Partida Rol por web

Old Truce, Ohio

(Interludio 2) Cosas de familia

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31/12/2023, 11:49
Farhad Heydari

—Te faltó el señor viudo que quiere hablar con su esposa.

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31/12/2023, 11:49
Melody Dixon

—Así que no te hagas de menos. Ese fue tu primer hechizo efectivo porque lo sacaste del libro de tu hermana y no de un librito de mierda. Que detectases a Nirvana posiblemente se deba al lazo de sangre entre vosotros o a que empleaste materiales que eran de su madre. O al destino que te ha reunido con nosotros.

Cualquiera puede hacer hechicería, pero es cansado, requiere disciplina y estudio y, a veces, materiales muy caros. No es chasquear los dedos y que lluevan billetes. La gran mayoría de los mundanos no puede hacer hechicería porque, como la niebla les hace olvidar lo mágico, el libro con los hechizos de verdad les parece el menos interesante o ni se percatan de él. Ni pueden centrar su atención en el texto. Los sobrenaturales tenemos nuestros poderes innatos que son más cómodos y fáciles y no gastan materiales caros, así que al final la hechicería queda en manos de mundanos sensibles.

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05/01/2024, 05:55
Nirvana Dixon

Nirvana escuchó a su abuela, pasando a la mirada a su abuelo o a Fahrad cuando los nombraba. Las cosas no eran tan simples como pensaba. No era que ningún mundano recordara, sino que algunos tenían fuerza de voluntad o apertura de mente suficiente para permitirse creer en lo que habían visto. Para ella, eso era bueno. Podía contar con su abuelo, no tenía que ocultarle nada a quienes quería. Y ahora estaba Fahrad también. Bien, eso era bueno.

Hasta que no lo fuera. Quizás con los cazadores se podría razonar pero, ¿con la inquisición? Eso era un odio sobrenatural. Y tendría que estar alerta, o tanto ella como el resto podrían estar en peligro. Lo más absurdo, y lo que menos le extrañaba a la vez, era que fueran criaturas mágicas la que quisieran eliminar la magia. Por supuesto que todo esto tenía que ver con gente que se odiaba a sí misma y hacía que el resto pagara por ello. ¿No era así siempre?

La broma del abuelo le sacó una sonrisa divertida, y no pudo sino estar de acuerdo. Luego asintió una vez a su abuela, ahora comprendiendo por fin dos cosas: por qué había sido tan importante la decisión de ir a Old Truce, y por qué no paraban de moverse. Eso le provocó ciertos ecos en la cabeza, pero ahora no tenía espacio para más pensamientos que procesar la información que le daban.

Que Fahrad volviera a disculparse le hizo esbozar una sonrisa de ternura, tras lo cuál negó con la cabeza. Lo había perdonado mucho antes de siquiera salir del coche en la primera parada de gasolinera. Bebió de su cubata y rió por lo bajo ante las bromas. Podía imaginarse perfecto al chico en sus reuniones esotéricas de señoras de los gatos y viejos viudos. Tampoco podía culparlos, el duelo era difícil.

Pero una vez esa alegría pasajera se fue, Nirvana se dio cuenta de que había una llama creciendo en su pecho. Quizás, si hubiera estado dentro de su lámpara, la habría notado mucho antes. Si en vez de estar con gente que amaba, estuviera sola.

Haz tu segunda pregunta —animó a Fahrad con una suave sonrisa.

Intentaba usar toda la paciencia y reflexión introspectiva que le habían enseñado sus abuelos para calmar el fuego en su pecho, para no dejar que una idea, una sola idea, le llenara el corazón y la mente. Intentaba calmarse para, con algo de suerte, conseguir helar lo suficiente su cabeza para saber si debía hacer la pregunta que el cuerpo le pedía o si debía seguir consiguiendo información general.

Sin embargo, podía aprender lo que fuera sola. ¿Y no le decían siempre sus abuelos que siguiera su instinto?

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08/01/2024, 18:56
Farhad Heydari

—Si la magia se esfuma del aire y la inquisición busca a los sobrenaturales que se quedan quietos mucho tiempo, ¿Cómo puedo aprender más hechizos? Supongo que no puedo matricularme en Hogwarts. Me gustaría poder desarrollar este don y saber emplearlo solo para el bien.

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08/01/2024, 19:45
Melody Dixon

—Los hechizos los puedes conseguir de otros hechiceros más experimentados. Puedes memorizarlos o apuntarlos en tu almanaque o libro de las sombras, que puede ser un libro encuadernado en cuero o un USB con un texto de ordenador. Debes seguir tu intuición y dejarte llevar, al menos así funciona en mi familia. Cuanto más nos dejamos llevar, más nos acercamos al objetivo. Un libro que te llame la atención en una tienda de antigüedades, las palabras de un mendigo, un susurro en el viento, incluso la letra de una canción. La magia no se habla solo en latín o persa antiguo, la magia esta viva y aquellos que no estan sordos pueden oirla. Cuando seas viejo como yo podrás incluso desarrollar tus hechizos, aunque es algo agotador y puede llevarte meses. En los próximos días aprenderás algo conmigo. Solo lo básico. No esperes que te enseñe ningún hechizo, solo te entrenaré en nuestra forma de dejar la mente en blanco, en nuestra libertad interior que nadie puede arrebatarte, en el nomadismo y el desapego. En resumen: nuestro estilo de vida y nuestra filosofía. Esa es la mejor herramienta y arma que puedo darte. Los dos sabemos que Old Truce no es tu hogar.

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08/01/2024, 19:45
Farhad Heydari

—No, no lo es. Tampoco Irak. Mi lugar es California. Echo de menos la costa. Desde el primer día que llegué me sentí reconectado. Acepto tus consejos y entrenamiento y espero que si algún día me necesitáis, poder estar a la altura.

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08/01/2024, 19:46
Melody Dixon

—Entonces guarda la última pregunta para cuando abandones nuestra compañía. Así quizá puedas sacarle más provecho.

La abuela dio un trago a su vaso.

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08/01/2024, 19:46
Farhad Heydari

Farhad dio un sorbito y puso una divertida mueca de asco. Dejo el vaso con alcohol a un lado ¿Como podía gustarle eso a la gente? Se sirvió un café en la jarra.

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08/01/2024, 19:47
Melody Dixon

Mientras el abuelo y el tío preparaban café para todos, Melody miró a Nirvana como si pudiese ver su intranquilidad y como formaba y deshacía, indecisa, la pregunta en la punta de su lengua. Habían pasado tantos años desde que ella estuvo en su lugar. No muy lejos de aquí. Había aprendido muchísimo desde entonces, pero en el fondo seguía sin saber realmente nada. ¿Qué aprendería su nieta? ¿Y su bisnieta? Como sería la vida de un dijinn? ¿Serviría alguna de sus lecciones para algo o tendrían que empezar de cero con los libros que por suerte Farhad había recuperado y traído?

Mientras se maravillaba de todo el recorrido que esos libros habían dado hasta llegar a las manos de su nieta en el momento adecuado, sopló una brisa. Melody escuchó el viento, las olas que formaba en el césped, el agitar de las ramas, la suave caída de las hojas, el ruido del agua vertida desde el termo en las jarras.

Miró a Nirvana con una sonrisa.

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08/01/2024, 20:27
Nirvana Dixon

Dejar pasar tiempo no la ayudó a calmar la mente, sino que solo hizo crecer el fuego en su pecho. Supo, sin lugar a dudas, que si estuviera dentro de la lámpara ya habría prendido todo en llamas. No porque quisiera, sino porque no habría podido evitarlo. La pregunta le quemaba los labios por cada segundo que la contenía dentro de ellos.

Escuchaba la magia de las palabras de su abuela, y aunque en otros momentos se habría detenido a admirar la poesía inherente en su forma de ver el mundo, en esta ocasión solo procesó la información. Ni siquiera llegó a digerir mucho las emociones detrás de que Fahrad se quedara con ellos una temporada, o de que luego se fuera. Le estaba costando abrirse espacio para cualquier otro sentimiento que no fuera la rabia.

Pero se mantenía en control. Sus abuelos le habían enseñado bien a gestionar sus emociones, y sabía perfectamente bien que se estaba enfadando antes de tiempo, solo por lo que le dictaba su imaginación. Porque en ese punto, solo podía desear que fuera eso y no su instinto. No quería tener la razón.

Acabó por darse cuenta de que tendría que hacer la pregunta. No estaba muy segura de si contaría dentro de las tres, pero si lo hacía no quería arriesgarse a no obtener respuesta más tarde. Y si no contaba... Entonces no habría perdido nada.

Esperó a que Fahrad y el abuelo se alejaran un poco cuando fueron a preparar el café. Fue recién en ese momento cuando se inclinó un poco hacia su abuela, y le susurró.

Mis padres se quedaron quietos mucho tiempo —En una comuna, para criarla. Para permitirle jugar y crecer en un ambiente estable. O al menos, eso suponía — ¿Sus muertes fueron cosa de la inquisición?

Necesitaba saberlo. Y no solo porque de pronto el cuerpo le pidiera venganza, sino porque si ese era el caso, la inquisición sabía sobre ella también.

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15/01/2024, 17:42
Melody Dixon

La sonrisa se esfumó de su rostro. Más bien se torció hacia un lado hasta convertirse en una mueca de tristeza.  Asintió. Había esperado una pregunta filosófica, no que atase cabos sobre ese asunto.

—Tu madre podía extinguir los fuegos, no me creo que muriese en un incendio y tu padre... era un hombre de acción. Dudo mucho que se quedase atrapado en un vehículo sin poder salir.

Trato de recomponer su voz para llegar al final de su discurso, no para ocultar su dolor.

—Eran muy tercos, ¿sabes? Y muy comprometidos con su comunidad. Me aseguraron una y otra vez que no harían magia mientras llevasen una vida sedentaria y que tendrían mucho cuidado.

—Supongo que la inquisición los encontró. Eso o se ganaron la enemistad de otro sobrenatural. No lo sé. Fue una suerte que elun vecino del lugar donde ardió el coche, al oír el ruido y ver las llamas se jugó el tipo para sacarte.

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15/01/2024, 18:09
Abel Dixon

—Tu abuela se despertó gritando en mitad de la noche. Nos pusimos de camino de inmediato, cuando llegamos la policía nos contó lo sucedido y nos dijeron en qué casa de acogida habías caído. Aunque no nos dejaron recogerte de inmediato, tuvimos que resolver algunos problemas. Creo que algunas asistentes sociales a poco les licua el cerebro tu abuela para que dejasen a un matrimonio sin vivienda propia quedarse con su nieta.

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15/01/2024, 18:09
Melody Dixon

—Que se jodan. Putos burócratas. No cogí a nirvana y me la llevé por la fuerza porque sabía que era mejor conseguir todos los tramites. Me ha costado una vida de esfuerzo y sudor llegar a mi nivel en mesmerismo para que los perros del tío Sam me digan lo que puedo hacer o no.

Miró al abuelo a los ojos.

—¿Me estás enfadando para que no esté triste?

 

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15/01/2024, 18:10
Abel Dixon

—Te pones muy sexy cuando te enfadas.

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17/01/2024, 02:32
Nirvana Dixon

Lamentó ver la sonrisa desaparecer del rostro de su abuela. En un primer instante, porque odiaba verla triste. Pero enseguida después, porque con eso había confirmado sus sospechas. Y ya solo con esa anticipación, el estómago se le hizo un nudo mientras esperaba sus palabras.

Nirvana siempre había creído que la razón por la que sus padres no habían escapado del coche había sido porque habían quedado inconscientes en el accidente. Por eso, jamás se había hecho demasiadas preguntas al respecto. Pero ahora sabía que su madre era una djinni, y que su padre era un veterano de guerra. Su abuela tenía razón; podrían haber escapado del fuego en un accidente real. Incluso si el coche estaba bloqueado y a momentos de prenderse en llamas, su madre podría haber entrado a la lámpara con ellos dos. Por el libro, sabía que eso era posible.

Se sobresaltó al escuchar la voz de su abuelo. No se había dado cuenta de en qué momento había regresado. Lo lógico habría sido mirar si Fahrad lo había hecho también para enterarse de si había escuchado lo mismo que ella, pero la realidad era que tenía los ojos demasiado nublados para ver nada.

Lo que le nublaba la vista no era la pena. Ya había llorado la muerte de sus padres, ya había sufrido la impotencia de perderlos tan joven e incluso la de tener la oportunidad de revivirlos en sus manos y no hacerlo. Sus lágrimas eran de rabia. Y tras ellas podía verse el fuego en su mirada, de forma tan literal que el agua en sus ojos acabó por evaporarse transformándose en vapor y dio paso a ojos hechos de llamas.

Cerró los ojos y respiró profundo, conteniéndolas. Intentó aferrarse a la presencia de su familia, a las adorables maniobras de distracción de su abuelo, a lo bueno. A esa comida en compañía, al cantar de los pájaros y la suavidad de la brisa. Se imaginó el fuego del centro de su lámpara envuelto en una burbuja de vidrio, ardiente pero controlado. Eso era lo que necesitaba ahora. Controlar sus llamas, no apagarlas.

Volvió a abrirlos poco después. Entonces no quedaban lágrimas, y la mirada le había vuelto a la normalidad. Sin embargo, la tensión que mantenía hacía obvio para cualquiera que, por dentro, estaba gritando de rabia. Se paró y fue hacia sus abuelos, para darle un besito en la frente a cada uno.

Necesito un momento a solas —les dijo, esbozando una sonrisa con la comisura de los labios. No pretendía engañarlos para que creyeran que no pasaba nada. Eso sería imposible. Solo quería hacerles saber que estaría bien.

Dicho eso, se giró y dio un par de pasos. Le dio un último apretoncito en el hombro a Fahrad, como una señal de cercanía y apoyo, y al momento siguiente se hizo humo adentrándose en su refugio. Necesitaba gritar, llorar, desahogarse. Necesitaba dejar salir las llamas donde no hiciera daño a nadie, porque sentía que le quemaban la carne desde dentro. Y sobretodo, necesitaba pensar en qué haría ahora con lo que sabía.