano el grosor del palpitante miembro.
Pude sentir cómo la bebida surtía efecto y el cuerpo de Sanya comenzaba a responder. Estaba deseoso de disfrutar de ella y, seguramente, la maldición le hacía la vida mucho menos... placentera.
No, no lo es... Tengo sangre divina, dentro de mis ancestros están el dios del mar Poseidón y el de la guerra Ares... No sé a cuál de los dos linajes le debo mi enorme hombría, pero sí que he sabido disfrutar de lo que puede dar a otras personas.
Sonreí, y también solté una respiración acelerada por su tacto. Te gusta lo que tienes ahí? Pregunté, mientras mis manos tomaban por ambos lados su ropa interior y la desgarraban por completo en jirones.
A Sanya la explicación del Atlante le trajo lejanos recuerdos, ya había estado con alguien similar. Con su primer amor, aquel que en parte fue culpable de su desdicha. Quizás por remover aquello que tenía ya casi olvidado que su semblante se ensombreció levemente. Pero la excitación y el icor habían despertado el deseo en su cuerpo por lo que esa circunstancia no la enfrió.
- El tamaño si importa, y si se sabe usar, mejor que mejor. Afirmó para centrarse, tomando ahora ya completamente desnuda, posiciones al agacharse y ser una frente al enorme chimbo del que se enorgullecía el man.
La sujetó con ambas manos, como si hubiera atrapado a un peligroso animal salvaje y comenzó a pasear su lengua de arriba abajo. Al llegar a la cúspide introdujo el glande en su boca, lo justo para que sus labios lo cubrieran en un lascivo beso.
- Tenemos tiempo para probar y jugar varias veces... pero te dejo escoger...¿ Quéprefieres para empezar?.. ¿ una profunda mamada?, tal vez te vaya más lo follarte y correrte en mis tetas... o eres de los que prefieren entrar de una vez por todas a matar, metiendo este brutal aparato bien adentro de mi coñito..
La miré a los ojos, y la tomé por el pelo sin violencia pero con firmeza, para que mantuviera su boca cerca de mi hombría. Estaba loco de lujuria y deseaba los placeres que su lengua podía darme.
Tú eres la que lleva ya un tiempo con un nuevo cuerpo que no permite... divertirse propiamente. Dije, cuando pude articular los suspiros. Qué quieres que te haga?
A pesar de su pregunta, el cuerpo del atlante hablaba por si mismo, así que no lo hizo falta adivinar que quería que hiciera pues a ella, le daba igual mientras siguiera disfrutando de cada momento.
- Mmmmh.. lo pensaré, de mientras pues.. Y le dio un fuerte lametón al prepucio, sonrió y volvió a introducir el todo el glande en su boca.
Notó la ruda y fuerte mano del gladiador sobre su cabeza, mesando su cabello, instando a que siguiera chupando, introduciendo mas carne en su boca.
Hizo el esfuerzo por satisfacer ese sucio deseo que a su vez la ponía tanto. Una felación cada vez mas profunda que ponía a prueba por el grosor del pene la obertura a la que debía abrir la boca. Aquella parte enorme, cálida y dura de Orión que entraba resbalosa por la saliva y la lengua de Sanya, donde profundizaba hasta alojar el glande, asfixiante en la primera parte de su garganta. Una garganta que se hinchaba cuando de forma rápida casi todo el pollón entraba en Sanya.
El sonido viscoso y el ruido de los estertores asfixiantes de la mujer de piel canela se sucedían al ritmo de la brutal felación. No por ello parecía estar cansada o tener prisa por terminar, era como si quisiera que se corriera en su boca.