Partida Rol por web

Old Truce, Ohio

Un día normal corriente en Old Truce (II)

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01/12/2023, 19:00
Farhad Heydari

Ayudó a pisotear el fuego en los lugares donde la madera caliente había encontrado una planta seca. Después miró el móvil de ella.

—Vaya. Gracias por lo de buena gente.

Le dio a enviar

—¿Cómo que no sabias que eras una Djinn? ¿Y ese árbol destrozado? No sé si no me destruiste a mi porque no quisiste o porque soy quien hizo el sello en la lampara y no puedes. Si es lo primero, gracias.

—No te emociones que no llega ni a los tres mil dólares. América es muy cara y todo el mundo está enfadado por algo.

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01/12/2023, 19:44
Nirvana Dixon

Tampoco había dicho que fuera buena gente... pero no lo corrigió. Quizás lo era. Nirvana siempre confiaba en su intuición, y no le parecía que ese hombre fuera malo. Solo elegía caminos cuestionables. Pero ella misma podía reconocer que a veces la vida no te dejaba más opción que la violencia.

Por otro lado, no estaba tan segura de que lo que sea que quisiera lo justificara.

—No lo sabía. Y lo de ahora... no fue tan a propósito. No sabía que podía hacer eso —admitió, apretando los labios.

No le admitió nada sobre el dolor que sentía en la mano, esperando que no se diera cuenta. Si resultaba no ser tan bueno, o estar demasiado desesperado, prefería que no recurriera a torturarla para conseguir lo que quería.

—Pero si te sirve de algo, no quería matarte, ni lo quiero ahora —Solo quería que la dejara volver a casa en una pieza.

Por último, no pudo sino darle la razón.

—Es terrible. Nosotros no tenemos casa por opción, pero aunque la quisiéramos, no creo que pudiéramos costearla. Ni alquilar, en realidad —¿Con qué dinero? ¿El que ganaban en trabajos esporádicos? ¿El de la jubilación? Cuestionable —¿De dónde eres tú? ¿Es mejor ahí?

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02/12/2023, 21:23
Farhad Heydari

—Gracias.

Le gustaba que la gente no intentase matarle.

—Si vieses el tugurio en el que vivo... La calle está llena de tiendas de campaña de mendigos. Siempre hay alguno puesto de fentalino que hace alguna locura como danzar en medio de la calle, aunque pasen coches o gritarle a la gente o lo que sea. Y encima agradecido de encontrar a un punki que me alquilo un cuarto sin hacer muchas preguntas.

Tras comprobar que no había ningún incendió más propuso marcharse.

—Creo que deberíamos irnos y no mirar para atrás.

Se acercó a su coche y, cuando nirvana se subió, arrancó.

—En la guantera hay un botiquín, pásamelo por favor.

Bajando la velocidad al mínimo y se arrancó de un golpe la astilla. Luego se empapó en agua oxigenada caducada, algo que también le escoció a ella. Por suerte el secuestrador no se percató de ello. Solo se secó la mano en el pantalón y siguió conduciendo. Era evidente que tenía pensamientos oscuros en la cabeza. Finalmente los soltó:

—Soy de Irán, un país hermoso lleno de cultura, tradición y cerámica de colores que es una puta mierda. La vida es mejor que aquí, la comida sabe a comida, hay naturaleza, las familias están más unidas. Pero es una dictadura.  Hay muchos pobres que son ignorados y mueren en la calle al lado de un coche de gama altísima.  Todo el mundo con un poco de cerebro quiere salir. La mejor forma de lograrlo es Canadá, pero hace falta mucho dinero para hacer todo el papeleo y que te dejen salir.

Ya estaba dicho. Miró la carretera como avergonzado de aquella explosión de confianza.

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02/12/2023, 23:39
Nirvana Dixon

Nirvana frunció un poco los labios al escuchar al hombre hablar del lugar donde vivía. Habían muchísimos lugares en Estados Unidos plagados de gente sin hogar, muchos de ellos adictos o víctimas de una peor fortuna. Algo que no pasaría si el gobierno estuviera al servicio de su gente, y no al revés.

—Que fatal. Me alegro de que al menos encuentren la felicidad para bailar, pero... Debe ser difícil vivir así.

Luego asintió, esperando a que volviera a meterla a la lámpara. Para su sorpresa, no lo hizo, sino que pareció quedarse esperando por ella en el coche. Antes de que se arrepintiera, Nirvana dio algunos pasitos rápidos y se subió del lado del copiloto. Se puso el cinto de seguridad también, por si acaso.

Cuando se lo pidió, sacó el botiquín y se lo pasó. Tenía intención de ofrecerse a ayudarlo mientras manejaba, así que le tomó por sorpresa (y una dolorosa, además) que el chico se arrancara la astilla solo. Solo reaccionó a apretar fuerte el puño y los dientes para no soltar quejido alguno por el dolor. Mientras no demostrara que le dolía, siempre podía excusarse diciendo que la ponía nerviosa la sangre, o algo así.

Lo escuchó, en silencio, y aunque seguía enfadada con él no pudo sino sentir verdadera lástima por lo que le describía. Nadie debería pasar por eso, en ningún lugar del mundo.

—Lamento mucho la situación de la gente de tu país —dijo, primero que nada —. Es horrible el daño que la ambición y la falta de empatía pueden causar. La gente que tiene el poder destroza familias y vidas enteras solo por conseguir más de lo que ya tienen.

»Espero que, además de gente enfadada, te encontraras aquí con algunas personas buenas —Le sonrió con la comisura de los labios —Hay muchas, te lo prometo. Yo he conocido un montón. Gente honesta, amable y hospitalaria, que luchan por lo que es bueno y lo que es justo.

Se tomó una breve pausa, pensativa.

—¿Y es muy difícil pasarse a Canadá por las fronteras? —preguntó, ladeando la cabeza —Siempre me han sonado amistosos. Quizás te dejarían pasar, considerando que eres un refugiado. Podrías intentar contactar a alguna organización benéfica, como Amnistía Internacional, o... Bueno, seguro que ya lo has intentado.

Suspiró.

—Si todo sale bien, o en algún momento vuelves a Estados Unidos, puedes pasarte por nuestra van. No hay muchísimo espacio, pero se puede poner la tienda afuera y ahí caben más. Además, hay cojines y hamacas, y es precioso dormir viendo las estrellas. Yo  suelo dormir sin tienda ni nada, a menos que haga mucho frío. Y mi abuela cocina genial, seguro te encantaría. Hace unos brownies capaces de aplacar monstruos —bromeó, con una sonrisa.

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03/12/2023, 10:42
Farhad Heydari

—En realidad la mayor dificultad es que, para que te dejen emigrar a Canadá, hay que tener dinero mucho dinero ¡Y en dólares! Una vez que lo consigues reunir, en la embajada te ayudan con los tramites y el billete de avión. De Canadá a EE.UU. es más fácil.  Menos mal que nuestra madre se empeño en que tomásemos todos clases de inglés extra.

Respiró con profundidad.

—Sí, es verdad en todos lados hay gente buena. Espero que algún día me perdones por apartarte de tu vida un par de días.

—No es problema. Mi madre cocina como para una provincia. Puedes visitarnos también. En casa se come sentado en una alfombra y con las manos, sin tenedor. En verano todo se hace de noche: las compras, comer,

Tras conducir un rato largo en silenció se atrevió a preguntar:

—Oye, ¿como es estar ahí dentro? Si fue doloroso o claustrofóbico, me disculpo.

—Por cierto, me llamo Farhad.

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03/12/2023, 11:48
Nirvana Dixon

Escuchó con atención lo que el hombre le contaba sobre procedimientos migratorios. Lamentablemente, ella no tenía mucha experiencia ni información, por lo que no podía ofrecerle gran ayuda más que un oído atento y algo de apoyo moral. Solo podía esperar que eso, de momento, fuera suficiente.

—Que tontería. La mayoría de la gente que migra no lo hace porque le sobre el dinero, debería darles vergüenza pedirlo como requisito —Frunció el ceño, molesta con el sistema.

Sonrió con suavidad al oírlo reiterar las disculpas que le había ofrecido aún antes de secuestrarla.

—Son solo un par de días, y no me harás daño —Se encogió de hombros, restándole importancia —. Aunque sí me habría gustado que me lo hubieses pedido, en vez de ponerme una trampa. Si me lo hubieses explicado, habría ido contigo —Si era algo tan importante para él, algo capaz de cambiarle la vida para bien y a ella solo le costaba algo de tiempo, ¿por qué no lo acompañaría?

La sonrisa de Nirvana solo creció al escuchar como hablaba de su madre, agradecida incluso por la invitación que le extendía.

—Me gustaría mucho visitar y conocer a tu familia. Suena genial —dijo con sinceridad.

El silencio posterior le dio un momento para procesar sus sentimientos. Apartando el miedo que había sentido, y la rabia que contuvo por medio de reflexión, le quedaba una sensación de paz y seguridad. Estaba segura de que estaba en buena compañía y que, en realidad, no había nada que temer.

—Un gusto, Farhad —Inclinó la cabeza en un saludo —Yo soy Nirvana.

»Y sobre la lámpara... Más que doloroso, fue confuso. Nunca antes había sido humo, pero no se siente tan mal. Y luego había un tipo de acertijo con elementos rarísimo, o una prueba, algo así —Frunció un poquito el ceño —Pero luego, cuando dejé de estar en completa oscuridad, era hasta agradable. Dentro de lo que puede ser estar encerrada, claro. Prefiero estar afuera.

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06/12/2023, 20:41
Farhad Heydari

El viaje con Farhad era demasiado rápido. No solo piso a fondo en cuanto se incorporaron a la interestatal, sino que viajaba pensando solo en el destino. De estar viajando con sus abuelos, ya habrían parado a visitar un pueblo o recoger flores o a echarse una siesta. Eso sin contar con que la Van familiar tenía ya una edad y velocidad, era mucho menor. Era la primera vez en su vida que Nirvana cruzaba un estado entero sin parar. Y también la primera vez que veía a alguien pagar peajes para acceder a la ruta más rápida y ahorrar tiempo.

—Yo... lo siento. Penséque era la única forma para lograr los deseos. Por lo menos los libros así lo dicen. Aunque el idioma es raro. Es farsi muy antiguo. Mi hermana era arqueóloga, no sé de dónde los sacó. Pero ella era la que los entendía. Estaba obsesionada con ellos. Nuestro segundo padre, el mío, se lo tomo muy mal. Yo era un crío, pero me acuerdo de que discutían porque no quería que nadie, y menos una mujer, leyese algo místico que no fuese el Corán.

—Seguro que a mi madre le caes bien, eres muy amable. Aunque sin velo sobre el pelo no te dejará entrar. Cosas del país.

Tuvieron que hacer un par de paradas en gasolineras. No solo para repostar el vehículo, sino también para hacerse con algo de comer o visitar el servicio. El hombre estaba tremendamente asustado. En cualquiera de estos sitios podía darse el caso de que ella saliese corriendo o que hubiese policías esperándole o mil cosas peores.
También era evidente que el viaje le estaba pasando factura física. Tras cada parada en la gasolinera se tomaba una pastilla contra el sueño y no bebía nada que no fuese café o coca cola.

En la última parada sacó los libros del maletero y se los dio. Eran encuadernaciones muy antiguas en una especie de idioma árabe que no entendía. Aunque los dibujos eran bastante bonitos.

—Si aceptas quedártelos tienes que tener cuidado. Estoy seguro de que a mi hermana la raptaron por culpa de ellos. Estaba en Irak, en una expedición arqueológica, cuando estalló la guerra. A los meses mi padre dijo que la habían secuestrado los estadounidenses. Al principio no lo creí. Pensé que había muerto en un bombardeo y que no quería que perdiésemos la esperanza.

—Años después, cuando yo tenía ya doce años, encontré los libros escondidos en su habitación, en un doble fondo, y empecé a practicar. La mano de Fátima me decía que estaba en EEUU. Pero las brevias* me decían que estaba muerta. ¿Te puedes imaginar mi sorpresa? ¡Siempre que usaba la mano sobre el mapamundi, apuntaba a EE.UU. !
Se mordió el labio. La adivinación estaba totalmente prohibida y aun así lo había hecho.
La única explicación que veo es que la secuestraran para intentar que ayudase a esclavizar djinns como soldados. Eso sería muy típico de este país.

No atendió a razones. Se negó a dormir, aunque le dijo que ella podía hacerlo en el asiento de atrás si quería. Mañana a primera hora estarían en Los Ángeles

 

*Unas tablas de madera que se emplean para adivinación.

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06/12/2023, 22:47
Nirvana Dixon

No estaba segura si disfrutaba o lamentaba el modo de conducir de Farhad. Le gustaba ir rápido y pensar que saldrían antes del coche, pero odiaba no poder detenerse cuando veía un campo florido o un parque especialmente agradable para dormir la siesta. Lo único bueno de no bajarse del coche era que podía sacarse los zapatos y acomodarse de piernas cruzadas en el asiento sin temor a tener que renunciar a la posición de comodidad perfecta antes de tiempo.

—Quizás lo es. Que yo sepa, nunca le he concedido un deseo a nadie —Así que suponía que debía haber algún tipo de proceso. Ahora, si eso tenía que ver con atraparla por la fuerza o no, no tenía idea.

—No te preocupes por eso. Cuando visite, me pondré velo e iré cubierta. Es importante respetar la cultura y religión del resto, más aún si entras en su hogar.

Además, ella no le veía ningún problema a la religión musulmana. Se lo veía al estado islámico que había impuesto sus costumbres a partir de los setenta, porque antes de eso las mujeres musulmanas podían usar mini y no cubrirse nada si no querían, pero entendía que no fuera tan sencillo como quejarse y sacar a una sociedad entera de ese pensamiento restrictivo.

—Espero que tu padre no sea borde conmigo por pensar distinto a él. Tengo entendido que una de las reglas primordiales de la cultura árabe es la hospitalidad, ¿no?

Recordaba que sus abuelos le habían enseñado un montón de esas culturas hacía unos años. Si no se equivocaba, la hospitalidad y la solidaridad eran tan importantes que las personas eran capaces de dejar de comer por alimentar a sus invitados, y jamás te negaban techo.

Consciente de que el hombre parecía asustado, procuró buscar formas de calmarlo. No enormes gestos, pero sí pequeños y constantes. Por ejemplo, cuando bajaban del coche le hablaba con una sonrisa en el rostro, dándole algún toque o empujoncito amistoso, y de vez en cuando comentaba algo con los cajeros sobre su viaje de amigos o algo así. Así, si alguien preguntaba por ella, no tendrían ninguna base para decir que la retenía contra su voluntad.

Escuchó con atención lo que le contaba sobre su hermana. Se encontró deseando que estuviera viva y en EEUU, para que pudieran irse a Canadá juntos.

—Sí que sería típico. No me extrañaría nada de esos cerdos autoritaristas —Exhaló. Es que no había forma de sorprenderse de sus abusos —Espero que lograra escapar y esconderse —Aunque no se lo dijo, la mezcla de las predicciones solo le hizo pensar en una cosa: que estuviera muerta y enterrada en suelo norteamericano.

Le preocupaba que no durmiera. Se veía desgastado por la tensión. Intentó convencerlo de descansar, ofreciéndose a meterse en la lámpara otra vez, o atarse a él si lo dejaba más tranquilo, pero no hubo forma de persuadirlo. Lo entendía. Seguramente pensaba que, si se detenían demasiado tiempo, alguien los alcanzaría.

En respuesta, ella también se negó a dormir. Le prometió que le haría compañía, e incluso le ofreció porros, por si eso lo ayudaba a activarse para el último tramo. Era mejor que tanto café, que acabaría dándole taquicardia, o quizás hasta un infarto.

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07/12/2023, 10:15
Director

—Lo sería y mucho. Pero por suerte para todos se lo llevo un cáncer por delante.

Apretó muy fuerte el volante al pensar en su padre, como si cerrase los puños para darle el puñetazo que se merecía.

—Oh sí. En las zonas rurales no te morirás de hambre si aterrizas en un pueblo pequeño. En las ciudades no tanto.

Se echo a reír cuando le ofreció droga y aceptó, pero para cuando todo esto pasase. El cartel de bienvenidos a California le arrancó un suspiro. Ya estaban casi.