— Gracias a ti por ganártela —hasta yo sé lo extraño que suena ese agradecimiento pero al menos a él le expliqué el verdadero origen de mi tradición de cumpleaños; lo entenderá mejor que Robert y Gloria cuando me han preguntado por sus cupcakes. — Y por mi regalo —el cual estrecho un poquito más, lo que me deja el plástico. Con cuidado, Felicia: es tu Arca de la Alianza.
Me retiro un paso para dejarle acabar en la taquilla y cerrarla. Entonces para despedirme, como tengo las manos ocupadas, al pasar por su lado me detengo un instante para dejarle una caricia en el brazo con la cabeza.
— ¡Buen fin de semana! —le deseo antes de marchara paso rápido hacia la salida del instituto.
END