Suspiró resignado.
-Lo fue…- y atacó sin más la comida que le ofrecía Oliver. Le había entrado un hambre descomunal, no en vano apenas había comido nada en casa. Eso era demasiado para alguien con un agujero negro por estómago. Mientras tragaba compulsivamente, escuchaba en silencio a su amigo. Consiguió sonreír a medias a su broma mientras engullía como un pato.
-Que te lo merezcas o no- consiguió decir tras tragar el último bocado –me preocupa 0. Lo que me carcome es una frase de ese estúpido panfleto de la H.S. “la injusticia de que a algunos de vosotros no se les permita acceder a la magia”. Es una anarquista o una golpista. No estoy muy seguro. En otras circunstancias probablemente estaría de acuerdo con ella. Pero me da que va a hacer que caiga una montaña de mierda sobre todos nosotros. De ahí lo de que “nos va a pillar, queramos o no”- volvió a callarse para continuar comiendo.
-Gracias por no pensar que estoy loco…- dijo finalmente, dejando de comer y clavando sus ojos castaños en Oliver.
No me llama la atención su manera de comer, pues ya lo he visto más veces: engulle por pura ansiedad. Pero no voy a decirle nada, que coma si quiere, mientras no le siente mal...
–¿Tú crees que debemos tomarnos en serio a esa tía? Lo de Carla fue un juego estúpido que terminó de la manera más fácil posible, quizás le estés dando más crédito del que merece – encojo los hombros, dando mi opinión al respecto – Tiene pinta de ser una tía que sabe algún truco, sin más. Seguramente se quedó a medias de ser alguien realmente poderosa y por eso se dedica a dar panfletos por ahí, yo qué sé. Dudo que una "hechicera suprema" reparta panfletos, sinceramente... –después, también mira a su amigo a los ojos, aunque los de Oliver son de un azul intenso – Repito: me transformo en perro. Nada de lo que me cuentes me hará pensar que estás loco – Ah, y vi una vampiresa morder a Samantha. Fue el día que descubrí que me transformaba en perro. Sinceramente, un hombre-lobo hubiera sido más guay, pero...
Travis casi escupió la comida que estaba masticando.
“¡¡¿¿Vampira??!! Jo-DER. ¿No me jodas que eso también existe??”
-¿Has dicho vampira?- repitió despacio. MIERDA. Eso podría cambiar su hipótesis.
-¿Cómo era la vampira? De aspecto, quiero decir…- tragó saliva. ¿Por qué tenía la sensación de que igual esa respuesta le iba a gustar más bien poco? Su primer pensamiento se fue hacia Isabel y su obsesión.
-A mí me mola lo de ser perro. Es más divertido que viajar al infierno y oír un montón de voces desquiciadas en mi cabeza. Aunque los lobos son muy guays, sería muy raro ver uno correteando por el insti, acabarías siendo abatido por alguno de los ayudantes del sheriff. Mejor evitar eso…- retomó el proceso de hacer desaparecer lo que quedaba del contenido del plato.
-Estaba realmente muy bueno. Se te da bien cocinar… podrías ser cocinero profesional.
Relamió el tenedor y el cuchillo. Habría hecho lo mismo con el plato, pero no era un salvaje y sería muy indigno para con su estirpe.
-¿Por qué no te gusta ser perro?
–¿Aspecto? Ahm... No lo recuerdo bien, pero era pelirroja, creo. Y no sé, pues lo típico de las vampiresas, tío, con colmillos y eso – alzo las cejas – Cuando me convertí en perro salió pitando sin mirar atrás – comenté, viendo como terminaba de devorar la comida. Bueno, ya lo agradece más que mi padre – Me apaño, sí. Últimamente cocino mucho. Gracias pero creo que sigo prefiriendo ser jugador de fútbol americano profesional. A poder ser en los Patriots, ya sabes – digo sin querer entrar en más detalles – No he dicho que no me guste ser perro, digo que comparado con un hombre-lobo pues se queda corto, ¿no? Pero supongo que está bien. Es divertido y eso, aunque no le encuentro mucha utilidad salvo espantar vampiros – me encojo de hombros.
“Pelirroja. Shit. Podría ser Isabel. O no. Hace mucho que no la veo ni sé nada de ella…”
-Entiendo. Hiciste bien- fue su respuesta escueta. Se había quedado algo ensimismado pensando en la vampira. Necesitaba entender como encajaba alguien así en el mapa de Old Truce.
-¿En los Patriots? Boston. Oh, waapake (I see). Not bad. Iris es de los Patriots también.
Se quedó callado, observando a Olie mientras éste hablaba. Realmente parecía decepcionado por su naturaleza perruna.
-¿Y te parece poco espantar vampiros? Si me pillase a mi uno, fijo que acabo muerto. Desde luego, mi superpoder de vidente de salón no le daría miedo. Ni se inmutaría- bromeó con la idea de un encuentro terrorífico con la vampiresa.
-Si te sirve de consuelo, yo lo máximo que pude hacer fue ser educado y pedir por favor que no me redujese a cenizas…- masculló entre dientes, cínicamente.
-Pero, ¿qué clase de vampiro no deja cadáveres y huye de perros?- pensó en voz alta –A ver, fue inteligente no matar a esa víbora, pero es… raro. ¿No se supone que son seres incapaces de controlar su hambre? Y yo personalmente prefiero que seas un perro, si fueras un hombre-lobo ya me habrías destripado o algo cuando te perseguí como un loco por el insti. De nuevo, falta de autocontrol. Es como lo de la HS. Nada parece tener mucho sentido. Hablaba de “mucha competencia”. Pensé que igual somos un pueblo de brujas, ya sabes, un pueblo conformado por un aquelarre de varias familias de brujas y brujos. Pero, con vampiros “amables” … ¿es posible que estemos hablando de una especie de santuario? Quiero decir, Janice dijo que los blancos habían hecho algo al pueblo para borrar la presencia evidente de la magia. Igual lo hicieron para eso, para hacer una especie de hogar para gente anómala como nosotros. E igual esa cretina intenta llamar la atención de esas brujas. Al igual que tú, creo que la HS es una petarda, pero hasta una idiota con dos cerillas puede provocar un incendio que queme un pueblo entero.
Se quedó de nuevo en silencio, pensando. Debía hablar con Dixon y priorizar la búsqueda en el fondo de la biblioteca municipal de periódicos y publicaciones de Old Truce desde su fundación.
-Sigo pensando que te iría mejor como cocinero. Como alternativa para cuando te retires como profesional del fútbol muchimillonario. Tendrás que dedicarte a algo para no aburrirte y anclarte en viejas batallitas de veterano…- se rió por lo bajo, delatando por completo su acento sureño. Parecía casi el mismo Travis de antes de morir Jonathan.
-Aaaah… neyiwa (gracias) por todo. Tendría que empezar a irme a casa antes de que Thomas se dé cuenta de que no estoy y envíe a los SWAT en mi busca…- sonrió torcidamente. Se empezó a levantar de la silla para marcharse.
Frunzo el cejo mientras habla. Ya se me había olvidado lo atropellado que habla siempre y lo mucho que me costaba (y sigue costando en ocasiones) seguirle. Y, encima, se levanta sin dejarme decir nada al respecto de todo eso, anunciando que tiene que irse ya. Bueno, supongo que ahora que volvemos a hablar, tendremos tiempo para seguir hablando de toda esta locura.
–De nada – respondo – Gracias a ti por apreciar mi cocina – me encojo de hombros – Ten cuidado por ahí al volver a casa, anda. Y si encuentras a la vampiresa...no supliques, seguramente eso le gustaría más – sonrío de lado – Supongo que...hablamos pronto – pero entonces se me ocurre algo – Espera, ¿quieres que te acompañe? Puedo ir con mi forma de perro, así me será más fácil seguirte en la bici – propongo.
-Vale. Apuntado. No suplicar.
Travis se quedó mirando fijamente por un momento a Oliver.
-¿Qué soy tu damisela en apuros?- bromeó –Pero sí, molaría que Shadow me acompañase hasta casa. Igual hasta puede dormir en el sótano conmigo un rato y roncar mientras lo aburro con mis teorías conspiranoides de la Darkweb- sonrió bravuconamente.
La verdad es que ni se había planteado que esa vampira (o ninguna) fuera a atacarlo. Era como de “película” de serie B. Pero, si algo sabía es que Oliver no mentiría en algo así jamás de los jamases. Si decía que había visto una vampira pelirroja comiéndose a alguien es que la había visto. Y eso debería darle un miedo atroz. Aunque a veces creía que se había dejado parte de ello en aquel condenado desierto. Eso y que ahora mismo estaba contento de que por fin se hubiera roto ese muro de hielo o al menos se hubiera empezado a resquebrajar. Ya lo demás le daba un poco igual.
Salió afuera y rescató su bici de entre los arbustos mientras Olie hacía su numerito de “escapismo” en la intimidad.
Aparezco ya con mi forma perruna fuera de casa, donde Travis me espera subido a su bicicleta. Bueno, yo tampoco tenía demasiado sueño y si hay por ahí vampiros y más mierdas de peli de terror, mejor será que le acompañe, sólo por si acaso. Podríamos echar una carrera hasta su casa, será divertido, y también quiero comprobar que lo de que corriera tanto detrás de mi fuera sólo un golpe de suerte y que sigo siendo más rápido...aunque al menos sí sé que tengo más aguante. Aún así, el ego me lo dejó un poco tocado así que empiezo a correr un poco por delante de él aunque a un lado una vez tomamos rumbo a las afueras, donde él vive.