—No tengo muy claro que sea mi novio, o lo que sea mío... —contestó con sinceridad, dibujando una pequeña arruguita en el ceño.
Mientras lo veía buscar palabras para continuar en lo que parecía tomar un camino de conversación menos casual, se puso un poco nerviosa. Una vez acabo de hablar, Nirvana respiró pesadamente y se mantuvo reflexiva un momento. Le llamaba la atención que tuviera una opinión tan profunda de su comportamiento. No le parecía que hubiera hablado mucho con Oliver, pero no le extrañaba del todo: Baxter tendía a fijarse en los pequeños detalles. Su Instagram era prueba de eso.
Por otro lado, no le parecía que lo conociera realmente. No se equivocaba con la inseguridad de Oliver, pero ella tendía a creer que el atleta se esforzaba por mejorar y hacer las cosas bien con ella. Solo le tomaba su tiempo.
Quizás había sido un poco dura con él al despedirse... Pero no se arrepentía del todo. Si bien con la cabeza fría se daba cuenta de que la actitud del quarterback podía haber sido una reacción por miedo, no le gustaba un pelo como le había hablado.
—Gracias por preocuparte por mí —Le dijo a Baxter, dándole unas caricias suaves en la espinilla de la pierna más cercana a ella —. Y por hacérmelo saber.
»El asunto con Oliver es complicado, supongo. O era, no sé. De lo que no tengo dudas es de que se merece ser feliz. Oliver es muchísimo más, y mejor, de lo que deja ver.
Llegado el momento, contestó rápido el mensaje de Felix.
¡Claro! Añádelo, Max es majo.
En cualquier caso, la percepción de Travis sobre el hada la dejó más tranquila. Tendría que hablar con ella pronto de todas formas, porque la reacción de hoy la había dejado un poco desconcertada.
—Vale, vamos yendo entonces —asintió. Se puso de pie de un salto —De todas formas la hora de visita ya debe estar acabando, y no quiero darle problemas a tu madre.
Entonces se acercó a Baxter y, poniéndole una mano en la mejilla, le dio un besito en la frente.
—Cuídate y hazle caso a Iris, o le diré lo forrado que estás y añadiré un par de ceros —amenazó bromeando —. Y si necesitas lo que sea, avísame. Voy a estar pendiente del móvil, ¿vale?
Le acarició el brazo con calidez. Esperó cualquier respuesta, y tras despedirse se giró hacia Trav, dispuesta a seguirlo.
-Por eso no te preocupes. ¿De qué sirve si no tener una madre que curre en urgencias? - se encogió de hombros, con indiferencia. Se puso en pie y metió el móvil en el bolsillo de la chaqueta.
-Ei, Baxter. Que vaya bien. Reclama un chupito de morfina para pasar la noche de “fiesta”- bromeó éste con el amigo de Nirvana. Sin más salió del cuarto y buscó a su madre para despedirse de ella.
-Ma, no te enfades, voy a coger la moto, prometo ser responsable con ella. Llevo paquete- sonrió pícaramente –Y te mandaré más pruebas de vida para que no busques cadáveres en las neveras.
Tras eso, le dio un abrazo cariñoso.
-Y no, solo somos amigos. No hay nada de eso. No necesitamos píldoras del día después. Además, los condones son más efectivos…- sonrió torcidamente –Pero no hay nada de eso. Dixon y yo solo somos amigos, nada más. Así que respira tranquila.
Después de aclarar las cosas, simplemente salió del hospital, acompañado de Nirvana. ¿Dirección? Su casa. A por la moto. El único medio de transporte disponible para llegar al Iron Lady.